LOS FUSILAMIENTOS DE JUNIO DE 1956

Un grupo de militares liderados por los generales Juan José Valle y Raúl Tanco viene tejiendo una red insurreccional desde los primeros meses del año 1956.
Hacia fines de mayo, el grupo conspirativo ultima los detalles de la insurrección, pero ya los servicios de informaciones del gobierno han logrado detectar al movimiento aunque el gobierno lo deja desarrollar para reprimir. En varios lugares del país se organizan focos insurreccionales: Avellaneda, donde un comando debe instalar un transmisor en la Escuela Industrial, para difundir desde allí la proclama revolucionaria firmada por Valle y Tanco, operativo que dirigen los coroneles Irigoyen y Costales; Campo de Mayo por los coroneles Ricardo Santiago Ibazeta, Enrique Berazay y Eduardo A. Cortines; el regimiento 2 de Palermo bajo la dirección de grupo insurgente dirigido por el sargento ayudante Isauro Costa; la Escuela de Mecánica del Ejército, comprometida por el mayor Hugo Eladio Quiroga; el regimiento 7 de la Plata, responsabilidad del teniente coronel Oscar Lorenzo Cogorno; la ciudad de Santa Rosa, insurreccionada por el mayor Eduardo Philippeaux y además un grupo que operará en la localidad bonaerense de Florida, con centro en una casa de Hipólito Yrigoyen 4519. Asimismo en Rosario, Rafaela, Viedma y varias ciudades de la provincia de Buenos Aires existen grupos dispuestos a jugarse la patriada. Pero la infiltración de los servicios ya ha controlado la situación, por lo cual las acciones desarrolladas son escasas y desafortunadas.
El operativo de Avellaneda fracasa y el grupo de Yrigoyen-Costales es detenido. Sólo en La Plata se combate; allí Cogorno toma el regimiento 7 y encomienda al capitán Morganti la ocupación de la Jefatura de Policía, pero esta se halla alertada y repele el ataque, mientras 150 infantes de marina se lanzan desde Río Santiago contra los insurrectos. A las 9 horas del día 10, Cogorno levanta bandera blanca. En el combate, han muerto 3 soldados.

En Campo de Mayo, Cortines e Ibazeta logran éxito inicialmente, pero Berazay fracasa en su intento. En Palermo, fracasa también la insurrección. A su vez en la Escuela de Mecánica del Ejército, fuerzas leales sofocan al grupo insurgente del mayor Quiroga. En Santa Rosa, Phillipeaux logra tomar la ciudad en la noche del 9 de junio, consigue el apoyo de civiles y policías, ocupa la emisora y emite la proclama. En Florida, el jefe de la policía de la provincia de Buenos Aires allana la finca de la calle Yrigoyen y detiene a todos los que allí están congregados.
A las 2 y 30 horas del día 10, el capitán Rivolta, de importante actuación entre los sublevados del 16 de junio del ’55, da oficialmente como fracasada la insurrección. Todos los fusilamientos son posteriores a esa declaración; no se fusila para reprimir, se fusila para castigar. En Lanús son fusilados seis argentinos, otros cinco son muertos en los basurales de José León Suárez. La orden presidencial es terminante: fusilar a los detenidos y así se procede en La Plata, la Penitenciaría y la Escuela de Mecánica del Ejército.
Los sublevados de Campo de Mayo también son ejecutados. El general Juan José Valle, en la clandestinidad, se entera del fusilamiento de sus compañeros de causa y se acongoja profundamente. A las 14 horas del 12 de junio, ingresa voluntariamente al Regimiento de Infantería de Palermo, después de una gestión ante Manrique quien le garantiza la vida. Allí, es sometido a interrogatorio y remitido después a la Penitenciaría. El otro jefe de la insurrección (Raúl Tanco) se asila en la embajada de Haití, en la calle monasterio, donde el embajador Jean Brierre le asegura protección, ante la irrupción de un comando dirigido por el general Quaranta.
Por su parte, Phillipeaurx es detenido en San Luis y trasladado a una prisión militar de Ciudadela, de la cual logra fugarse en abril de 1957 y pasar a Montevideo.
Ferla señala que la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) emite una declaración en la que tilda de “reaccionario el golpe del 9 de junio que aspiraba a llevar al país a un régimen de dictadura aliancista”. Ferla agrega: “… Ante la insurrección y los fusilamientos, lo único que se le ocurre al Partido Comunista es proponer un gobierno de coalición democrática, o sea solicita asociarse al gobierno fusilador, al gobierno que acaba de masacrar obreros en José León Suárez y que tiene miles de obreros en sus cárceles llamadas democráticas”.
Pero el periódico socialista “La Vanguardia”, dirigido por el profesor Américo Ghioldi, pasa a la historia como el mayor legitimador del crimen: “Los hechos de la noche del sábado 9 y domingo 10, dentro de su inmensa tragedia, definen circunstancias y posiciones sobre las cuales parece necesario detenerse a pensar hondamente. En primer lugar es dato fundamental de los hechos acaecidos, la absoluta y total determinación del gobierno de reprimir con energía todo intento de volver al pasado. Se acabó la leche de clemencia. Ahora todos saben que nadie intentará, sin riesgo de vida, alterar el orden porque es impedir la vuelta a la democracia. Parece que en materia política, los argentinos necesitan aprender que la letra con sangre entra. Todos lamentamos el escaso uso de la razón que hicieron los adláteres de la tiranía… El gangsterismo político – no otra cosa significa el plan terrorista de los representantes del ex dictador – sufrió un golpe rudo… La libertad ha exigido siempre lucha y sacrificio. Jamás ha sido una posición de blandura”. “La Vanguardia”, 14 de junio de 1956.
Los detenidos de Florida fueron penados con la muerte, y sin juicio, arrancados de los jueces designados por la ley antes del hecho de la causa, y en virtud de una ley posterior al hecho de la causa.
El gobierno de la Revolución Libertadora aplicó retroactivamente, a hombres detenidos el 9 de junio, una ley marcial promulgada el 10 de junio.

LISTA DE PATRIOTAS ASESINADOS EN AQUELLOS DÍAS DE JUNIO

Fueron pasados por las armas 18 militares y 9 civiles

General de División Juan José Valle (Día 12, sin decreto de fusilamiento)
Coronel José Albino Irigoyen (fusilado en Lanús en la madrugada del día 10 sin decreto de fusilamiento)
Coronel Alcibíades Eduardo Cortines (fusilado en Campo de Mayo, madrugada del día 11. Decreto de fusilamiento Nº 10.364)
Coronel Oscar Lorenzo Cogorno (fusilado en La Plata en la tarde del 10 de junio)
Coronel Santiago Ibazeta (fusilado en Campo de Mayo madrugada del día 11)
Capitán Eloy Luis Caro (fusilado en Campo de Mayo madrugada del día 11)
Capitán Dardo Néstor Cano (fusilado en Campo de Mayo, madrugada del día 11)
Capitán Jorge Miguel Costales (fusilado en Lanús, madrugada del día 10)
Teniente Primero Jorge Leopoldo Noriega (fusilado en Campo de Mayo, madrugada del día 11)
Teniente Primero de Banda Néstor Marcelo Videla (fusilado en Campo de Mayo, madrugada del día 10)
Subteniente de Reserva Alberto Juan Abadíe (fusilado en La Plata, día 12)
Sub-oficial Principal Miguel Ángel Paolini (fusilado en Campo de Mayo, madrugada del día 11)
Sub-oficial Principal Ernesto Garecca (fusilado en Campo de Mayo, madrugada del día 11)
Sargento Hugo Eladio Quiroga (fusilado en Campo de Mayo, madrugada día 11)
Fusilados en la Penitenciaría Nacional, el 11 de junio:
Sargento Ayudante Isauro Costa, Sargento Ayudante Carpintero Luis Pugnetti y Sargento Músico Luciano Isaías Rojas.
Cabo Músico Miguel José Rodríguez (fusilado el día 11)
Clemente Braulio Ross, Norberto Ross, Osvaldo Alberto Albedro y Dante Hipólito Lugo (fusilados en Lanús, en la madrugada del día 10, sin decreto de fusilamiento).
Vicente Rodríguez, Nicolás Carranza, Carlos Alberto Lizaso, Francisco Garibotti y Mario Brión (fusilados en José León Suarez, madrugada del día 10 por orden del Jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, a cuya disposición se encontraban luego de su detención a las 23 horas aproximadamente del día 9 de junio. No existe decreto de fusilamiento).

MARIA CLARA ARDANAZ Y ENRIQUE ZABALA – LOS MALDITOS EXCLUIDOS DE LA HISTORIA ARGENTINA – VOLUMEN II – PÁGINA 447