martes, septiembre 29

VIVIAN MAIER EN EL ESPACIO FOLA

Con una muestra dedicada a Vivian Maier -la aficionada neoyorquina que trabajó como niñera y que a su muerte dejó 150.000 fotografías urbanas sin revelar- y otra titulada “Fotografía estereoscópica argentina” que reúne 200 imágenes tridimensionales, la Fototeca Latinoamericana (FOLA) acaba de reabrir sus puertas en el barrio porteño de Palermo, luego de atravesar lo que su director, Gastón Deleau, define como “los cinco meses más duros desde que se inauguró el espacio”.

Como ocurrió con el resto de los centros culturales y artísticos de gestión privada, el espacio que desde 2015 está íntegramente dedicado a la exhibición de fotografías pasó momentos de zozobra. Cerrado en marzo pasado desde que se implementó el aislamiento social obligatorio, las tareas de mantenimiento y las facturas a pagar siguieron sin embargo su curso y el artífice de FOLA hizo todo lo que estuvo a su alcance para mantener la gigantesca estructura de 1200m2, desde lanzar una estrategia de venta anticipada de entradas hasta presentar en distintas convocatorias para acceder a subsidios temporales, como el del Fondo Desarrollar, impulsado por el Ministerio de Cultura de la Nación.

“Fueron los cinco meses más duros desde que abrimos, con ingresos a cero porque en todo este tiempo se paralizaron los mecanismos de financiación porque Fola funciona con los sponsors, las entradas y las donaciones. En esos momentos tan complicados estuvo difícil conseguir esos tres puntales”, destaca Deleau.

“Para dar una idea de lo que tuvimos que afrontar en materia de gastos y sin ingresos, en todos estos meses aún sin funcionar y con las luces apagadas tuvimos que pagar unos 40000 mensuales de servicio eléctrico. Es imposible afrontar esos gastos sin ingreso -gráfica-. Aunque tuvimos la suerte de conseguir un sponsor que confió en el proyecto a puertas cerradas y nos permitió lanzar ‘Miradas en tiempo de pandemia’, un concurso vinculado con el confinamiento cuyos ganadores se anuncian mañana”.

Durante estos meses, y al igual que otros museos y centros de arte, FOLA había desplazado su programación a la virtualidad, con una serie de actividades como la campaña que llevó adelante para visibilizar su acervo de 350 fotografías: cada día un artista diferente, local o internacional, fue revelando secretos de su obra que integra la colección, entre ellos Valeria Bellusci, Gian Paolo Minelli, Eduardo Carrera y Dulce Pinzón.

La reapertura del espacio fue finalmente posible hace seis días, bajo los protocolos sanitarios que rigen para las galerías de arte, como solicitar turno en la web para asistir y respetar el aforo permitido, que en el caso de FOLA llega a 60 visitas simultáneas, un cupo que incluso en tiempos de normalidad no se superaba fácilmente, excepto con muestras excepcionales como la que en 2017 se le dedicó a Vivian Maier, cuyos contenidos no son los mismos que los que integran la actual muestra sobre la fotógrafa estadounidense.

Ya en el primer día de apertura, se registraron 250 pedidos para recorrer las muestras y hasta el momento suman 650 los turnos concedidos para visitar el espacio durante agosto. Deleau se entusiasma: “Estamos muy esperanzados con este retorno. Además como la superficie es tan grande que la circulación es muy fluida. El máximo que se están juntando por horas es de 10 personas. Vamos de a poco. Por ahora ya no abrimos sábados y domingos como antes sino de lunes a viernes en horario acotado”, explica.

“Lo único que tuvimos que reacondicionar fue un segmento de la muestra de fotografía estereoscópica que incluía una sección donde el visitante necesitaba tocar el dispositivo para hacer foco. Esos los deshabilitamos pero fue lo único que tuvimos que reacondicionar a título expositivo. Todo el resto sigue en las mismas condiciones”, agrega.

La reapertura de FOLA permite por estos días sumergirse en las dos propuestas fotográficas que por efecto de las medidas restrictivas solo habían alcanzado a estar habilitadas cinco días, con una convocatoria que anticipaba una buena repercusión. “Cuando se abrieron estas muestras vinieron unas 300 personas por días aproximadamente y sabemos que Vivian Maier es un figura muy convocante, por su vida y su obra”, señala.

Titulada “Vivian Maier Color Work”, la exposición reúne 55 imágenes en color de la fotógrafa estadounidense, una niñera que murió sin comprobar la admiración que despertaba su talento en fotógrafos profesionales y se unió a las filas de los mejores fotógrafos callejeros de mediados de siglo XX. Las obras fueron seleccionadas por Deleau, junto a los curadores de la galería Howard Greenberg de Nueva York.

La obra de Maier (1926-2009) fue descubierta azarosamente cuando el joven anticuario John Maloof compró un lote que incluía miles y miles de negativos sin revelar de imágenes tomadas en los años 50 y 60 en Chicago y Nueva York. Tras su muerte, se hallaron 150.000 fotografías urbanas sin revelar.

“Mucha gente viene atraída por su historia. Una fotógrafa que nunca vio su trabajo revelado, que por otra parte tiene unas características técnicas increíbles, que se pueden comparar con los más grandes fotógrafos de calle del mundo. La historia de que nunca haya revelado sus fotos hace que sea mágico el hallazgo de su material”, detalla Deleau.

En esta exhibición el color domina en una gran cantidad de retratos de mujeres de mirada adusta, luces y sombras de personas que recorren la ciudad, rostros de niños, y detalles excéntricos como una imagen de una Mona Lisa con ruleros, maniquíes desnudos de mujeres en una vidriera, un vendedor de globos afroamericano en intensos tonos de azules, rojos, verdes y amarillos.

Por otra parte, se exhibe en paralelo “Fotografía estereoscópica argentina” reúne 200 imágenes tridimensionales, en el marco de una muestra curada por Esteban Pastorino en colaboración con el historiador Abel Alexander.

Son fotografías en blanco y negro, que invitan a viajar al pasado, a escenarios y personajes de comienzos del siglo XX que fueron inmortalizados por aficionados con cámaras estereoscópicas cuyas imágenes pueden apreciarse en tres dimensiones, con visores o en una gran pantalla con anteojos similares a los que se usan para ver películas en 3D.

Por el momento, FOLA estará abierta de lunes a viernes de 12 a 19.30, con ingreso único por Paraguay 4979 (entre Godoy Cruz y Juan B. Justo).

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