
El próximo miércoles 27 de mayo, la DAC (Vera 559, CABA) será sede de una jornada especial en homenaje al cineasta Raymundo Gleyzer, al cumplirse cinco décadas de su secuestro y desaparición durante la última dictadura militar argentina. La actividad, con inscripción libre y gratuita, propone revisitar su obra, reflexionar sobre su legado y mantener viva la memoria de uno de los nombres fundamentales del cine político latinoamericano.
La jornada incluirá proyecciones, una versión restaurada del documental Raymundo y una charla con familiares y amigos del realizador, quienes compartirán recuerdos y reflexiones sobre su vida, su militancia y su compromiso con un cine transformador.
Cronograma
13 h – Proyección de los cortometrajes «La tierra quema» (1964) y «Me matan si no trabajo y si trabajo me matan» (1975).
14 h – Proyección del documental restaurado «Raymundo», de Virna Molina y Ernesto Ardito.
16 h – Charla homenaje, con la participación de Greta Gleyzer (hermana), Irene y Aníbal Guiser (sobrinos), Bebe Kamín y Nemesio Juárez (amigos cineastas).
Esta jornada pretende celebrar la vigencia, la mirada crítica y el compromiso con las luchas sociales de Raymundo Gleyzer, cineasta argentino que se convirtió en uno de los cineastas más influyentes del cine militante argentino y latinoamericano. Su obra se caracteriza por una profunda vocación de denuncia social y un compromiso político que lo llevó a documentar conflictos obreros, desigualdades estructurales y tensiones políticas en América Latina.
Estudió cine en la Universidad Nacional de La Plata, donde comenzó a desarrollar su mirada crítica y su interés por el documental como herramienta de transformación social. En 1964 realizó La tierra quema, un retrato descarnado de la miseria rural en el nordeste brasileño, obra que marcó el inicio de su trayectoria y anticipó las temáticas que atravesarían toda su filmografía.
Durante los años siguientes trabajó como camarógrafo para Canal 7 y Telenoche (Canal 13), convirtiéndose en el primer argentino en filmar en las Islas Malvinas, material que luego integró en su documental Nuestras Islas Malvinas. También registró la zafra azucarera en Cuba y filmó México, la revolución congelada (1971), una crítica al rumbo político del país.
Su película más emblemática, Los traidores (1973), es considerada una obra de culto del cine político argentino por su denuncia frontal de la corrupción sindical. Gleyzer fue también fundador del colectivo Cine de la Base, que buscaba acercar el cine a los trabajadores y a los sectores populares, promoviendo una práctica audiovisual ligada a la militancia.
El 27 de mayo de 1976, a los 34 años, fue secuestrado por un grupo de tareas en la puerta del Sindicato Cinematográfico Argentino. Permanece desaparecido desde entonces. Su obra, sin embargo, continúa inspirando a nuevas generaciones de cineastas y militantes culturales.
