DE CORRIENTES ANCHA A CORRIENTES ANGOSTA

«Ojalá que mucha gente que venga a disfrutar de los teatros, de las pizzerías, de las librerías y de la noche de Corrientes”, dijo el jefe de Gobierno de la Ciudad Rodríguez Larreta durante la inauguración de la ‘new’ avenida Corrientes en el breve discurso que pronunció para la ocasión, luego que un gran telón rojo, instalado en la intersección de esa avenida con Callao, abriera al paso del primer mandatario porteño, su esposa y una extensa y variopinta comitiva de cobistas.

La apertura de esta nueva reforma de la tradicional arteria se desarrolló durante la tarde del sábado 13 de abril con una celebración multitudinaria donde participaron actores, actrices y equilibristas. Un millonario despliegue ornamental para las escasas seis cuadras -desde avenida Callao hasta el Obelisco-, donde el tránsito vehicular será restricto por la peatonalización de ese tramo de la avenida.

Es el corazón de Buenos Aires”, expresó Rodríguez Larreta, haciendo alarde de la escasa locuacidad que lo caracteriza. Acto seguido, el Jefe de Gobierno se refirió a la remodelación de estas seis cuadras, diciendo: “Trabajo terminado, cumplimos, además con el plaza -interpretamos que quiso decir ‘plazo’ en lugar de ‘plaza’- que habíamos dicho, y lindísimo ver tanta gente disfrutando”, para agregar de inmediato: “Ojalá que a partir de ahora que Corrientes es peatonal tengamos gente como tenemos hoy, que venga a disfrutar de los teatros, de las pizzerías, de las librerías, de la noche de Corrientes que es un lugar fantástico de la Ciudad”. Además de algunos artilugios de oratoria, Larreta desconoce o parece desconocer la situación de empobrecimiento continuo que atraviesa hoy en día nuestra sociedad y entrega la esperanza al porvenir turístico que (él imagina) se está fomentando en la Ciudad. Así lo dio entender cuando en su estrecha alocución,  mencionó que (peatonalizar la avenida Corrientes) “además nos ayuda a traer más turismo, el turismo nos genera mucho trabajo en la Ciudad, en los hoteles, en los restaurantes, en el entretenimiento”.

Bueno sería que el primer mandatario de la Ciudad recibiera una invitación para visitar peatonales como la de Málaga en España, donde las calles están adoquinadas con granito, por no hablar de las veredas de Tenerife, en las Islas Canarias, que opacan aún más el desencanto del embaldosado vernáculo con el que el Jefe Gobierno porteño se afana en seducir al turismo.

Grupo, conjunto, equipo son las palabras que más utiliza Horacio Rodríguez Larreta en sus breves arengas. Esta vez, dejó anonadados a propios y ajenos, cuando durante la tarde del sábado, expresó: “lo hicimos todo en conjunto con los teatros, con los productores de todo Corrientes. Ellos participaron con nosotros desde el primer día en el diseño del proyecto, tiene toda la parte de la obra pero también tiene toda una mejora de la seguridad, en la recolección de basura”.

Por último, un tanto embriagado por la campaña proselitista, Larreta aseveró, haciendo exuberancia de personalismo: “Yo me comprometí públicamente, dijimos que terminaba en abril, terminó en abril y acá estamos e inauguramos. Lo mismo vamos a cumplir con las otras obras grandes que tenemos”.

Hace dos años comenzó la suntuaria remodelación de la avenida Corrientes. La idea de Larreta y su equipo fue hacer de esta arteria un ambiente de paseo peatonal donde desarrollar la actividad cultural de la Ciudad. La puesta en obra consistió en dos etapas: La primera, que comprendió el tramo entre las calles Carlos Pellegrini y Florida, se puso en valor con los trabajos de reducción de carriles vehiculares, la nivelación de los cruces transversales y el ensanche de las veredas para generar más espacio peatonal. Las dársenas se conservaron para las paradas de taxis y colectivos, la carga y descarga de mercancías y el estacionamiento de motos. La segunda, comprendió las seis cuadras que van desde avenida Callao hasta Cerrito, tramo intervenido por un obsoleto cantero central que divide la artería coronaria y desfallece en Libertad. De esta manera, sobre el lado izquierdo quedaron dos carriles para autos particulares que, desde las 19:00 hasta las 02:00 de la mañana será área peatonal; sobre la derecha, otros dos carriles que son exclusivos para el transporte público (taxis y colectivos) las 24 horas. En Libertad se integraron todas las modalidades de transporte para desembocar en el Obelisco. Como frutilla de postre y con la excusa de ‘incentivar el tránsito peatonal’, el Gobierno porteño instaló a lo largo de estas seis cuadras, contenedores inteligentes que se activan con una tarjeta mágnetica con la finalidad de que los indigentes no puedan sumergirse en ellos a buscar algún resto de  algo que les ayude a palear el hambre.

En definitiva, a Larreta le llevo veinticuatro meses deshacer lo que hace 90 años, su antecesor José Luis Cantilo, concretó en apenas seis meses: el ensanchamiento de avenida Corrientes para facilitar el tránsito vehicular y la construcción de la línea de Subte B.
La avenida está perdida ¡Salvemos al Subte B!