domingo, abril 14

«NADA SE PIERDE» EN LA BIBLIOTECA NACIONAL

por Claudia Lorenzón

Una portada de Charly García realizada por Andrés Cascioli, impactantes imágenes de ministros y jefes militares de la última dictadura cívico militar, dibujos de las primeras mujeres humoristas gráficas y originales de artistas icónicos que nunca fueron exhibidos forman parte de la exposición «Nada se pierde. Dibujantes de Humor» que se puede visitar a partir de mañana, en el Centro de Historieta y Humor Gráfico Argentinos, de la Biblioteca Nacional.

A 40 años de democracia, la muestra exhibe una selección de obras que describen los años de apogeo de la revista Humor (1980-1985), durante los años 80, un lustro que incidió, como pocos, en la realidad política y en la vida cultural de los argentinos», señala el curador José María Gutiérrez.

La exhibición reúne obras originales de treinta autores icónicos como Cascioli, Fortín, Izquierdo Brown, Fontanarrosa, Rep, Tabaré, Limura y Scafati, entre otros y de las revistas que salieron entonces a partir de Humor como El Péndulo, Super Humor, Humi y ya en democracia la Sex Humor, con la primera camada de humoristas mujeres como Maitena, María Alcobre y Patricia Breccia.

«La muestra te lleva a cuarenta años atrás, habla de la transición democrática entre el fin de la dictadura y el comienzo de la democracia a partir de los dibujos. La riqueza de autores y artistas que había en ese momento es en sí misma un ejemplo de democracia. Eran muy diferentes en estilos, hasta con lenguajes contrapuestos y, sin embargo, convivían armoniosamente. Cuando la despojás de los artículos de opinión, se aprecia esa democracia artística que había, junto a una genuina libertad expresiva», sostiene el curador.

También están «las otras publicaciones que surgieron a partir de Humor, que abarcaban desde la ficción especulativa hasta la revista que abordaba el sexo como efecto de la democracia, ya que durante la dictadura no habría podido salir nunca una publicación que tomara con desparpajo y franqueza temas que eran tabú», agrega Gutiérrez, en un recorrido junto a Télam.

«Emblema de la resistencia crítica a la dictadura y de la restauración democrática, la revista Humor ha legado una galería indeleble de portadas desde 1978 que se ofrece como la iconografía definitiva del período. En la base de su andamiaje lo que hubo y la sostuvo fueron los dibujos. Ellos construyeron el primer lazo con el lector y amalgamaron la ecléctica suma de sus artículos en cada número», agrega el curador.

Humor, que surgió en pleno Mundial de 1978, «nunca fue una revista de chistes, aunque por supuesto también los publicó. Y aunque aún en sus ilustraciones más dramáticas subyace una actitud de parodia, sátira o ironía, su humor era otra cosa que a veces podía no dar risa. En la Humor el humor hizo pensar. Y en Humor y en las otras revistas de Ediciones La Urraca -dirigida por un dibujante, Andrés Cascioli- el dibujo, las historietas, las viñetas unitarias y las ilustraciones fueron sustanciales a su fórmula, nunca un complemento o un camuflaje», señala Gutiérrez.

La muestra reúne obras gráficas que son verdaderas piezas artísticas, como la mefistofélica imagen de José Alfredo Martínez de Hoz comiendo del cerebro de uno de sus sucesores en el Ministerio de Economía, Jorge Wehbe; un dibujo de la patria crucificada y a sus pies las caricaturescas imágenes de los cinco presidentes del proceso; una maravillosa imagen de Charly García, publicada en la revista de rock Hurra; el monumento del pueblo en agradecimiento a los autores de la deuda externa, con el brazo en alto quebrado, que simboliza irse a la mierda, de Cilencio; y viñetas de Boogie el aceitoso, de Fontanarrosa.

Se destaca en el recorrido, el dibujo paródico a la revista Week End, -destinada a quienes practicaban caza y deporte- en la que aparece, bajo el título de La caza del jabalí, un jabalí con la cara de Álvaro Alsogaray, impulsor del liberalismo en Argentina, con texturas increíbles, mezclado con una figura infantil de un cazador, hecha por Raúl Fortín, excelente dibujante y ganador del premio internacional Hans Christian Andersen, al mejor ilustrador del mundo.

Lo que se publicaba en Humor «no tenía cabida en ningún otro tipo de producción de prensa gráfica o de medio masivo de la época. Era una zona liberada para decir lo que se pensaba, para decir lo que se quería decir y del modo en que se tenía que decir», sostiene Gutiérrez, durante una recorrida por la muestra junto a Télam.

El nombre de la muestra, «Nada se pierde», responde a una sección que abría la revista Humor y que perduró durante sus 20 años de vida. «Era una sección de miscelánea, la única que tenía un contenido crítico hacia cuestiones cotidianas, como el sátiro de los baños que denunciaba los olores de los baños públicos o hacía una crítica a otros medios, al estilo de lo que luego fue en la televisión La noticia rebelde» una sección que creó Aquiles Fábregat, Fabre, que también era guionista», explica el curador.

«Nada se pierde» tiene un doble sentido: que no se pierda la historia de lo que fue la revista Humor y lo que significó, y por otra parte, que, pese a su diversidad, logra algo homogéneo, algo contundente, un único discurso hecho de muchos discursos, que es el mejor ejemplo de lo que podríamos decir de un ideal democrático, y que tal vez la democracia real, la política, no logró construir en Argentina», reflexiona Gutiérrez.

Junto a los dibujos, aparecen también algunas de las historietas más icónicas de la revista Humor como «Boogie el aceitoso» de Fontanarrosa; de la Clínica del Doctor Cureta, hecho por el dibujante Eduardo Camilongo (Ceo) y el guionista Jorge Meijide (Meiji), que para Gutiérrez cobra «gran vigencia, porque Meiji además de dibujante era pediatra, sabía de los manejos de los sanatorios y clínicas privadas, sobre el maltrato a los pacientes, los retornos con medicamentos, tal cual sucede actualmente».

Aparecen también Las puertitas del señor López, de Carlos Trillo (guionista) y Horacio Altuna (dibujante), que cuenta la historia de un hombre tímido y reservado, casado con una mujer autoritaria, que se escapa de la realidad a través de puertas de baños, donde consigue un mundo imaginario privado y sensual.

En la sección de la muestra, «Humor y más allá» aparecen las primeras publicaciones que salen a partir del éxito de Humor, «como el caso de El péndulo, una revista extraordinaria de historietas y cuentos de ciencia ficción y ficción especulativa, de altísimo nivel, que era muy raro de ver en los kioscos del país», explica Gutiérrez.

La exhibición recoge, asimismo, dibujos de la revista Hurra, una revista de rock diferente, que no ilustraba con fotografía como en el caso de Pelo, sino que se basada en la ilustración gráfica, que tuvo en su portada un dibujo de Charly García, intensa en colores, de Andrés Cascioli.

Si bien la mayoría de los materiales expuestos pertenecen a la Biblioteca Nacional, en una de las vitrinas, se exhiben instrumentos de trabajo de los propios artistas que fueron donados por sus familiares al archivo de la Historieta de la institución, como el caso de plumas y lápices que donó la viuda del dibujante Carlos Garaycochea.

Otras publicaciones que surgieron a partir de Humor, como Super humor, y la revista Humi, dedicada a los niños, también integran la muestra con ejemplares físicos de esas revistas que en sus portadas tienen a María Elena Walsh, y Martín Karadagian dibujados por Nine.

Hacia el final, en la sección «Humor y después», la muestra reúne en paredes y vitrinas, dibujos e historietas de la revista

Sex Humor, que abrió la posibilidad de que publiquen mujeres. Así aparecen trabajos de Alcobre, Petisuí originales de Maitena, que comenzó a trabajar profesionalmente en esa publicación.

El primer modelo a seguir para las mujeres fue la obra de la francesa Clare Bretéchere, que toma a la mujer con una nueva temática, desde lo psicológico, la inserción laboral, los problemas familiares, la maternidad, temas que no existían en el tratamiento del humor gráfico, dice el curador y agrega que la dibujante que imita esta estética y temática es Norma Scafati. La muestra exhibe los documentos de los diálogos de quien tenía los derechos de esa publicación de la artista francesa.

La muestra también reúne dibujos sobre Malvinas, «situación que representa un punto de inflexión porque a partir de ese momento se inicia la debacle de la dictadura. El tema representó una contradicción para la revista Humor en ese momento porque tenía una posición combativa contra la dictadura, y de pronto tuvieron que salir a bancar la ocupación de las islas, tomando distancia de Galtieri, una posición que tuvieron muchos argentinos».

Representativo de este momento es «una portada icónica de Cascioli en la que aparecen el canciller Nicanor Costa Méndez, que apostaba que Estados Unidos iba a bancar a la Argentina por los deberes bien hechos con la gestión Reagan, a través de una gestión diplomática, y lo que descubre es que operó a favor de Thatcher y la reina de Inglaterra que aparecen en el caricaturesco dibujo, junto al ex secretario de Estado de Estados Unidos, Alexander Haig, y Pinochet», señala el curador.

El fútbol también está representado con dibujos de Menotti, el representante de Maradona en Argentinos Juniors, Jorge Cysterszpiler, y el mismo Maradona pensando en irse, en dibujos de Tomás Sanz. Entre otros, se exhiben los dibujos del miniaturista chileno, Eduardo Ojeda Ortiz, que a Cascioli le pareció una especie de genio culto, inimitable y rarísimo, explica el curador.

La muestra se puede visitar hasta el 31 de marzo de 2024 de martes a domingos de 14 a 19, en Agüero 2502, de la ciudad de Buenos Aires.

Foto / Fuente: Télam

 

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