EL ENCUENTRO PLURINACIONAL DE MUJERES Y DIVERSIDADES CAMINA HACIA LA CABA
La lluvia empezó temprano, como si Córdoba quisiera poner a prueba la persistencia de esa multitud que, desde el sábado, venía ocupando cada rincón de la ciudad. Pero no hubo tormenta capaz de frenar el pulso del 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades. Bajo los paraguas, los ponchos, los pañuelos verdes y violetas, miles siguieron caminando, cantando, discutiendo, organizando. La ciudad vibraba con un ritmo propio, uno que no marcaban los semáforos, sino los bombos, las batucadas y las voces que se entrelazaban en cada esquina.
Desde la ceremonia ancestral de apertura, el aire estuvo cargado del perfume de la mirra, el olor de la tierra y el sabor del salitre de la historia. El humo de los sahumerios se mezclaba con la humedad y con una sensación difícil de nombrar: la cert...










