ECOS DE 25 DE MAYO EN EL PRESENTE

Los historiadores Gabriel Di Meglio, Julia Rosemberg y Javier Trímboli analizan, a horas de conmemorarse un nuevo aniversario del Día de la Patria, los ecos de esa fecha histórica en estos días en los que cobran fuerza las discusiones sobre el rol del Estado, las políticas de distribución de la riqueza y la complejidad para proyectar un futuro en el que la pandemia impone nuevas formas de habitarlo.

¿Qué claves o variables nos acerca la historia para pensar este presente? ¿Es posible trazar continuidades o rupturas para repensar la noción de soberanía?

«Si hay algo que es claro en el presente es que hay muchas cosas que se van a discutir a raíz de la pandemia, lo que no es tan seguro es cómo van a cambiar», analiza Di Meglio y señala que «la historia nos enseña que el futuro es impredecible».

Para el director del Museo Histórico Nacional, «quienes protagonizaron el 25 de mayo de 1810 poco supusieron que eso abría un periodo de 15 años de guerra y muchos no imaginaron que estaban creando un país nuevo como terminaría ocurriendo en 1816 sino que estaban luchando para conseguir autonomía dentro de la monarquía española, dentro del imperio. Por lo tanto no imaginaron muchos de los resultados posibles. Quizás alguno lo hizo, ninguno lo anunció».

Trímboli asevera que «la experiencia revolucionaria que en el Río de la Plata se inicia el 25 de mayo de 1810 permitió un ‘entusiasmo’ del todo nuevo. Ese fue su mejor tesoro» y agrega que «la palabra ‘aventura’ también le cuadra a las vidas que atraviesan el umbral de la revolución».

Y es en esa línea en la que subraya una diferencia: «Si hay algo que hoy está ausente en el contexto de la pandemia es el ánimo de aventura, de un entusiasmo que invite a mirar con cara entre distraída y fascinada al mundo, en este presente y en el futuro que ya está siendo».

«Podemos leer diagnósticos más optimistas, respaldamos políticas que buscan cuidar vidas y limitar el despliegue egoísta de los grandes intereses económicos, pero sólo con muchas ganas y buena voluntad podemos imaginar que de aquí saldrán verdaderamente dañados los poderosos, abolido el capitalismo o siquiera severamente transformado. Más orden es la consigna que se impone», sostiene el creador del Archivo Histórico de RTA.

Entre las resignificaciones recientes de esta fecha histórica, Rosemberg traza un análisis que permite ubicar «en los últimos años, post 2001, post 2003, otras miradas que buscaban reafirmar el carácter revolucionario de esos hechos. Por dar un ejemplo que no viene de la academia sino de otro lado, la película de San Martín que el Estado hizo en el contexto del bicentenario lleva como título la palabra ‘revolución’, incluso para hablar de hechos que no tienen que ver con mayo de 1810 sino con el cruce de los Andes, bueno evidentemente hay una búsqueda por volver a marcar la palabra revolución en los inicios de la patria».

Para Trímboli, «en tensión con esta flamante coyuntura diría que el año 2019 sí estaba dando muestras, en especial en nuestro continente, de una fenomenal movilización social y política» y cita como ejemplos lo que sucedía en Quito, Chile, Bogotá y también nuestras elecciones.

«Incluso fenómenos de signo contrario como Bolsonaro y el golpe en Bolivia habían puesto de relieve la dificultad para poner en caja a nuestra América por los caminos institucionales y democráticos por lo que Occidente había optado después de la caída del muro de Berlin. Aquí había crisis, temblaban pilares ideológicos del orden democrático y sus jerarquía de clases», continúa.

En ese sentido admite que «la situación pandémica pone por delante mucho más que a una nueva primavera de los pueblos, a sociedades repletas de miedo, agotadas, con mucho cansancio. La mayor aventura social que se asume es la de sobrevivir».

«En este momento hay demasiada obsesión por anticipar un futuro que no se puede saber porque estamos todavía viviendo esta crisis. Quién hubiera dicho en 1807 que se venía un período revolucionario en el Río de la Plata. Quién predijo en 1988 que se iba a derrumbar todo el bloque comunista. Es difícil ver el futuro y quienes lo intentan, en general, fracasan», advierte Di Meglio.

Sin embargo rescata: «La historia nos da experiencias previas que permiten evaluar situaciones similares pero también nos enseña que los acontecimientos no se repiten del mismo modo aunque contemporáneos intentamos siempre analizar antecedentes para evitar errores del pasado».