
El jueves 6 de agosto, a las 18 h, la sala 13 del Centro Cultural Recoleta abrirá una puerta poco habitual: una invitación a no pensar el tiempo como una línea que avanza, sino más bien como un territorio que se habita. Allí se presentará El transcurrir, la exhibición dedicada a Isidoro Valcárcel Medina, organizada por la Consejería Cultural y Científica de la Embajada de España en Argentina y el Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA). Es, nada menos y nada más, que una conversación con cincuenta años de ideas.
Valcárcel Medina (Murcia, 1937) es uno de los nombres cardinales del arte conceptual español. Su obra, desde los años sesenta, insiste en desarmar la lógica del objeto para desplazarla hacia el proceso, la acción y el lenguaje. En su práctica, la exposición deja de ser un contenedor para transformarse en un espacio de pensamiento. Esa insistencia —esa terquedad lúcida— le valió el Premio Nacional de Artes Plásticas en 2007 y el Premio Velázquez en 2015, pero también lo convirtió en una referencia transversal para generaciones de artistas que encontraron en su economía de medios una forma de resistencia.
La muestra en Buenos Aires cuenta con la curaduría de Ferran Barenblit, figura clave del ecosistema museístico contemporáneo. Nacido en Argentina, pero formado y desarrollado profesionalmente en España, Barenblit dirigió tres instituciones fundamentales —MACBA, CA2M y Santa Mònica— y acaba de ser nombrado comisario jefe de la 16.ª Bienal de Shanghái, que se realizará en 2027 en el Power Station of Art. Su presencia en la ciudad no es un dato menor: su mirada, entrenada en las tensiones entre institución, política y ciudadanía, encuentra en Valcárcel Medina un interlocutor privilegiado.
La pieza central de la exhibición, «El transcurrir», fue concebida especialmente para Buenos Aires. Son cincuenta y un paneles: uno inicial y cincuenta numerados, cada uno correspondiente a un año transcurrido desde la participación del artista en el CAYC en 1976. El tiempo, aquí, no es metáfora: es material. Cada panel funciona como unidad temporal y como declaración, como gesto que piensa la relación entre pasado y presente, entre memoria y lenguaje, entre lo que permanece y lo que muta. La obra, en su conjunto, propone una reflexión sostenida sobre la significancia de esos cincuenta años, sobre lo que implica mirar hacia atrás sin nostalgia pero con atención.
Sus trabajos expanden la constelación conceptual de Valcárcel Medina: el viaje como desplazamiento perceptivo, el lenguaje como herramienta de desvío, la memoria como archivo en movimiento. El conjunto permite leer su obra como una práctica que rehúye la espectacularidad y se aferra a la pregunta: ¿qué puede el arte cuando renuncia a ser mercancía?
La llegada de «El transcurrir» a Argentina es fruto de la alianza entre la Consejería Cultural y Científica de la Embajada de España, el CCEBA y el Centro Cultural Recoleta. No es solo una exposición: es un gesto diplomático que reafirma la importancia de los vínculos culturales entre ambos países, una forma de sostener la circulación de ideas en un momento en que las instituciones culturales se ven obligadas a justificar su existencia.
