RECOLETA: DONDE LOS VIVOS EMPRENDEN SOBRE LA TUMBA DE LOS MUERTOS
En un nuevo capítulo de "Buenos Aires, la ciudad que nunca deja de facturar", Lucía Girado —artista plástica, heredera de una familia patricia y víctima involuntaria del turismo temático— descubrió a través de las redes sociales que la bóveda de sus ancestros había sido seleccionada para un upgrade comercial. No por su historia, no por su valor patrimonial, sino por algo mucho más importante: queda justo en la nueva entrada del antiguo cementerio porteño.
En la Ciudad, la ubicación lo es todo. Un departamento con humedad vale más si está cerca del subte; una tumba vale más si está cerca de la puerta. Cosas de mercado.
Lucía, que vive a diez cuadras del cementerio, jamás fue notificada. Ni ella, ni sus primos, ni sus tíos, ni los primos de los primos, ni los tíos de los tíos. Pero la bóve...










