LA GALERÍA BOND STREET O LA PREHISTORIA DEL SHOPPING
La Galería Bond Street parece hecha de capas, como si cada década hubiera dejado un sedimento distinto sobre el mármol original. Hoy, cuando se entra desde Santa Fe, el pasillo vibra con el zumbido de las máquinas de tatuar, el olor a tinta, la música que sale de los locales de ropa alternativa. Pero si uno raspa un poco la superficie, aparece otra historia: la de un proyecto de lujo que nunca llegó a serlo.
En 1963, cuando se inauguró, la galería era una promesa de modernidad. Arquitectura racionalista, pisos brillantes, la primera escalera mecánica instalada en una galería argentina. Un gesto futurista en una ciudad que todavía se debatía entre el estilo europeo y la modernización. Las familias Azulay y Vaisberg imaginaron un corredor elegante para la alta sociedad de Recoleta. En sus p...

