IRREGULARIDADES EN EL TC2000

El sábado 31 de marzo la diputada de la Ciudad de Buenos Aires María José Lubertino se hizo presente en el cicuito callejero del TC 2000 a fin de verificar las distintas medidas de seguridad dispuestas para la competencia. De acuerdo a la reciente disposición del juez en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad de Buenos Aires, Guillermo Scheibler puso especial énfasis en constatar el cumplimiento de lo ordenado por el magistrado a fin de salvaguardar tanto la seguridad de las personas como el patrimonio histórico y arquitectónico de la ciudad. A partir del pedido de una medida cautelar solicitado por la diputada porteña Delia Bisutti, el juez Scheibler dispuso el cumplimiento de al menos cinco de las siguientes medidas: “extremar el estricto cumplimiento de la totalidad de las medidas de seguridad diseñadas para el evento”; “instalar barreras acústicas sobre ambas márgenes del circuito, en toda la porción de su traza que atraviese el distrito de zonificación APH 1, con carácter previo al comienzo de las pruebas clasificatorias”; “que la Agencia de Protección Ambiental realice mediciones de niveles sonoros y vibraciones en diversos puntos del circuito”; “dar estricto cumplimiento a la normativa vigente en materia de expendio y almacenamiento de combustibles y manejo, transporte y tratamiento de residuos peligrosos derivados de hidrocarburos”; “adoptar los recaudos que aseguren la movilidad de los habitantes del sector urbano interno del circuito, especialmente de aquellos con capacidades reducidas”. Entre ellas exigió que se extremen los recaudos de seguridad y se proteja con paneles acústicos el casco histórico. Luego de inspeccionar durante la jornada completa la diputada María José Lubertino detectó serios incumplimientos. Fueron nulas las medidas adoptadas para garantizar la movilidad de personas con discapacidad. No se emplazaron puentes peatonales obligando a la gente a dar rodeos de varias cuadras para poder llegar a sus destinos. Los subterráneos no se detuvieron en todas las estaciones cercanas al circuito entre las 10hs y las 18 hs. No se brindó vías alternativas de ninguna naturaleza para facilitar el traslado de personas con discapacidad y el desplazamiento por las aceras resultó sumamente dificultoso debido al importante angostamiento que sufrieron por la colocación de vallas de seguridad, situación más dificultosa aún para personas con dificultades para movilizarse. Las barreras acústicas consistieron solamente en algunos paneles de madera terciada y algunas telas colocadas sobre los últimos 80 cm del vallado perimetral. No fue protegido todo el recorrido que atraviesa el casco histórico de ambos lados de la pista, tal como indica la resolución judicial. Es importante señalar que los niveles de ruido observados por Lubertino se situaron en un nivel en el que constituyen un daño para la salud y una seria molestia para los vecinos al trazado. Esto resulta más grave aún para quienes posean alguna patología previa relacionada con su aparato auditivo. Además, la indicación de realizar mediciones previas a las pruebas de clasificación fue ignorada y los organizadores no dieron en ningún momento respuesta satisfactoria a la solicitud de la diputada de constatar los equipos de medición, sus emplazamientos y los horarios de testeo. Durante el recorrido que duró alrededor de ocho horas no se observó a ningún equipo técnico realizando mediciones. No obstante lo señalado, la diputada Lubertino comprobó el resto de los sistemas de seguridad relacionados con el manejo de residuos peligrosos, vías de emergencia, dispositivos contra incendio, sanitarios y de evacuación, entre otros, además de registrar los valores de ruido con la asistencia de personal técnico y correspondiente instrumental. Según la reglamentación de la ley (DECRETO Nº 740 – 2007) las áreas de protección histórica se homologan a los distritos residenciales (R), en algunos casos, y en otros a zonas con actividad comercial (C) correspondiéndoles entonces la caracterización de ASAE II y III, respectivamente. Las mediciones que pudo constatar la diputada María José Lubertino arrojan como nivel de ruido de base (pre operacional) valores alrededor de los 70 dB con picos de 75. Las mediciones tomadas en distintos puntos del circuito callejero del TC 2000 arrojaron en todos los casos valores superiores a 90 dB registrándose valores máximos cercanos a los 120 dB con los autos desarrollando las pruebas de clasificación (operacional) Resulta evidente que las mediciones han superado largamente los valores admitidos por la ley 1540 (inclusive aquellos previstos para áreas especialmente ruidosas) que admiten un máximo de 65 y 70 dB en horario diurno para las zonas APH1 y APH 2.