LA BANDA DEL ÉXTASIS

El fiscal federal Eduardo Taiano solicitó que sean sometidos a juicio oral nueve acusados de integrar una banda dedicada a comercializar éxtasis y venderlo en boliches porteños y fiestas electrónicas privadas, informaron fuentes judiciales.
El pedido fue realizado al juez Sergio Torres, en el marco de una investigación en la que el fiscal consideró acreditado que los imputados conformaron dos cadenas para la venta de la droga.
Uno de los sospechosos habría sido el principal proveedor de la metilendioximetanfetamina (MDMA o éxtasis), en tanto que cuatro de los imputados venderían al menudeo o en boliches y fiestas electrónicas organizadas por ellos mismos en casas-quinta.
Según informó la Procuración General de la Nación en su página web (www.fiscales.gov.ar), la causa se inició en agosto del año pasado, con una denuncia anónima realizada ante la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal, que daba cuenta de que una mujer le había vendido pastillas a un joven en el boliche “Mandarine” o “Crobar”, del barrio de Palermo.
A partir de esa denuncia, el personal de la División Precursores Químicos y Drogas Emergentes de dicha fuerza realizó seguimientos, diligencias encubiertas y escuchas directas, además de allanamientos, que redundaron en más de medio centenar de elementos probatorios valorados por la fiscalía.
En definitiva, la pesquisa comenzó desde el último eslabón de la cadena y avanzó hacia arriba, indicó el informe judicial.
El 17 de marzo último se allanaron distintos domicilios en Capital Federal y las localidades bonaerenses de Olivos, La Plata e Ituzaingó, donde se hallaron pastillas de éxtasis, marihuana y ketamina.
De acuerdo a la acusación fiscal, en primer lugar, “se logró establecer que A. era quien abastecía de material estupefaciente” a la mujer, V., para lo que “pactaban encuentros telefónicamente y, en general, le hacía entrega de tales elementos en el domicilio” o en sus inmediaciones.
Asimismo, se determinó que aquél “había distribuido sustancias estupefacientes, de manera conjunta y organizada, junto con C. y H.”, en un lubricentro ubicado en la avenida Warnes, donde trabajaba.
Por su parte, H. también se contactaba con S., quien le abastecía de sustancias estupefacientes conformadas con base en cocaína.
En otro orden, también se estableció que A “se proveía de material narcótico” por parte de una persona de apodo “D.”, eslabón a partir del cual los funcionarios policiales intervinientes revelaron la existencia de dos cadenas de comercialización.
Y finalmente se determinó que en el eslabón más alto de esta cadena se ubicaba H.
Según refirió Taiano en su requerimiento, en el eslabón más alto de la segunda cadena se ubicaba “C”, quien proveía de material estupefaciente a “D”.
“A tal fin, entablaban encuentros en el local comercial denominado ‘Pancho 46’, ubicado en la avenida de los Constituyentes y General Paz”, señaló el fiscal, que durante la investigación contó con la colaboración de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) a cargo de Diego Iglesias.
En la vivienda de quien sería el proveedor principal se encontró una máquina con los cuños para distintos logos: la figura de un corazón, el número “125”, la letra “f” similar a la de la red social “Facebook”, el símbolo de la firma “Nike” y una cruz o una línea, lo que permitió inferir que estaba destinado a la producción en serie de pastillas.
Además, se secuestraron gran cantidad de comprimidos con esos logotipos.
Es decir, los acusados hacían “la entrega de las mismas pastillas de éxtasis que fueran halladas en las viviendas de aquéllos que ocupaban los estratos medios y superiores de las cadenas de comercialización”, concluyó el fiscal.