POBLACIÓN ECONÓMICAMENTE ACTIVA EN LA CIUDAD

Según un relevamiento elaborado por la Dirección General de Estadísticas y Censos porteña (DGEyC), en el último trimestre de 2019, en la Ciudad de Buenos Aires la Población Económicamente Activa mostró una moderada expansión interanual (especialmente en las mujeres jóvenes, los que tienen al menos nivel educativo superior incompleto y quienes están a cargo de la jefatura del hogar), en tanto que la tasa de empleo apenas creció. La explicación a este fenómeno está dada a raíz de la fuerte crisis económica que atravesó el país en ese período y el consecuente aumento de la población desocupada.

«De manera que la tasa de Población Económicamente Activa en la Ciudad se colocó en el 10,5%, en tanto que la tasa de desocupación aumentó 1% en el último año, alcanzando a 181.000 personas», señala el infome donde se indica, también, que «el desempleo abierto no es el único indicador de la contracción del mercado de trabajo. La insuficiencia del volumen de trabajo se ve reflejada en la subocupación».

En el tercer trimestre de 2019, la tasa de subocupación horaria fue del 10,4%. Esta situación que refiere al conjunto de población que trabaja involuntariamente menos de 35 horas a la semana en todas sus ocupaciones, cuando en realidad está disponible y aspira a trabajar más horas. La retracción de esta variable en relación al tercer trimestre de 2018 ha sido del 2% y contempla un universo 179.500, de cual 92.000 (el 4,7%) manifestó estar buscando otra ocupación o trabajo.

En contrapartida, el 22,6% de las personas ocupadas registran horas semanales superiores a las que corresponden a una jornada laboral estandarizada (más de 45 horas). Este guarismo involucra a 390.500 habitantes de la Ciudad, y muestra un leve incremento respecto a 2018.

El 83,1% de las personas asalariadas están registradas en la seguridad social. Un 71.3% porque sus empleadores le efectúan los descuentos y aportes jubilatorios y otro 8,8% porque son autónomos o monotributistas. En tanto que casi el 17% de los trabajadores y las trabajadoras carecen de cobertura social, lo que implica que trabajan en negro o mantienen una vinculación marginal con el mercado de trabajo formal. En términos interanuales, no hubo incremento alguno del trabajo formal en la Ciudad.

El 51,9% de la población ocupada de la Ciudad se desempeña en puestos de baja calificación (operativa y no calificada), con una reducción de esta porción en la comparación interanual, en favor de los de alta calificación. Las actividades económicas de servicios son las que concentran la porción más importante de los ocupados (86,3%). En su expresión cuantitativa, esta relación supone que por cada ocupado ligado a ocupaciones de la producción de bienes, existen alrededor de siete que prestan servicios.

El 42,5% de la población ocupada se desempeña en establecimientos económicos con plantillas que superan las 40 personas y solo el 18,2% realiza sus actividades en entidades del sector público.

El servicio doméstico en hogares particulares es una actividad laboral ejercida casi en su totalidad por mujeres. Casi el 6% de la población asalariada declara trabajar en hogares (unidades no productivas), porcentaje que se mantiene estable a lo largo de los años relevados.

Las certificaciones educativas y la cualificación de la fuerza de trabajo se convierten en instrumentos de selección para el acceso al empleo y a la promoción dentro de una profesión y organización. En la Ciudad, 14,7% de la población activa asiste a establecimientos educativos. En particular, 13,3% de la población ocupada lo hace.

La condición de ser joven o de ser mujer sigue jugando un papel preponderante cuando hablamos de menores oportunidades en el mercado de trabajo. Las mujeres siguen presentando tasas de desocupación (11,6%), subocupación (12,1%) y precarización superiores a las de sus pares varones. Otra brecha de inequidad está asociada a las menores tasas femeninas de participación (59,8% frente a la de sus pares varones de 71,0%) y empleo (52,9% vs. 64,4%).

La tasa de actividad de la población joven, se mantuvo estable en 2019. En el tercer trimestre de 2019 fue del 79%, mientras que la tasa de empleo apenas rozó el 65%. En nuestra Ciudad, 322.500 jóvenes se encuentran dentro de la población ocupada, de los cuales 279.000 se desempeñan como asalariados/as. De estos últimos, casi 4 de cada 10 están en situación de precariedad laboral, lo que ilustra las distancias que se deben recorrer en materia de acceso al trabajo con protección social.

En el último trimestre de 2019, el 65% de los jóvenes trabajan, 25,4% del total suma a la actividad productiva la asistencia a establecimientos educativos (este último guarismo se expandió interanualmente, en detrimento de la porción de los que trabajan exclusivamente). Entre tanto, los que solo participan del mercado educativo representan 21,7%, con una merma especialmente entre las mujeres. El 13,7% de los jóvenes de entre 19 y 29 años se encuentran fuera del mercado laboral y del educativo, teniendo mayor incidencia y expansión interanual entre las mujeres (15,9%), fundamentalmente por el desigual reparto del trabajo no remunerado.

En el tercer trimestre de 2019, la Ciudad de Buenos Aires registró 921.500 hogares con jefa/e ocupada/o, de los cuales 675.500 hogares tienen jefa/e asalariada/o. La tasa de actividad de las/os jefas/es de hogar residentes alcanza el 75,5%, guarismo que aumenta moderadamente en la comparación interanual, al igual que la tasa de empleo (71,5%). En este caso, la tasa de desocupación permanece en el mismo nivel que en igual período del año 2018 (5,2%). El 10,1% de las/os jefas/es de hogar están afectados por la subocupación horaria, guarismo que se contrajo en el último año, como en el caso de la población en general.

Casi 71,5% de los hogares tienen a su jefa/e ocupada/o: 52,4% trabaja en forma asalariada y otro 19,1% como patrona/patrón o cuentapropista. El 28,5% de los hogares tiene a su jefa/e inactiva/o o desocupada/o. En el 55,7% de los hogares de la Ciudad de Buenos Aires con jefa/e asalariada/o, no hay otro miembro ocupado. En el 29,9% también
trabaja su cónyuge.

El tipo de inserción de las/os jefas/es de hogar constituye un reflejo de las condiciones materiales a las que acceden los hogares. Sobre el total de las/os jefas/es asalariadas/os, el 13,7% declara no tener inclusión en la seguridad social, es decir que no le descuentan para jubilación ni hace aportes por sí mismo, guarismo siempre por debajo del correspondiente al conjunto de la población asalariada de la Ciudad. En el 23,0% de los hogares con jefa/e asalariada/o como única/o trabajadora/trabajador, ésta/e se desempeña en condición de precariedad laboral.

En los hogares multipersonales, el porcentaje con jefa/e sin ocupación es del 23,6% y llega a 37,6% en los unipersonales, en los que cerca de la mitad están conformados por adultas/os mayores.

La afiliación al sistema de salud en nuestro país está asociada, por un lado al mercado de trabajo registrado, y por otro a la universalidad de la cobertura. El 57,5% de los hogares tiene exclusivamente cobertura en salud que se origina en el trabajo presente o pasado (obra social, mutual, prepaga vía obra social), guarismo que tuvo una moderada disminución en el último año. El 19,5% de los hogares depende de la cobertura del sistema público (42% de ellos para todos sus miembros).