VOLVIERON “LAS BRUGEOISE”

Los centenarios vagones de madera belgas “La Brugeoise” volvieron a circular por la línea A de subte en la medianoche después de cinco años, en el que será el primero de los tres paseos que se harán hasta finales de 2017 y al que los vecinos podrán acceder anotándose a través de Internet. Cada uno de estos paseos comenzará a las 23:30 en la estación Perú -acceso sentido a San Pedrito- y consistirá de tres recorridos, ida y vuelta, hasta la estación Acoyte durante los que habrá guías turísticos que contarán la historia de los coches, de cómo fueron restaurados y de la línea A, la más antigua de todo el Hemisferio Sur.

Los coches “La Brugeoise” fueron el material rodante de la Línea A (Subte de Buenos Aires) desde su inauguración en 1913 hasta que fueron retirados del servicio regular el 11 de enero de 2013. Sus carrocerías están completamente realizadas en madera, aunque su diseño actual no es el original de fábrica. Fueron construidos por la empresa La Brugeoise et Nicaise et Delcuve, de la ciudad de Brujas (Bélgica), entre 1911 y 1919. Hasta el retiro de los coches “La Brugeoise”, la flota de la Línea “A” fue la más antigua del mundo en servicio comercial, un atractivo turístico de la capital argentina además de parte de su patrimonio cultural y, también, la primera línea de metro del hemisferio sur .

Los coches de “La Brugeoise” fueron  construidos en Brujas entre 1911 y 1919 y, según su configuración original, cada coche está equipado con dos motores  capaces de desarrollar una velocidad máxima de 50 km/h. La tracción es controlada por una palanca selectora de velocidad por posiciones. El conductor puede seleccionar un total de nueve puntos, de los cuales los primeros seis conectan los motores en serie, y los restantes en paralelo. El equipamiento eléctrico, así como el bastidor hecho en acero, fueron provistos por la empresa alemana AEG. Poseen frenos de aire comprimido fabricados por la compañía Knorr-Bremse, mientras que el freno de estacionamiento es mecánico y se opera girando una rueda de acero ubicada en la cabina de conducción. La fricción entre las zapatas de madera de lapacho, impregnadas en creosota para darles una mayor resistencia, y las ruedas produce un característico olor que distinguió a la línea A del resto de la red de Subterráneos de Buenos Aires.

A partir de ahora, y al igual  que el antiguo subterráneo de Budapest, que data de 1896, los vagones de “La Brugeoise” pero solo harán recorridos turísticos.

Quienes quieran participar de los próximos recorridos pueden inscribirse en el sorteo a través de la página http://bapc.buenosaires.gob.ar para ganar una entrada para ellos y un acompañante.