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EL ANARQUISTA UNIVERSAL

Por Vanina Escales  “Una vez -recuerda Eduardo Gilimón- el doctor Juan Creaghe, anciano médico y hombre en quien el ideal anárquico constituía una especia de segunda naturaleza, tomó un carruaje, cargó en él gran cantidad de ejemplares de La Protesta Humana y salió a venderlos por las calles centrales de Buenos Aires voceando el título del periódico, en tanto que con el revólver empuñado mantenía a raya a los empleados de la sección Orden Social de la policía, que no se determinaron a secuestrar la edición como lo habían hecho otras veces”. Como se puede intuir, nunca ha sido fácil ser anarquista; sobre todo en...