miércoles, julio 29

NUEVO CEMAR EN PALERMO. SALUD PARA TODES

En Buenos Aires, la salud pública también escribe su propia geografía. A veces lo hace de manera silenciosa, sin grandes anuncios, a través de edificios que antes pasaban inadvertidos y que de pronto se convierten en nodos de la circulación cotidiana. En Palermo, sobre la avenida Cerviño, se inauguró un nuevo Centro de Diagnóstico Porteño: el CEMAR, un edificio de más de 1.300 m² que se despliega en planta baja, tres pisos y azotea, dedicado íntegramente a la atención ambulatoria en la Comuna 14.

La estructura funciona como una pequeña ciudad vertical. Más de 25 consultorios, distribuidos en tres niveles, alternan un flujo constante de pacientes que buscan realizar estudios y consultas sin atravesar la complejidad hospitalaria. En el primer piso, el área de diagnóstico por imágenes late en silencio: dos salas de ecografía, una de rayos X y otra de densitometría. En el segundo, la rutina clínica se mezcla con la tocoginecología, la enfermería, el box de extracción y el local de esterilización. El tercero suma 13 consultorios adicionales: cardiología funcional con Holter y electrocardiograma, audiometría y una sala de radiología panorámica odontológica.

En la planta baja, la vida comunitaria se vuelve más visible. La recepción, la farmacia, el SUM y el Centro de Día componen un espacio donde lo clínico convive con lo terapéutico: actividades grupales, acompañamiento integral, un ritmo que combina atención programada con presencia territorial. El centro funciona todos los días, con horarios extendidos, y sostiene servicios que permiten resolver miles de turnos mensuales sin recurrir a un hospital. No opera como guardia ni como urgencia, pero sí, como un dispositivo de acceso continuo, que reorganiza la circulación de la salud en el barrio.

La cantidad de profesionales que trabajan allí —equipos médicos, técnicos en imágenes, enfermería, personal administrativo y terapéutico— refleja la escala del proyecto y su intención de consolidarse como un efector de referencia en la comuna. El CEMAR de Palermo no es un hecho aislado. Forma parte de una estrategia más amplia que busca redistribuir la atención ambulatoria y acercarla a los barrios. La Ciudad ya cuenta con tres centros de diagnóstico en funcionamiento, cada uno con un impacto estimado de 12.000 turnos mensuales. Pero la red está en expansión.

En el corredor norte, la Comuna 2 avanza con un proyecto que apunta a cubrir la demanda de Recoleta, donde la población envejecida y la densidad edilicia generan una presión constante sobre los servicios de salud. En el oeste, la Comuna 11 trabaja en un centro que combinará diagnóstico por imágenes con un área de rehabilitación, pensado para un territorio donde las clínicas privadas dominan la escena y el acceso público queda fragmentado.

Más al sur, la Comuna 8 —históricamente postergada en infraestructura sanitaria— tiene en marcha uno de los proyectos más ambiciosos de la red: un centro de gran escala que busca no solo descomprimir hospitales, sino también sentar presencia estatal en un territorio donde la distancia a los efectores de salud es parte del problema.

También se proyectan ampliaciones en comunas con alta demanda ambulatoria, como la 7 y la 10, donde los centros existentes ya funcionan al límite de su capacidad. La hoja de ruta incluye sumar consultorios, reforzar áreas de imágenes y expandir los Centros de Día, que se consolidaron como espacios clave para el acompañamiento terapéutico y comunitario.

La expansión no es uniforme: cada comuna negocia su propio ritmo, sus necesidades y sus urgencias. Pero el patrón se repite. Edificios medianos, atención ambulatoria, equipos interdisciplinarios, horarios extendidos y un objetivo común: que la salud pública deje de ser un destino lejano y se convierta en un punto más del recorrido cotidiano.

En Palermo, el nuevo CEMAR ya funciona como un laboratorio urbano. Una estación más en un mapa sanitario que se está reconfigurando y que, cuando la red esté completa, podría transformar la relación entre los vecinos y el sistema de salud porteño.

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