CINCO SIGLOS IGUAL
Cada 12 de octubre, en esta parte de la tierra donde “la historia se cayó como se caen las piedras, aun las que tocan el cielo”, vuelve a abrirse una herida que nunca terminó de cerrar. Una fecha que durante siglos se intentó cubrir con palabras suaves —“descubrimiento”, “conquista”, “encuentro”— como si el lenguaje pudiera borrar la violencia. Pero la tierra, como la memoria, guarda todo.
El concepto de genocidio, definido por la Convención de las Naciones Unidas en 1948, permite nombrar con precisión aquello que se quiso ocultar: un proyecto planificado para desaparecer pueblos enteros, sus culturas, sus lenguas, sus descendencias. Un proyecto que en América se desplegó con la misma lógica que en otros genocidios reconocidos: destruir para dominar, borrar para ocupar.
Antes de que el c...

