CAFÉ DE LOS CATALANES

El café de los Catalanes está considerado como el primer café abierto en Buenos Aires. Fundado el  2 de enero 1799, por un gringo de origen ligur: don Miguel Delfino, estaba situado en la esquina nordeste de la intersección de las calles Santísima Trinidad y Merced (actuales San Martín y Tte. Gral. Juan D. Perón).  Tras la muerte de Delfino, el el comercio fue transferido a Francisco Migoni, también italiano, quien lo  refaccionó y le dio gran impulso hacia el año 1856. Al local se ingresaba directamente por la esquina, cuya puerta estaba protegida por una lona.  Las únicas aberturas hacia el exterior eran dos inmensos ventanales que daban cada uno a una calle distinta.

La particularidad del Café de los Catalanes fue su manera de servir el café con leche: en grandes tazones que se llenaban hasta desbordar y cubrir luego el plato que lo sustentaba. No obstante el derroche,  se le entregaba al cliente una sola medida de azúcar, no refinada, envasada en una lata. El parroquiano debía verter primero el azúcar en el tazón y recién después, el mozo servía el café con leche hasta el desborde.  El servicio se completaba con tostadas cubiertas con manteca y una capa de azúcar

Hacia existió 1810 una marcada rivalidad entre los habitués del Café de los Catalanes y los del Café de Marco. Pues, mientras los partidarios de Fernando VII se reunían en el café de Marco, los “antivirreynales” lo hacían en el de los Catalanes.  En el año 1873  cerró sus puertas definitivamente. Hoy no existe en el lugar ni siquiera una placa que conmemore este legendario café.