TORRE DE LOS INGLESES ABIERTA AL PÚBLICO

Tras años de restauración la Torre Monumental o Torre De los Ingleses, volvió a abrir sus puertas en julio. El publico la puede visitar de lunes a viernes de 10.30 a 16.30 horas y los sábados, domingos y feriados de 9.30 a 18.30 horas. La entrada cuesta $ 100, y es gratuita para jubilados, estudiantes y menores de 12 años.

Las visitas, a cargo de la Dirección de Patrimonio, Museos y Casco Histórico porteño, consisten en ascender al mirador del sexto piso desde donde se puede observar la histórica barranca de la Plaza San Martín; el edificio WeWork; el Kavanagh, con sus balcones aterrazados y la bóveda de hierro y vidrio de la estación Retiro. Hacia el Río de la Plata aparecen el Hotel de los Inmigrantes; el Paseo del Bajo; la costa de Uruguay, y los dos templetes de la Súper Usina de Puerto Nuevo.

La herejía inglesa
Durante la Invasión Inglesa de 1806 el puerto de Buenos Aires soportó un fuerte viento que causó una bajante súbita del río e hizo encallar a la Justina, una fragata comercial inglesa, artillada con 26 cañones servidos por 100 hombres, además de la tripulación. Al ver Liniers que la nave estaba en condiciones de ser abordada, le ordenó al entonces cadete Martín Miguel de Güemes que le pidiese unos jinetes a Pueyrredón, y tomara la embarcación. La epopeya del abordaje a la Justina por parte de la caballería patriota es conocida, así que omito el episodio y me corro más de 100 años para adelante.
En 1909, y anticipando los festejos del Centenario, los residentes ingleses  regalaron a nuestro país esta pequeña  torre a la que ellos llamaron Monumental y nosotros De los Ingleses. Por “casualidad” la Torre fue a parar al mismo sitio donde más de cien años atrás encallara la Justina, ahora tierra firme ganada al río. Y no sólo eso. Al tope de la Torre, los ingleses pusieron de veleta una fragata réplica de la Justina, con su velamen desplegado en trinquete, palo mayor y mesana.

Morfología
La torre De los Ingleses, fue diseñada por el arquitecto británico Ambrose Macdonald Poynter. Todos los materiales fueron traídos de Inglaterra, incluso el personal técnico y los obreros que trabajaron en su construcción.
El ascensor que conduce al mirador fue eje central de la restauración. El original -de hierro negro- había sido donado por el Príncipe de Gales, diez años después de la inauguración de la torre. Tras la Guerra de Malvinas, el lugar fue vandalizado, quemaron las puertas de ingreso y colocaron una bomba. La detonación incendió el interior y destruyó el principesco ascensor. En 1999 se encargó una obra de restauración de la torre y se colocó uno nuevo, que pronto dejo de funcionar. La reciente restauración, hasta el momento parece haber solucionado el drama del ascenso.
Otra característica curiosa de la Torre De los Ingleses es la escalerilla de hierro negro que llega hasta el reloj compuesto de cinco campanas de bronce. La más grande pesa 7 toneladas y el péndulo tiene 4 metros de alto, a la manera de un mini un Big Ben criollo.