martes, junio 30

TRANSPORTE PÚBLICO IMPOSIBLE

Transporte público, salarios y tarifas en el AMBA: una pinza que se cierra
Entre noviembre de 2023 y abril de 2026, las tarifas del transporte público en el AMBA crecieron muy por encima de la inflación acumulada del período, estimada en +303,5%. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el subte lideró los aumentos con un +1.668% (de 80 a 1.414 pesos), seguido por el colectivo en la Provincia de Buenos Aires (+1.545%), en CABA (+1.250%) y en la jurisdicción nacional (+1.221%). El tren metropolitano multiplicó su tarifa por 10, con una suba nominal de +741% (de 33,29 a 280 pesos en abril y 330 en mayo de 2026).
A junio de 2026, la recomposición tarifaria continúa: el boleto mínimo de colectivo en la provincia de Buenos Aires se ubica en 1.015,61 pesos (0–3 km), mientras que en CABA el mínimo asciende a 788,41 pesos. El subte ajustó su valor a 1.558,54 pesos por viaje para usuarios con SUBE registrada, manteniendo descuentos por frecuencia.

Salario mínimo, días de trabajo y costo del transporte
El impacto sobre los ingresos es contundente. Para un trabajador que percibe el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) y combina colectivo y subte, el gasto mensual en transporte pasó de representar el 2,6% del SMVM en diciembre de 2023 al 17,3% en abril de 2026. En términos de tiempo de trabajo, esto implica pasar de menos de un día a casi cinco días necesarios para cubrir solo el gasto mensual en transporte.
El SMVM aumentó nominalmente de 156.000 pesos (diciembre 2023) a 357.800 pesos (abril 2026), un incremento de +129% que quedó muy por debajo de la inflación acumulada (+303,5%), lo que supone una caída real cercana al 43%. El deterioro se agrava porque el salario mínimo fue fijado unilateralmente por el Poder Ejecutivo, sin acuerdo tripartito, consolidando la pérdida de poder adquisitivo frente a tarifas que se ajustan sistemáticamente por encima del IPC.

Costos, gasoil y subsidios: la otra cara de la suba
La dinámica tarifaria responde a una combinación de aumento de costos operativos y reducción real de subsidios. El precio del gasoil se incrementó alrededor de +536% entre diciembre de 2023 y abril de 2026, superando en más de 230 puntos porcentuales a la inflación general y presionando la estructura de costos de las empresas de transporte.
En paralelo, se produjo una licuación real de los subsidios. El Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura del Transporte (FFSIT) registró una caída real cercana al 17,5% entre los presupuestos 2025 y 2026, afectando la capacidad de inversión en infraestructura ferroviaria y vial y trasladando una mayor proporción del costo del sistema a los usuarios.
Hacia el cierre del período analizado, la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán impulsó nuevas subas en los precios internacionales del petróleo. Frente a esa volatilidad, el gobierno nacional dispuso un congelamiento transitorio de las tarifas de YPF entre el 1 de abril y el 15 de mayo de 2026, moderando parcialmente los costos de las empresas de colectivos, aunque sin revertir la tendencia general de encarecimiento.

Estudiantes y brecha federal: la Beca Progresar y el interior
El ajuste también golpea a los estudiantes. La Beca Progresar, congelada en 35.000 pesos desde marzo de 2025, perdió el 87% de su poder de compra en transporte: pasó de cubrir aproximadamente 839 boletos en diciembre de 2023 a apenas 111 en abril de 2026.
En el plano federal, la eliminación del Fondo Compensador al Transporte del Interior en febrero de 2024 profundizó la brecha tarifaria entre el AMBA y el resto del país. Mientras el boleto en el AMBA ronda los 700 pesos (valor de referencia en el período analizado), en ciudades como San Martín de los Andes, Rawson, Santa Fe o Corrientes las tarifas superan los 1.800–2.300 pesos, es decir, más de tres veces el valor del AMBA, sin que los salarios en esas regiones sean estructuralmente más altos.

Un proceso abierto: fórmula de actualización y caída de pasajeros
El proceso de recomposición tarifaria no parece haber concluido. Con una fórmula de actualización mensual de IPC + 2% vigente para colectivos porteños y subte, costos operativos todavía elevados y la incertidumbre asociada a la volatilidad internacional de los precios energéticos, es esperable que los aumentos continúen a lo largo de 2026.
La caída de pasajeros responde a una doble presión: por un lado, el encarecimiento del boleto reduce la capacidad de pago de los usuarios; por otro, el cierre de más de 24.000 empresas contrae la demanda estructural de viajes. El resultado es un círculo difícil de romper: menos pasajeros, menores ingresos por boleto y nuevas presiones para aumentar tarifas, en un contexto donde el transporte público se vuelve cada vez más caro para quienes más lo necesitan.

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