
Esta crónica reúne a dos artistas en el Centro Cultural Recoleta: la inauguración de TrashGuzmanía 2001-2030, retrospectiva del rosarino Mauro Guzmán, y de Slip Touch, la primera exposición individual del italiano Marco Giordano en Sudamérica. Mi recorrido parte de la gacetilla de apertura, no de una visita a las salas. En esa información encuentro dos propuestas que trabajan con materiales y lenguajes distintos: una recupera el residuo y el descarte; la otra investiga los flujos de energía y de comunicación.
Me detengo primero en Guzmán, nacido en Rosario en 1977. Con curaduría de Carla Barbero, su retrospectiva ocupa las salas 7, 8 y 9 y reúne más de dos décadas de trabajo. La información describe una práctica que atraviesa el objeto, el video, la fotografía, el cine, la performance y el teatro. El artificio y el exceso aparecen como métodos de investigación, mientras el artista alterna las tareas de autor, director, escritor, técnico y performer. Esos cruces articulan imaginarios trash y queer y recuperan deliberadamente zonas marginales de la cultura.
Sigo el orden de los cuatro núcleos de la muestra. El primero reúne obras tempranas hechas con materiales de descarte y elementos domésticos. El segundo aborda la investigación cinematográfica, con films y trabajos del proyecto Linda Bler. El tercero se concentra en La Guzmanía, un universo de instalaciones, objetos y situaciones que combina humor y experimentación material. El último presenta un archivo del trabajo escénico reciente: procesos, colaboraciones y dispositivos que permiten reconstruir sus producciones teatrales y performáticas. Más que una sucesión de técnicas, la retrospectiva propone seguir las distintas formas de trabajo de Guzmán.
En la descripción de la sala 6 encuentro un cambio de escala y de materiales. Slip Touch, de Marco Giordano, reúne un conjunto monumental de videoinstalaciones que reutilizan gasoductos industriales como dispositivos cinematográficos y una serie de dibujos sobre papel de arroz. Ambas líneas profundizan su investigación sobre las relaciones entre energía y comunicación. A través de la escultura, la performance y las prácticas basadas en texto, el artista examina sistemas y estructuras que obstaculizan encuentros significativos entre individuos y comunidades.
Al seguir esa investigación, llego al conflicto que la gacetilla sitúa en el centro de la propuesta: el imperativo de fluidez de las infraestructuras globales y las contradicciones de un futuro energético todavía ligado a prácticas extractivistas. La muestra pone en tensión, entre otros aspectos, la creciente dependencia de las baterías de ion-litio para almacenar energías renovables y los efectos persistentes de la extracción sobre territorios y comunidades sometidos al despojo material. La curaduría es de Michele D’Aurizio y Javier Villa. La exposición cuenta con el apoyo de la Dirección General de Creatividad Contemporánea del Ministerio de Cultura de Italia, a través de Italian Council, en colaboración con Creative Scotland, Tenaris y Fundación Proa.
Cierro este recorrido por la información de apertura con los datos para visitar ambas exhibiciones. TrashGuzmanía 2001-2030 se presenta en las salas 7, 8 y 9; Slip Touch, en la sala 6 del Centro Cultural Recoleta, en Junín 1930. Según la gacetilla, la entrada es libre y sin costo para residentes y argentinos. Los horarios son de martes a viernes, de 12 a 21 h, y sábados, domingos y feriados, de 11 a 21 h. Quedan así reunidas dos investigaciones: la de Guzmán sobre el descarte, los lenguajes y las formas de producción, y la de Giordano sobre las infraestructuras que conducen energía y comunicación.
