3J. POR NOSOTRAS

El Gobierno nacional destina sólo 11,36 pesos por mujer a políticas contra la violencia de género. La ciudad de Buenos Aires asigna tan sólo el 0,08% del presupuesto 2019 a la Dirección de Mujer: $250 millones. Diez veces menos de lo que se estipula para el arreglo de veredas: $2.300 millones. Para Horacio Rodríguez Larreta las mujeres porteñas valemos menos que una vereda.

El 3 de junio 2015 miles de mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaeries, salimos a la calle bajo la consiga #NiUnaMenos, el llamamiento se hizo a través de las redes sociales y la movilización espontánea desbordó toda expectativa. Desde entonces crecen en el país, en Latinoamérica y en mundo las luchas contra toda forma de violencia machista. Desde entonces, en Argentina, el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, se conmemora con una huelga general que expone la complicidad de los gobiernos de turno con todas y cada una de las formas de violencia contra la mujer y las disidencias sexuales. Este empoderamiento nos encuentra en las calles, en los parlamentos, en las aulas, defendiendo el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, exigiendo la legalización del aborto, seguro en los hospitales públicos y reclamando el estricto cumplimiento de la Ley de Educación Sexual en las escuelas de todo el país.

La violencia machista en nuestro país se manifiesta en todas y cada una de sus distintas expresiones: desde la disparidad salarial hasta la brutalidad de los femicidios y crímenes de odio contra las personas trans, travestis. Según datos del Registro Nacional de Femicidios elaborado por el Observatorio de Violencias de Género “Ahora sí que nos ven”, en los últimos cuatro años se registraron 1193 femicidios en todo el país. Una mujer es asesinada cada 29 horas. En los primeros cinco meses de 2019 hubo 133 femicidios, con el agravante que en el mes de marzo se registró un femicidio cada 23 horas y en mayo uno cada 24 horas. Por otra parte, 84 niños y niñas quedaron huérfanos de madre.

La cifra de femicidios es alarmante. La violencia contra las mujeres es cotidiana y permanente. Si bien desde 2009 está vigente la ley 26.485 de prevención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres, las políticas tendientes a garantizar un plano de igualdad respecto a los hombres son nulas. La crisis económica y política que atraviesa el país ha convertido a violencia de género es una problemática social. Todos los días nos enfrentamos a la triste noticia de otra mujer asesinada, en general, en manos de su pareja, ex pareja o del círculo cercano. La mayoría de los casos de femicidios son la culminación fatal de una larga lista de denuncias realizadas por esas mujeres que fueron completamente desoídas. El 88% de los crímenes fue cometido por una persona del círculo íntimo o conocido de la víctima. Y que de ese porcentaje, el 63% era su pareja o ex pareja y el 12% restante fue llevado a cabo por un desconocido de la víctima. El 30% de las mujeres fue asesinada con arma blanca, el 26% con arma de fuego, el 17% por asfixia,  el 15,4% a los golpes. El 5,4% fue quemada. No hay datos del 3% de estos crímenes  y tanto que 2% cometido con otras modalidades.