
En sintonía con la profunda caída del consumo, desde 2024 el paisaje urbano se ve poblado de locales vacíos y carteles provisionales de venta o alquiler; en esa misma escena hay una cifra que deja entrever otra lectura, al menos algo optimista: la cantidad de locales vacíos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cayó 20,5% en el bimestre noviembre-diciembre respecto al período inmediato anterior (septiembre-octubre), según informó la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC). Pero esta mejora, advierten desde el organismo, tiene sabor estacional.
La dinámica del comercio en la Ciudad obedece a ciclos marcados: la recta final del año, con compras navideñas y un mayor flujo turístico, suele activar aperturas temporales, rehabilitaciones y alquiladores que aprovechan la demanda estacional. Esa explicación no oculta, sin embargo, que el panorama estructural sigue siendo complejo. En la comparación interanual, la tendencia ascendente persiste: los locales sin actividad aumentaron 26,9% respecto al mismo bimestre de 2024.
En términos concretos, durante noviembre-diciembre de 2025 se detectaron 198 locales en venta, en alquiler o cerrados dentro de las áreas relevadas por la CAC; de ese total, 13 no registraban actividad comercial alguna. Esos números colocan al cierre de 2025 por encima de las cifras del año anterior y dibujan un escenario más difícil que el que comenzó con la gestión de 2024.
Desagregando por situación jurídica-comercial, emergen matices. Si se considera exclusivamente locales en alquiler y en venta, el relevamiento mostró que los alquileres se incrementaron 2,2% frente al bimestre anterior, y 26,3% en la comparación interanual con noviembre-diciembre de 2024. Los locales en venta exhibieron una suba aún más marcada: 26,3% respecto al bimestre precedente y 33,3% en relación al mismo bimestre de 2024.
Es decir: aunque el número total de locales vacíos retroceda a corto plazo por la estacionalidad, la oferta de locales en venta y en alquiler crece sostenidamente año contra año. Esa expansión de la oferta comercial puede interpretarse como una señal de ajuste del mercado inmobiliario comercial porteño —propietarios que prefieren vender, escapar del riesgo o capitalizar activos— y como un reflejo de la menor sostenibilidad de emprendimientos en el contexto económico reciente.
Para comerciantes, vecinos y urbanistas, la lectura combina alivio y alerta. El alivio proviene de ver escaparates reabiertos y una mayor actividad peatonal; la alerta, de la persistente alza interanual en locales disponibles que sugiere que muchas unidades ocupadas en 2024 no lograron consolidar actividad rentable en 2025. La estacionalidad explica parte del alivio, pero no remueve la presión estructural que empuja a más locales hacia la venta o el alquiler.
