
La reapertura de Plaza Italia llegó con alivio, pero también con reclamos: los pasajeros describen meses de caos, demoras y falta de información. La estación Plaza Italia volvió a funcionar tras una obra integral que la mantuvo cerrada durante un período prolongado y que, para muchos usuarios, significó un trastorno diario difícil de justificar. Aunque la renovación incluyó mejoras visibles, el cierre dejó una huella de malestar entre quienes dependen del subte para moverse por una de las zonas más transitadas de la Ciudad.
Un cierre extenso que desbordó la paciencia
La clausura de la estación Plaza Italia obligó a miles de pasajeros a redistribuirse entre Palermo y Scalabrini Ortiz, estaciones que ya operan al límite en horas pico. La falta de alternativas claras y la comunicación escasa sobre los plazos alimentaron la sensación de improvisación.
—Tardaba 20 minutos más todos los días. No es solo la obra, es que nunca explicaron bien cuánto iba a durar ni cómo reemplazar el recorrido.” —Carolina, empleada administrativa que viaja desde Belgrano.
—Para ir a trabajar tenía que tomar dos colectivos extra. La Ciudad habla de modernización, pero mientras tanto somos los usuarios los que pagamos el costo”. —Rosana, trabajadora de comercio en Palermo.
Una renovación profunda, pero con prioridades cuestionadas
La obra incluyó revestimientos nuevos, iluminación LED, recambio total de pisos, restauración de murales y una doble cubierta para evitar filtraciones. Aunque el resultado es visible, muchos pasajeros se preguntan si el tiempo de cierre fue proporcional al beneficio.
—La estación quedó linda, sí, pero ¿hacía falta tenerla cerrada tantos meses? Parece que no miden el impacto en la vida real de la gente. —Diego, vecino de Palermo.
—Restauraron murales y pusieron placas nuevas, pero seguimos viajando apretados como siempre. La estética no resuelve los problemas de fondo”. —Lucía, usuaria diaria de la Línea D.
Un plan que avanza mientras la red se achica
Plaza Italia es parte de un programa que ya intervino 16 estaciones y que prevé renovar 48. Pero el avance del plan implica que siempre haya estaciones cerradas, lo que genera una sensación de red fragmentada y en constante obra.
—Cada vez que arreglan una estación, cierran dos más. Es como un subte en obra permanente. Y mientras tanto, nosotros damos vueltas para llegar”. —Federico, trabajador independiente.
Una reapertura celebrada, pero con deudas pendientes
La Ciudad destaca la inversión, la restauración patrimonial y la mejora en la infraestructura. Sin embargo, para los usuarios la experiencia fue otra: meses de complicaciones, poca información y la sensación de que las obras se planifican sin considerar el impacto cotidiano.
La reapertura de Plaza Italia trae alivio, pero también deja una pregunta abierta: ¿cuándo llegará una modernización que no recaiga, una vez más, sobre los hombros de los pasajeros?
