jueves, septiembre 16

MADRE DEL POLICÍA DESAPARECIDO: NI RODRÍGUEZ LARRETA NI SANTILLI ME RECIBIERON

por Martín Piqué

Se cumplieron dos años y medio de la desaparición de Arshak Karhanyan, agente de la Policía de la Ciudad que se desempeñaba en la comisaría 7B de Caballito y que antes había trabajado en el área de Cibercrimen, a quien su madre esperó en vano para compartir una cena el domingo 24 de febrero de 2019 pero nunca más se supo de él.

La madre se llama Vardush (que en armenio significa “hojita de rosa”) Datyvian aunque desde que se estableció en la Argentina junto a sus dos hijos y su exmarido -quien luego regresó a su país natal- se presenta como “Rosita”, nombre por el cual la llamó el propio presidente Alberto Fernández el martes pasado al recibirla en su despacho.

Rosita, en efecto, visitó la Casa Rosada para relatar a Fernández y a los ministros Martín Soria (Justicia) y Sabina Frederic (Seguridad) los detalles de una historia que tiene a la familia Karhanyan hundida en el dolor, con misterios y silencios que hasta ahora nadie se anima a quebrar, y una investigación judicial que muestra una serie de irregularidades, entre ellas la eliminación del contenido del celular de su hijo del mes previo a la desaparición.

Tras recibirnos en su domicilio del barrio de Flores, Rosita ratificó lo que había dicho en la reunión con el Presidente, al remarcar que “nadie” de la Policía de la Ciudad, ni tampoco del Ministerio de Seguridad de CABA, se acercó a ella para ponerse a disposición, contenerla o acompañarla a medida que pasaba el tiempo y su hijo -un policía porteño- seguía desaparecido.

Además, la mujer señaló que “no confía” en el juez a cargo de la causa, Alberto Baños, quien se resistió a que el caso fuera recaratulado como desaparición forzada y pasara al fuero federal, y además le quitó al fiscal Santiago Vismara el manejo de la investigación luego de que el representante del ministerio público ordenara allanamientos en dependencias de la Policía de la Ciudad y pidiera la imputación de cuatro integrantes de esa fuerza.

Uno de esos efectivos, el agente Leonel Herba, fue la última persona que vio a Karhanyan, ya que el domingo 24 de febrero de 2019 fue a buscarlo al lugar en que este vivía, un departamento sobre la avenida Directorio al 900, Caballito, y se reunió con él en la calle durante aproximadamente media hora, como registró una cámara de seguridad que mostró a ambos reclinados sobre un teléfono celular escuchando un whatsapp de audio.

“Herba, ese domingo, se va a la casa de Arshak; Arshak baja medio dormido (en las cámaras de seguridad se lo ve en sandalias, pantalón corto y remera). Herba lo había llamado el sábado pero Arshak no lo quiso atender. Yo quiero saber por qué fue personalmente ¿Qué le quería decir tan importante un domingo que va allá?”, inquirió Rosita en un tramo de la entrevista.

La madre de Karhanyan se animó a transmitir sus dudas en relación a Herba y además expuso su desconfianza frente a la actitud ante el caso de la Policía de la Ciudad en tanto institución, y en ese sentido recordó que “Herba declaró que estaban viendo algunas cosas de un coche”, pero se preguntó: “¿40 minutos un tema de coche?”.

Luego, al ser consultada por la acción del cuerpo policial de la CABA, como también por eventuales ocultamientos, manifestó que ella cree “que algunos grupos (de la fuerza) saben” qué pasó con su hijo.

El martes, en la entrevista con el Presidente, la madre del policía estuvo acompañada por los legisladores de CABA Leandro Santoro y Victoria Montenegro -nieta recuperada, quien colabora con la familia Karhanyan desde que arrancó la búsqueda-, mientras que al finalizar la charla la ministra Frederic anunció que el Ejecutivo nacional ampliaba la recompensa de 500.000 pesos a 5 millones para toda persona que aporte información sobre el joven desaparecido de 27 años.

 Rosita, ¿cuándo llegaron a la Argentina?

Llegamos el 1° de diciembre de 1997. Éramos Arshak, Tigran (el hijo mayor), el papá de los chicos, hoy mi exmarido, y yo. Yo venía de cerca de Ereván, la capital de Armenia, y mi exmarido de Kirovakan, donde habíamos tenido un terremoto muy grande que nos asustó y pensamos en salir a otro país para vivir mejor. Arshak tenía 6 años y Tigran todavía no había cumplido los 9.

Le pregunto ahora por el domingo 24 de febrero de 2019. Lo último que se sabe de Arshak es que fue a comprar una pala en Easy. El fiscal ordenó algunas medidas de prueba pero el juez no se las autorizó y no le permitió seguir a cargo de la investigación. ¿Usted desconfía del juez?

No confío. Quiero que me explique por qué no toma en serio esta causa. Desde el primer momento casi siete meses nos rechazó (se refiere al pedido de la familia de presentarse como querellantes en el expediente). Ahora sí estamos como querellantes pero a la Secretaría de Derechos Humanos no quisieron aceptarla. No sé por qué tapan, qué hay atrás. Ya pasaron dos años y medio y todavía piensan que Arshak se fue o está ahí. Por eso no confío en el juez. De verdad que no. Esto no es un juego. Es una vida, un chico de, en ese momento, 27 años. Desde entonces Tigran y yo no vivimos normal. Vivimos como perdidos.

¿Qué piensa de la última persona que estuvo con su hijo, Herba?

Herba llamó un día antes, el sábado. Parece que Arshak no lo quiso atender. Yo quiero saber por qué (Herba) llamó tantas veces, Arshak no quiso atender. Y como no lo atendió él se fue personalmente. ¿Qué le quería decir tan importante un domingo que va a allá (al domicilio de Arshak)? Después se ve que hablaron 40 minutos, escuchando algunos mensajes de audio. Herba dice que estaban viendo algunas cosas de un coche. Eso declaró. ¿Pero 40 minutos un tema de coche? Miente. O algo esconde.

La última revelación apuntaría a que Arshak se tomó un colectivo para ir a la zona de Ezeiza, según su tarjeta SUBE ¿Está confirmado?

Es lo último que escuché. Hace diez días Tigran dijo que encontraron que Arshak se tomó un colectivo.

¿Usted cree que la Policía de la Ciudad está ocultando algo?

Yo creo que algunos grupos saben, pero en general lo que digo es que más allá no puedo decir. Pero sí en la comisaría (la comisaría 7B de Caballito) alguien sabe. El jefe de Arshak dijo que muchos no sabían quién era Arshak. Pero él venía trabajando en esa comisaría y yo pregunto: en cada comisaría, ¿cuántas personas trabajan? ¿20? ¿40? Igualmente, yo más bien pienso que en el trabajo anterior saben mucho. Porque ahí lo castigaron a mi hijo.

¿Cuál era su trabajo anterior?

Cibercrimen, donde trabajó cuatro años o un poquito más. Largo tiempo, hasta que lo cambiaron y finalmente lo sacaron a la calle para trabajar.

¿Y por qué lo castigaron en Cibercrimen?

Creo que ahí hay que buscar el problema que tuvo. Arshak un día, más o menos tres o cuatro meses atrás (antes del 24 de febrero de 2019), vino a la cocina mientras yo cocinaba y me dijo: “Tengo muchos problemas”. “¿Qué problemas?” Y él contestó: “Yo miraba el CD y tenían cuatro, y me dijeron: ‘Tenés que poner tres’. Yo no sé qué hacer, mamá”. Yo le dije: “Bueno, poné tres”. Y él entonces me dijo: “Cuando el juez constate que yo mentí, que eran cuatro y yo puse tres, capaz me puede hacer problemas”.

 ¿De qué eran los CD?

Nisman. Entonces, yo pregunté. ¿Qué pasó? Y él me dijo que puso todos los que tenía y así lo mandó al juez. No pasó mucho tiempo hasta que lo cambiaron de lugar. Mal. Lo cambiaron de horario, de lugar, y como iba a la facultad (estudiaba en la Universidad Tecnológica Nacional, UTN) a las 19, hasta las 23, automáticamente cambia de horario de facultad.

Lo que pasó con su celular es raro. Al hacer la pericia la PFA se descubre que en un principio el Iphone estaba cancelado, como si alguien hubiera borrado todo. Y luego se recupera información pero se pierde el mes anterior a que desaparezca ¿Qué piensa?

Es así. Yo estaba en un programa (de TV) en el que explicaba lo que pasó con Arshak y una conductora me dice que abrieron el celular pero que parece que nunca lo hubiera usado. Estaba todo borrado. En un primer momento yo me puse contenta, porque pensé: “ah, entonces no tuvo amenazas o algo”. Pero en realidad era algo feo, porque borraron todos los últimos llamados. En ese momento es cuando acusaban a Tigran, como que él había hecho eso. ¿Cómo va a hacer Tigran para abrir un celular así? Alguien profesional lo podía abrir.

¿Alguna persona, de manera anónima, le acercó información o se ofreció a hacerlo, sobre lo que pasó con su hijo?

No, no. Yo siempre digo que no importa qué pasó, un accidente, o cayó, murió. Que me escriban, sin nombre, para avisar, para no buscar tanto. Porque una está desesperada esperando. Esto es una enfermedad que mata a la gente. Nosotros nos estamos muriendo de a poquito. Nos agotamos a veces. A veces no sabemos qué hacer. No tenemos proyecto. No tenemos futuro. No sé cómo vamos a llegar a vivir de esta forma que estamos. Han pasado dos años y medio, pero igual yo voy a buscar. Voy a esperar.

Foto/Fuente: Télam

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