domingo, agosto 30

LA GALERÍA BOND STREET O LA PREHISTORIA DEL SHOPPING

La Galería Bond Street parece hecha de capas, como si cada década hubiera dejado un sedimento distinto sobre el mármol original. Hoy, cuando se entra desde Santa Fe, el pasillo vibra con el zumbido de las máquinas de tatuar, el olor a tinta, la música que sale de los locales de ropa alternativa. Pero si uno raspa un poco la superficie, aparece otra historia: la de un proyecto de lujo que nunca llegó a serlo.

En 1963, cuando se inauguró, la galería era una promesa de modernidad. Arquitectura racionalista, pisos brillantes, la primera escalera mecánica instalada en una galería argentina. Un gesto futurista en una ciudad que todavía se debatía entre el estilo europeo y la modernización. Las familias Azulay y Vaisberg imaginaron un corredor elegante para la alta sociedad de Recoleta. En sus pasillos llegó a funcionar una boutique de Christian Dior. La Bond Street era un intento de traer París a Buenos Aires.

Pero la ciudad tiene una habilidad particular para desobedecer los planes. La crisis económica de los 70 vació los locales. Los alquileres dejaron de renovarse. La galería quedó suspendida en un limbo: demasiado cara para el comercio tradicional, demasiado abandonada para atraer a la clase alta. Ese vacío fue su punto de inflexión. Un espacio sin dueño simbólico es un espacio disponible para la apropiación cultural.

A mediados de los 80, cuando casi nadie pasaba por ahí, Alfredo Rosso abrió Tabú, una disquería que funcionó como faro para la movida alternativa. En un pasillo silencioso, la música empezó a ocupar el aire. Poco después, Liliana Aisenstein instaló una galería de arte experimental. Y en 1989, Joaquín Amat y Jorge Pistocchi imaginaron algo que hoy parece obvio, pero entonces era una apuesta arriesgada: convertir ese edificio semivacío en un refugio para el under. Pistocchi lo describió como “un arca de Noé oculta en lo más profundo de Buenos Aires”, una frase que captura la mezcla de caos y salvación que se respiraba en esos años.

La Bond Street se volvió un laboratorio. Un lugar donde convivían el video experimental, el arte urbano, las primeras tribus juveniles que buscaban un territorio propio. En los 90, el heavy metal tomó los pasillos. Después llegaron los skaters, los rollingas, los punks, los floggers, los emos. Cada grupo dejó su marca: stickers, grafitis, murales improvisados, capas de pintura que tapaban y revelaban a la vez. La estética del lujo quedó enterrada bajo aerosol y distorsión.

El tatuaje terminó de sellar la identidad del lugar. American Tattoo, uno de los estudios más emblemáticos, fue elegido por Diego Maradona y Andrés Calamaro. Hoy, la galería es un mapa de estilos: tradicional americano, japonés, realismo, blackwork. Turistas la visitan como si fuera un museo vivo de la cultura urbana porteña. En Tripadvisor aparece como “lugar esencial” para conocer Buenos Aires, una ironía para un edificio que nació como templo del consumo elegante.

Caminar por la Bond Street es entrar en un refugio. Afuera, la velocidad de Santa Fe; adentro, un ecosistema que funciona con sus propias reglas. Los locales se suceden como pequeñas cápsulas de identidad: ropa gótica, discos importados, estudios de piercing, arte urbano, merchandising de bandas. Todo convive en un caos ordenado por la energía de quienes lo habitan.

La galería nunca fue lo que debía ser. Y en esa falla encontró su destino. Es anfibia porque vive en dos mundos: el de la arquitectura planificada y el de la cultura que se apropia de los espacios para sobrevivir. Es un organismo que muta según las tribus que lo recorren, un territorio que se rehace cada día.

La Bond Street es, en definitiva, una historia de resistencia estética. Un edificio que se negó a ser shopping y terminó siendo santuario. Un lugar donde el punk encontró su templo, no porque alguien lo diseñara así, sino porque la ciudad —como siempre— decidió escribir su propia versión.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *