PRECARIEDAD LABORAL EN EL GCBA

La madrugada del domingo 8 de septiembre de 2019, Eugenio Veppo, periodista y vocero del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, no llevaba a cabo ningún trabajo de investigación periodística, conducía un flamante Volkswagen Passat azul oscuro cuando envistió a les agentes de tránsito Cinthia Choque y Santiago Siciliano, que realizaban un operativo de control de alcoholemia en la intersección de avenida Figueroa Alcorta y Tagle. Cinthia, de 27 años y madre de dos niñas, murió en el acto. Su compañero de trabajo se debate entre la vida y la muerte en el Hospital Fernández. Esta tragedia, protagonizada por un funcionario del Gobierno macrista, dejó al descubierto las condiciones de precariedad laboral en la que desarrollan sus tareas los y las agentes de tránsito en la Ciudad de Buenos Aires. En la calle deben actuar en nombre del Estado porteño. Sin embargo no son oficiales o agentes de ese Estado. Son monotributistas, perciben un haber que está por debajo de la línea de pobreza ($22.000 mensuales), no cuentan con ART, no tienen derechos laborales ni representación gremial. Su continuidad laboral está sujeta al arbitrio del funcionario de turno.

«En la Ciudad de Buenos Aires hay 2700 agentes de tránsito trabajando en estas condiciones de precariedad laboral», sostiene el legislador porteño Gabriel Solano. El candidato a jefe de Gobierno por el FIT, presentó un pedido de informes sobre la situación laboral de los agentes de tránsito en la Ciudad: “La situación de precariedad de los agentes de tránsito es responsabilidad de Larreta, que viola abiertamente las leyes laborales que le corresponden a los trabajadores de su gobierno. La contratación como monotributistas dentro del Estado representa un fraude laboral ejecutado por el mismo gobierno que debe velar por el cumplimiento de las leyes laborales. No es casual por eso que la violación de las leyes laborales se extienda al conjunto de la Ciudad, como lo prueba la situación de los miles de trabajadores de las plataformas», sentenció y añadió «Nuestro bloque en la Legislatura presentó un proyecto de pase a planta permanente de todos los trabajadores del gobierno de la Ciudad. Pero a pesar de que esa presentación fue hace más de un año el oficialismo en la Legislatura bloque tratarlo incluso en la comisión de trabajo. Insistiremos en el pase a planta permanente de todos los trabajadores de la Ciudad, empezando por los del propio Estado».

La precarización laboral es una constante en el ámbito del Gobierno de la Ciudad. Según datos que surgen de un informe elaborado por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), el 55% de los puestos de trabajo en algunos ministerios, no cuentan con estabilidad laboral ni ART, ni vacaciones o licencias de ningún tipo. Esta cifra que asciende al 100% en algunos programas y áreas de las dependencias oficiales.
Para elaborar este relevamiento, ATE tomó como base la Dotación de Cargos de la Cuenta Anual de Inversión en el Poder Ejecutivo porteño al 31 de diciembre de 2018. De allí se desprende que hay un total de 213.238 cargos. De los cuales: 55.628 corresponden al personal de planta permanente y transitoria en relación de dependencia en la administración central y los entes descentralizados de la Ciudad; 134.730 son cargos docentes (titulares, suplentes, transitorios o interinos); 14875 integran el cuerpo médico y 5309 son residentes médicos o guardias medicas. Vale aclarar que el personal docente y los trabajadores médicos y paramédicos pueden acumular más de cargos en el marco de sus propias actividades, es decir que un cargo no equivale a una persona. El resto son 2696 cargos políticos, entre los que cuentan: autoridades superiores, carrera gerencial y planta de Gabinete
En tanto que, aproximadamente unos 18.000 trabajadores y trabajadoras del Gobierno porteño desempeñan sus tareas en calidad de monotributistas, bajo la modalidad: locación de servicio, locación de obra, asistencia técnica, convenios especiales o tercerizados a través de ONG; con salarios que, en el mejor de los casos, alcanza los 25 mil pesos, a los que hay que descontar casi 3000 de monotributo e ingresos brutos.