DÓLAR, ALQUILERES E INFLACIÓN EN LA CIUDAD

La inexorable escalada del dólar que se produjo durante el mes de mayo, afecta profundamente a un sector sensible de la población: aquellas familias que deben alquilar sus viviendas por no tener posibilidades económicas de acceder a la vivienda propia. En un país donde el costo de las mismas están cotizadas en dólares, el alza del tipo de cambio tiene un efecto directo en el mercado de alquileres.

La Asociación de Inquilinos agrupados ha denunciado  que en los últimos dos años el precio de los alquileres ha aumentando por encima de los índices de inflación y de variación salarial. Por ejemplo, en 2017 los alquileres aumentaron un 33%, 8 puntos porcentuales por encima del 24,8% de inflación.

Un revelamiento privado, dado a conocer recientemente,  afirma que en la ciudad de Buenos Aires los alquileres aumentaron un 14% durante los primeros 4 meses del año. En el mismo período, la inflación medida por el el Instituto de Estadísticas y Censos porteño fue del 9,7%. Si proyectamos estos números para todo el año, los alquileres en 2018 van a aumentar un 42%, mientras que la inflación va a ser 29,1%.

En este último mes a los inquilinos se les sumó un motivo más de preocupación: El dólar en ascenso e impacta de lleno en los precios de los alquileres. La ecuación se repite: los alquileres aumentan varios puntos por encima de la inflación y los salarios varios puntos por debajo. A medida que el mercado inmobiliario gana rentabilidad, los inquilinos pierden poder adquisitivo. Por otra parte, los inquilinos además de pagar el alquiler de las viviendas que habitan,  deben solventar otros gastos. Por lo que la escalada en el precio del tipo de cambio impacta en toda la economía, encarece los gastos de un consorcio y esto deriva en un aumento de expensas, que se suma al aumento en las tarifas de agua, luz y gas.

Una consultora económica publicó recientemente su Índice de Precios del Alquiler (IPA). Los datos confirman que los alquileres aumentan muy por encima de los índices de inflación y de variación salarial, los inquilinos destinan un porcentaje cada vez mayor de sus ingresos en el pago del alquiler y muchos están rescindiendo anticipadamente sus contratos porque no pueden pagar.

“En nuestro local de atención a inquilinos somos testigos de un fenómeno invisible para la sociedad. Los inquilinos ya no se acercan a consultar por arreglos, cortes de gas o devolución de depósitos; necesitan saber cómo rescindir su contrato, porque ya no lo pueden pagar. Son jóvenes que vuelven a la casa de sus padres, familias que se mudan a departamentos más chicos o más alejados, jubilados que se van a vivir a un hotel o a una pensión. En el mejor de los casos no tienen deudas y solo necesitan conocer los aspectos formales de una rescisión anticipada. Otros ya recibieron intimaciones de pago por carta documento y en el peor de los casos, ya les iniciaron el juicio de desalojo”, dice Gervasio Muñóz, presidente de la Asociación de Inquilinos Agrupados y explica que de haber voluntad política en sólo dos semanas se podría revertir esta situación: “Con voluntad política se podría revertir esta situación en solo dos semanas. La Ley Nacional de Alquileres tiene media sanción por unanimidad del Senado desde noviembre de 2016, ahí proponemos que el precio de los alquileres aumente de forma anual (no semestral) a través de un índice promedio entre inflación y variación salarial. Hace un año y medio que los inquilinos estamos esperando que la Comisión de Legislación General de Diputados, a cargo de Lipovetzky, le de tratamiento. Solo necesitamos un dictamen favorable de comisión y que se discuta en el reciento. Seguir dilatando este proyecto implica darle la espalda a 8 millones de argentinos”.

Si una familia un porteña con un ingreso de $21.000 quería alquilar en enero pasado, un dos ambientes en Almagro, de $10.000, debía destinar el 47% de sus ingresos en el pago del alquiler (sin contar expensas, impuestos ni servicios). Si quisiera alquilar ese departamento en enero de 2019, estaría percibiendo ingresos de $24.150 (15% de aumento anual, número al cual están cerrando casi todas las paritarias), mientras que ese alquiler habría aumentado un 48% (proyectando los números del informe), es decir, $14.800. Por lo tanto, debería destinar el 61,2% de sus ingresos solo para pagar el alquiler.

“El fenómeno que estamos viviendo es atípico, si la mitad de un ingreso se va en el alquiler y otro 20% se lo llevan las expensas, impuestos y servicios, a los inquilinos no les queda margen para cubrir el resto de sus gastos. Esta situación se manifiesta en el aumento de rescisiones anticipadas de contrato y en el atraso en los pagos. Mientras no se regule la rentabilidad propietaria, cada vez más inquilinos vamos hacia un hacia un lugar en donde no vamos a poder sostener el pago del alquiler y los propietarios no van a poder cobrarlos”.