COSTO DE VIDA DE MAYO EN LA CIUDAD

La Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (DGEyC) dio a conocer los índices de las líneas de pobreza y canastas de consumo de los porteños durante el mes de mayo de 2018. Según este organismo, en la Ciudad se registró un índice de inflación del núcleo del 2,3%, con una trayectoria interanual del 27,2%. Acumulando en los primeros cinco meses del año una inflación del 12,3%.

Estos guarismos impactaron esencialmente en los índices de indigencia y pobreza que se registran en el suelo porteño. Una  familia tipo necesitó en mayo $303,87.- más que en el mes de abril para no caer en la indigencia. Es decir, mientras en abril una familia sobrevivía a la indigencia con $8.914,92.-; en mayo este monto se elevó a $ 9.218,79, es decir un 3,4% más. Para no caer en la pobreza una familia tipo necesitó un ingreso en mayo de $19.099,30.- Y, para mantenerse en la clase media una familia debió tener un ingreso de $30.258,28.-

El Sistema de Canastas de consumo de la Ciudad de Buenos Aires, diseñado en 2008 por la Dirección General de Estadística y Censos (DGEyC), mide la capacidad de acceso de los hogares de la Ciudad de Buenos Aires para cubrir un conjunto de bienes y servicios compatible con el estándar de vida de la población de la Ciudad. Sobre el modelo de lo que se consideran cinco categorías de hogares tipo porteños.[2]

  • La DGEyC calcula costo de las Canasta Básica Alimentaria (CBA), de la Canasta Básica Total (CBT) y  la Canasta Total (CT), este estudio establece las líneas de indigencia y de pobreza.
  • La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que marca el techo de la indigencia, tuvo incremento en mayo de $303,87.- es decir un 3,4% más que el mes pasado. En tanto que el incremento interanual rozó el 23%, con lo que tenemos que necesitó $ 1.725,03 más que en mayo del año pasado para no caer en la indigencia.
  • La Canasta Básica Total (CBT), que es aquella que mide el tope de la pobreza, registró un alza del 2,7 % mensual y un incremento  interanual del 23%. Es decir, que para no caer en la pobreza, una familia tipo porteña, necesitó $502,13.- más que en el mes de abril y $3.840,29.- más que en mayo del año pasado.
  • En tanto que, la Canasta Total (CT), que en diferentes proporciones comprende a pobres no vulnerables y clase media frágil, experimentó un alza mensual del 3,1%  y un incremento  interanual del 24,3%. Es decir para mantenerse en la clase media “frágil”, una familia tipo porteña necesitó en mayo $733,27.- más en abril y $4.735,99.- más que en mayo de 2017.

DGEyC estimó, también, que el sector acomodado de la Ciudad gana más de 10 veces que el sector indigente. Si se toma como referencia una familia compuesta por una mujer y un hombre de 35 años, ambos económicamente activos y propietarios de la vivienda, con dos hijos varones de 9 y 6 años, los extremos de cada segmento se ubicaron en mayo en:

  • En situación de indigencia, es el grupo familiar cuyo ingreso mensual varía entre cero pesos y $9.218,79.- mensuales.
  • Pobre no indigente, es la familia tipo que pudo reunir ingresos por todo concepto entre $9.218,79.- y $19.099,29.-
  • No pobres vulnerables, es la familia tipo que tiene un rango de ingresos de $19.099,29.- a $24.206,62.-
  • Sector medio frágil, es la familia tipo que alcanza un rango de ingresos promedio, de entre $24.206,62.- y $30.258,28.-
  • Sector medio – medio, es la familia tipo que alcanza un ingreso, de entre $30.258,28.- y $96.826,51.-
  • Sectores acomodados, es la familia tipo cuyo ingreso mensual es de $96.826,51.- o más.

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 [1] Hogares tipo:

  1. Pareja compuesta por una mujer y un varón económicamente activos y propietarios de la vivienda, con dos hijos.
  2. Pareja de adultos mayores, mujer y varón, ambos económicamente inactivos, propietarios de la vivienda
  3. Hogar unipersonal, de un adulto económicamente activo y propietario de la vivienda
  4. Pareja compuesta por una mujer y un varón de 25 años de edad, ambos económicamente activos y propietarios de la vivienda
  5. Pareja compuesta por una mujer y un varón de 25 años de edad, ambos económicamente activos y no propietarios de la vivienda