EL ALMA INSURRECTA DEL INDIO SOLARI
Carlos “Indio” Solari nació, pero su verdadera patria fue siempre ese territorio movedizo donde la música se mezcla con el arte, lo transgresor y la intemperie. En los años setenta, mientras el país se endurecía, él, junto a un grupo de jóvenes de la Universidad de La Plata, buscaba manifestarse a través de un arte transgresor, casi irónico, desobediente y, por qué no, desconsolado. Algo parecido a un conjuro, a un ritual, a una misa pagana.
En Valeria del Mar conoció a Skay Beilinson, y ese encuentro, donde dos rarezas se reconocieron, fue el germen de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, una banda que nunca comenzó como una banda, sino como un mito doméstico, una cooperativa de delirios, un laboratorio. Patricio Rey, ese dios inventado —extraído de un recetario doméstico para fabric...

