ANTONIO TORNO

El 18 Setiembre de 1913, en una de las casitas de la Bodega Giol ubicada en el Departamento Maipú (Mendoza), nace Antonio Tormo. Tres meses antes su padre fallece de tifus y su madre, años más tarde se casa con su cuñado, Ramón Tormo. De esta unión nacen sus hermanos, Francisco, Marcos y Juana.

Más tarde su familia se traslada a San Juan, dónde Antonio inicia sus estudios hasta recibirse de “tonelero profesional”.  Las necesidades económicas de su familia hacen que vuelva a Mendoza, porque en San Juan estaba prohibido que menores trabajaran en la bodegas. En su provincia natal, ocupa el lugar que antes dejara su padre en la bodega Giol. Se hospeda en casa de Diego Manuel Benítez-o Diego Canale, como seudónimo artístico-, con quien forma un dúo para cantar en fiestas familiares. Con este dúo se presentan en un concurso en LV10, Radio de Cuyo y, sin participar, ganan, ya que al escucharlos el director de la emisora, Don Julio Pozo, los contrata directamente.

Así, Antonio y Diego consiguen dos audiciones semanales en Radio Graffigna (LV1), hasta que  deciden probar suerte en Buenos Aires. Eusebio de Jesús Dojorti (más tarde Buenaventura Luna) los alerta sobre las dificultades que encontrarían en la Capital Federal y les ofrece formar un conjunto. Nace, entonces,  la Tropilla de Huachi Pampa. Los otros integrantes eran: Remberto Narváez, José Samuel Báez y el Zarco Alejo (José Castorina) y el gran guitarrista Eduardo Falú.

En Julio de 1937 llegan a Buenos Aires luego de un viaje de varios días en tres camiones que transportaban vino. En Setiembre debutan en Radio El Mundo. Más tarde logran un contrato exclusivo por un año con cigarrillos Caravana, formando el “Fogón de los Arrieros”, donde además de cantar, realizarán una radioteatro,  donde actuaban otras figuras, entre ellos los hermanos Navarrine. Buenaventura Luna escribe los libretos.

A mediados de los ’40 Antonio Torno, inicia su carrera como solista, con una enorme aceptación del públicos,  grabando antológicas versiones de “El Jarillero”, “Ay que se va”, “Cuando no me quieras”, “Los ejes de mi carreta”, “Amémonos” y los que serían sus mayores éxitos, “Mama vieja”, “Mis harapos” y “En el rancho e´la Cambicha”.

Tal fue su popularidad que comenzó a ser llamado “el cantor de los cabecitas”, en referencia al apodo despectivo con que las clases medias y altas de Buenos Aires nombraban a los trabajadores provenientes de las provincias.

 A la vez, esos trabajadores comenzaron a ser también llamados “veinte y veinte”, aludiendo al hecho de que cuando entraban a los bares y almacenes en los que había pasadiscos, gastaban veinte centavos en una pizza y otros veinte para oír los temas de Antonio Tormo.

A partir de 1955, el cantante más popular del país también será prohibido por la dictadura militar autodenominada Revolución Libertadora y la censura sobre sus temas se prolongará hasta la recuperación democrática de 1983, momento a partir del cual comenzará a ser reivindicado y conocido por las nuevas generaciones. En consecuencia, el “Cantor de las cosas nuestras”  logró  reconquistar a su público obteniendo la adhesión de nuevos admiradores, incluidos los seguidores de los géneros folklóricos de vanguardia y los del rock nacional, como León Gieco, con quien grabo un disco.

El 15 de noviembre de 2003, a los 90 años de edad,  luego de estar internado durante más de un mes por una deficiencia renal, falleció en la Ciudad de Tucumán, donde residía.