SUBTES EN VÍA MUERTA

Una de las mejores políticas públicas en materia de transporte urbano en ciudades de alta densidad es el desarrollo de una red de subterráneo lo más amplia posible. Este modo de transporte protege el medio ambiente, tiene una baja contaminación sonora, usa fuentes renovables de energía, no genera congestión vehicular ni accidentes viales y permite generar viajes rápidos entre los distintos barrios de la Ciudad sin generar externalidades negativas, al mismo tiempo que reduce la congestión que se produce en superficie, donde conviven el transporte público con los automóviles particulares.

Lo cierto es que desarrollo de la red de subte demanda tiempo, además de cuantiosos esfuerzos técnicos y recursos financieros. La inversión en ésta debe ser una política de Estado conforme a una mirada estratégica sobre cómo se solucionan algunos de los problemas centrales de la Ciudad. Sin embargo,  los gobiernos del PRO en la Ciudad desatendieron por completo el desarrollo de la red de subterráneos en la Ciudad de Buenos Aires.

Según  un informe elaborado por el espacio ProyectarCiudad,  el desarrollo de la red de subterráneos, desde que la Ciudad obtuvo su autonomía, ha sido deficitaria. Durante la gestión De La Rúa-Olivera, se licitó e inauguró la ampliación de la línea de D (3,3km). La gestión de  Ibarra-Telerman, proyectó la extensión de  la línea A (3 km) y no llegaron a inaugurarla. Durante la gestión de Mauricio Macri hubo inauguraciones heredadas de anteriores administraciones y pocas licitaciones

En lo que respecta a la línea B, durante la gestiones De La Rúa-Olivera se licitaron 1,9km que fueron inaugurados durante las de Ibarra-Telerman, quienes a su vez licitaron 1,6 km, que fueron inauguradas durante la gestión Macri.

La primera licitación de la línea H se realizó durante las administraciones de Ibarra-Telerman (5km), quienes solamente pudieron inaugurar durante sus mandatos 2,9 km. Los restantes 2,1 km fueron inaugurados durante los dos gobiernos de Mauricio Macri, quién además licitó 2,8 km de red, que fue inaugurado durante la gestión de Horacio Rodríguez Larreta.

A esto se suman 2,1 Km correspondientes a la extensión de la línea E que, como fuera mencionado, fue construido por el Gobierno Nacional e inauguradas durante la gestión de Horacio Rodríguez Larreta.

Las gestiones De La Rúa-Olivera como  Ibarra-Telerman licitaron más km de los que inauguraron dejando un saldo o balance positivo. En cambio las gestiones de Macri y Rodríguez Larreta inauguraron más kilómetros de los que licitaron. En el caso de este último no se licitaron nuevas obras.

Paradójicamente, durante las gestiones del PRO fue la etapa en la que se inauguraron más kilómetros, pero los mismos correspondieron casi en su totalidad a la finalización de obras iniciadas por otros (ya sea sus antecesores o el Gobierno Nacional). En efecto el 76% de los kilómetros inaugurados corresponden a obras iniciadas por otras administraciones.

En definitiva, durante el ciclo del PRO en la Ciudad tuvo lugar una reconfiguración de las prioridades en cuanto al subte, lo que implicó una reducción drástica de los esfuerzos comprometidos, y se limitó a terminar, casi de manera residual, lo iniciado por otros.

En el corto plazo, de cara a una estrategia electoralista el PRO puede mostrar la cantidad de estaciones inauguradas; pero en el mediano plazo la decisión de disminuir, primero, y luego interrumpir los ritmos de expansión de la red tendrá un impacto decididamente negativo en el subte en particular y en el transporte de la Ciudad en general.

Queda lejos entonces la promesa que hiciera Macri en el inicio de su gobierno, de construir 10 km de subte por año.

Si pensamos en que en sus 8 años de gobierno sólo se licitaron –e iniciaron obra- 2,8 km nuevos, el promedio anual de su gestión da 350 metros nuevos. Si le incluimos los metros que pudo inaugurar –aunque algunos con alto avance de obra-, la suma asciende a 6,7 km, menos de 1 por año (0,84 para ser más exactos).

Si tomamos la gestión de Rodríguez Larreta, en sus 4 años habrá inaugurado 5,1 kilómetros le dan un promedio de 1,3 km inaugurados por año. Dentro de ellos, los 2,3 km cuya obra civil fue realizada por la gestión anterior del Gobierno Nacional. Por lo tanto, si descontáramos esos kilómetros, pasamos a tener 2,8 km, a razón de 600 metros por año. Pero, como dijimos de antemano, la inauguración de las estaciones no es nunca mérito únicamente del Jefe de Gobierno a quien le toca en suerte, sino una continuidad en una política pública fundamental para la Ciudad.

Durante las tres administraciones que antecedieron al PRO se licitaron en promedio por año 1,4 km y se inauguraron 700 metros anuales. El hecho de que se liciten más kilómetros de los que se inauguran es una señal positiva, porque da cuenta que la administración saliente deja en marcha las obras para que continúe quien lo sucede.

En cambio, medidos en conjunto, durante los 12 años de gestión el PRO inauguró 800  metros de subte por año, pero ello fue básicamente por aprovechar las licitaciones que realizaron los Jefes de Gobierno que los antecedieron, ya que sólo licitaron poco más de 200 metros de subte por año.

Ahora bien, desde que asumió Rodríguez Larreta no se ha ni licitado un sólo metro nuevo de subte y por primera vez en décadas actualmente no hay ni un solo kilometro en construcción.

El próximo Jefe de Gobierno de la Ciudad corre el riesgo cierto de convertirse en el primero en no poder inaugurar nada en materia de subtes, dada la enorme desatención que las administraciones de Cambiemos en general y de Rodríguez Larreta en especial, tuvieron para con esta política pública.