ASBESTO: LO QUE LA REPRESIÓN DEL BORDA NOS DEJÓ…

Félix Cariboni

Hace dos años, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires demolió de manera ilegal un edificio (Taller Protegido N° 19), ubicado dentro de Hospital Borda en el barrio de Barracas, con la finalidad de comenzar a construir un sector del nuevo centro cívico de la Ciudad. Por este hecho, tanto el Jefe y como la Vicejefa de Gobierno y otros funcionarios fueron imputados y recientemente sobreseídos[1]. No obstante, a dos años de este hecho y sin desconocer ni subestimar la brutal represión en ese nosocomio se abordará otro elemento que fue soslayado: la exposición de personas a materiales cancerígenos, como el asbesto.

El Gobierno de la Ciudad no adoptó las acciones adecuadas para remover de forma segura las placas del Taller Protegido que contenían asbesto al momento de su demolición. Por el contrario, se incrementó la peligrosidad con la demolición y la transformación del material en polvo, que es justamente en esta condición donde produce mayor riesgo a la salud.

El sobreseimiento de funcionarios de Ciudad de Buenos Aires en la represión del Borda no quita que los mismos funcionarios puedan ser imputados o encontrados responsables por la Justicia en el futuro, si alguno de los participantes directos o indirectos de este episodio presentasen enfermedades asociadas al asbesto.

La  Represión en el Borda

En la madrugada del viernes 26 de Abril del 2013 una cuadrilla de operarios de una empresa contratista, acompañados por fuerte presencia de la policía Metropolitana ingresó al hospital psiquiátrico José T. Borda y demolieron el Taller Protegido Nº 19.

Con vestimenta de asalto, más de 400 policías de esa fuerza de seguridad ingresaron a un hospital psiquiátrico “a-puertas-abiertas” en pleno funcionamiento y realizaron una brutal represión cuyo saldo fue de 30 heridos y decenas de detenidos, entre trabajadores de la salud, dirigentes gremiales, pacientes psiquiátricos y periodistas. También fueron heridos legisladores de la Ciudad.

Este edificio, empleado por los pacientes para realizar tareas de carpintería y herrería, contaba con dos medidas cautelares vigentes que impedían su demolición. Aún así, el Gobierno de la Ciudad avanzó en la demolición del Taller Protegido con la intención de construir el nuevo Centro Cívico de la Ciudad.

La Justicia porteña ratificó que el procedimiento en el Borda fue ilegal y estaba vigente la medida cautelar que protegía ese bien. También multó al Jefe de Gobierno, Mauricio Macri; al Ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chain y al Procurador de la Ciudad por desconocer el fallo. La multa ascendió a $ 20.000 por cabeza.

Según el informe[2] del Observatorio de Derechos Humanos (ODH), a pesar de la violenta represión la única autoridad que estuvo procesada en la causa es el Jefe de la Policía Metropolitana, Horacio Giménez, por lesiones y abuso de autoridad en 32 casos y un policía de menor rango. Sin embargo, tras la apelación de esta semana se ratificó el sobreseimiento de todos los imputados, inclusive de Giménez[3].

Distinta fue la suerte de los dirigentes del gremio ATE que elevaron sus casos a juicio oral por “atentado y resistencia a la autoridad”.

El asbesto en el taller protegido

Las placas del techo del taller estaban construidas con asbesto. El asbesto es una sustancia altamente cancerígena con graves consecuencias para la salud. Estas afecciones pueden controlarse o llegar a ser muy graves y algunas pueden causar la muerte[4]. La característica fibrosa del asbesto es la que lo hace tan peligroso ya que penetra fácilmente por las vías respiratorias. Por lo tanto, cualquier acción para remover estructuras que contienen este material debe evitar la propagación del polvo para impedir la exposición al mismo. Acción que una demolición, como en este caso, no evitó en absoluto sino que por el contrario la potenció.

Una vez que las fibras de este material ingresan al sistema respiratorio, persisten en los tejidos y allí pueden permanecer por muchos años hasta que sus efectos comienzan a sentirse. No existe método conocido para retirar las fibras de asbesto de los pulmones una vez que han sido inhaladas. La mayoría de las personas no muestran signos o síntomas de enfermedades relacionadas con el asbesto hasta muchos años después de ocurrida la exposición.

En diez, veinte o treinta años, los operarios de la empresa contratista, los trabajadores del hospital, pacientes, periodistas y porque no, también policías que estuvieron involucrados en el episodio de la demolición del taller protegido pueden presentar los síntomas asociados a la inhalación de fibras de asbesto.

Retirando el asbesto

Los pocos o nulos cuidados que tuvo el Gobierno de la Ciudad para “remover” las placas de fibrocemento de asbesto del taller protegido, no los tuvo para retirar y disponer de forma segura esos residuos peligrosos.

Con fecha del 30 de Abril de ese año, es decir, cuatro días después, el contratista realizó tareas para evaluar si era necesario medidas para descontaminar el sitio. 15 días después, con los escombros a cielo abierto, se decidió contratar a la consultora CIH environmental solutions para que realice un informe ambiental para evaluar la contaminación del sitio[5]. El informe de esta consultora, con fecha del 5 de Julio (cuatro meses después) evaluó que no había presencia de asbesto en el área circundante a los escombros[6]. Cabe preguntar qué hubiera pasado si efectivamente hubieran encontrado presencia, más teniendo en cuenta que los mismos se encontraban a cielo abierto, y con pacientes y trabajadores constantemente deambulando por las instalaciones.

El informe permitió el retiro de los escombros por la empresa Teximco SA, empresa que se encuentra en el registro de generadores, operadores y transportistas de residuos peligrosos y cuyo personal contaba con las medidas de seguridad necesarias. Se certificó que los escombros fueron a disposición final en un relleno de seguridad de la empresa TAYM S.A[7].

En síntesis, el Gobierno de la Ciudad realizó acciones para la evaluación de la contaminación del predio, el retiro seguro de escombros y su disposición final de este material peligroso, pero no realizó las mismas acciones para remover de forma segura las placas del taller. Por el contrario, se incrementó la peligrosidad con la demolición y la transformación del material en polvo, que es justamente en esta condición donde produce mayor exposición y riesgo a la salud.

El informe del Observatorio de Derechos Humanos, ya citado, hace referencia a este tema en la figura del Ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chain. Según el mismo, el ministro en su calidad de arquitecto no podía desconocer la peligrosidad del material. Por nuestra parte y según el Expediente de la obra nº 32.722 del año 2012, titulado “construcción de los edificios del Nuevo Distrito Gubernamental”, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires tampoco.

El sobreseimiento de funcionarios de Ciudad de Buenos Aires en la represión del Borda no quita que los mismos funcionarios puedan ser imputados o encontrados responsables por la Justicia en el futuro, si alguno de los participantes directos o indirectos de este episodio presentasen enfermedades asociadas al asbesto.

 

Observatorio del Derecho a la Ciudad: 11-5501-7798
Mail: [email protected]
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[1] http://www.clarin.com/politica/Confirman-sobreseimiento-Macri-represion-Borda_0_1301270062.html

[2] https://odhbsas.files.wordpress.com/2014/12/informe-odh-represion-borda.pdf

[3] http://www.telam.com.ar/notas/201502/94617-macri-represion-hospital-borda.html

“La Cámara solicitó que Chain continúe investigado en relación al trámite administrativo por el cual el funcionario ordenó demoler el Taller Protegido Nº 19 del neuropsiquiátrico a pesar de que existía una medida cautelar”

[4] Los tres efectos sobre la salud más conocidos son asbestosis: que es una enfermedad de los pulmones, grave, progresiva y a largo plazo provocada por la inhalación de fibras de asbestos que irritan los tejidos pulmonares y produce la cicatrización del mismo. Estas lesiones dificultan el intercambio gaseoso con la sangre. Los síntomas de asbestosis pueden ser la falta de aliento o los sonidos inusuales al inhalar.

Cáncer de pulmón: causa el mayor número de muertes relacionadas al asbesto. Trabajadores de las minas, las fábricas y aquellas actividades relacionadas con asbestos están más propensas a desarrollar este tipo de cáncer que la población en general. El síntoma más común es la tos y los cambios en la respiración. Además, la falta de aliento, dolores en el pecho persistentes, ronquera y anemia.

Mesotelioma: es un tipo raro de cáncer en el cual se encuentran células malignas (cancerosas) en la capa delgada que recubre los pulmones o pleura. También pueden aparecer en el peritoneo. La enfermedad puede permanecer latente por muchos años.

[5] Respuesta de la Unidad de Proyectos Especiales Distrito Gubernamental IF-2014-14681949.

[6] Ibídem

[7] Ibídem