viernes, abril 19

¿CÓMO SENTIR? EN LA CASA DEL BICENTENARIO

Diarios íntimos para el presente

La Casa Nacional del Bicentenario invita, con entrada libre y gratuita, a la exhibición ¿Cómo sentir? Diarios íntimos para el presente. Curada por Nicolás Cuello la muestra  hace foco en los lenguajes expresivos de la práctica artística en relación con la ambivalencia anímica que se implica en la experiencia conflictiva del presente.

Un recorrido posible por el arte contemporáneo argentino trazando un mapa hipotético de estados de ánimo, formas de imaginación y realidades psíquicas, en cuyas relaciones podemos entrar en contacto con los nuevos repertorios del malestar afectivo, como con aquellos modos de la fantasía que se implican en la desafiante tarea de seguir viviendo una vida juntos.

Tomando como referencia la potencia sensible del diario íntimo, en tanto artefacto de narración autoteórica que hace de sus páginas un espacio para la convivencia ambigua de sensaciones incoherentes, ¿Cómo sentir? reúne dibujos, site specifics, pinturas, esculturas, fotografías, textiles, instalaciones y videoinstalaciones de más de cuarenta artistas. Una selección de obras cuyas actitudes emotivas dialogan trazando acuerdos transitorios y conversaciones invisibles que pueden ser pensadas como una manifestación de rasgos comunes que permiten caracterizar de forma crítica la densidad del presente.

Sobre la exposición

¿Cómo sentir? retoma la aparición obstinada de imaginarios infantiles en un amplio conjunto de trabajos, en su mayoría realizados a partir de técnicas artesanales y operaciones amateurs, donde se construye un común a partir de emociones bajitas, afectos ingenuos, privilegiando materialidades precarias y la implicancia de recuerdos personales. Una serie de obras que hacen uso de la desvalorización histórica de lo doméstico, el prejuicio sobre la superficialidad de lo íntimo, la abyección de lo femenino y la inadecuación de lo queer, para ofrecer desde allí modos de contacto con sensibilidades pequeñas y empequeñecidas que, ante la complejidad de lo real, insisten en la belleza del cuidado, en la protección de lo distinto y en la celebración del afecto.

Ese mismo deseo de cuidado que emerge ante la urgencia crítica de la realidad, se vuelve un lenguaje específico desde el cual una parte importante del arte contemporáneo argentino enhebra, específicamente desde la ingenuidad de sus lenguajes expresivos, una sensibilidad animista. Es decir, un deseo y un reconocimiento sobre la aparición inesperada de lo vivo, allí donde no era posible ni imaginable. Objetos inanimados que sonríen, flores salvajes que parpadean, artesanías que sienten y especies animales que dialogan sobre sus historias personales crean la posibilidad de experimentar alivio más allá de los significados profundos, forjando vínculo allí donde avanza la fragilidad del silencio.

Por otro lado, se presentan un número de obras que a través de abstracciones autómatas, escrituras repetitivas, relatos encriptados, pensamientos obsesivos y una exhibición descarnada de la intimidad, presenta la desafiante tarea que a veces asume el sentir. Un tipo de lenguaje expresivo que asume como método y motivo el comportamiento visceral de lo digestivo, ese segundo cerebro que habita en nuestro cuerpo como caja de resonancia y punto de irradiación de nuestros estados anímicos.

A su vez, la exhibición reúne un conjunto de obras que trabajan sobre una nueva etapa del malestar cultural asociado a la propia imagen. No solo a partir de considerar el reflejo y la proyección de nosotros mismos en las pantallas como una forma de autodiagnóstico, donde la mirada funciona bajo el ritmo de la sanción, la disciplina y la corrección, sino también, donde esta observación obsesiva se posiciona como un objeto de experimentación. Un lugar desde el cual un amplio número de artistas se acercan a la tensión del retrato contemporáneo, haciendo un uso lúdico del grotesco, una aproximación erótica a lo deforme y una apertura hacia modos de aparición colectiva que abre un nuevo lugar a la sensación de tener un cuerpo inadecuado.

Por último, ¿Cómo sentir? ofrece en su amplio espectro de sensaciones, un lugar para aquellos artistas que han optado por experimentar con la pregunta incómoda que ofrece el malestar. Teniendo en cuenta que lo que cuesta, lo que duele, el inconveniente, el conflicto y la diferencia, se han vuelto experiencias sociales ha evitar, este conjunto de obras reconoce a partir de escenas de un surrealismo oscuro, y otros modos de aparición de lo siniestro, lo raro y lo espeluznante, el valor de las pesadillas, como una forma específica de la imaginación que se esfuerza por lidiar, responder, e incluso evitar de manera provocadora, el imperativo cultural de la satisfacción inmediata y la promesa cruel del consenso en la agenda anímica actual.

¿Cómo sentir? Diarios íntimos para el presente, se pregunta por los estados de ánimo en las últimas décadas y especialmente en los últimos años, luego de la pandemia por el Covid 19. Cuando se hizo palpable la certeza de que el mundo es un lugar hostil. El médico psiquiatra y psicoanalista Santiago Levin habla de abulia mundi -basado en lo que Paul Preciado llamó dysphoria mundi-, un concepto que refiere a la falta de voluntad, de ganas, al síntoma de época de una generación que se ha quedado sin futuro. Este estado anímico, que puede caracterizarse por el aislamiento, el arraigo en el presente y la tendencia hacia el individualismo, hace mella principalmente en los más jóvenes, a quienes se les dificulta pensar que hay un mañana es mejor. No es casual que la Organización Mundial de la Salud estime que para el año 2050 la depresión será el principal problema de salud.

Sin vínculos de cooperación, ternura y amor, la salud mental se vuelve una misión imposible. Resulta necesario contribuir a la reconstrucción de una narrativa que apunte hacia un futuro mejor, hacia un mundo más justo, y utilizar el descontento actual como potencia transformadora para conseguirlo.

¿Cómo sentir? aborda la política cultural de las emociones a través de un recorrido posible por el arte contemporáneo argentino. Propone un mapa hipotético de estados de ánimo y realidades psíquicas, dando cuenta de los lenguajes que expresan el malestar afectivo, pero también de aquellas formas creativas y solidarias que se implican en la desafiante tarea de vivir juntes. Porque el futuro será colectivo o no será.

¿Cómo sentir? Diarios íntimos para el presente se podrá visitar hasta el 20 de agosto, de miércoles a domingos de 15 a 20 en la planta baja y primer piso de la Casa del Bicentenario de calle Riobamba 985.

ARTISTAS PARTICIPANTES

Florencia Rodríguez Giles, Antonio Villa, Facundo Belén, GAYA, Emilce Acosta, Claudia Cuello, Gastón Gonzalez, Javi Samaniego Garcia, Agustín Protto Blanc, Ignacio Marmoni, Hugo Asís, Eloy Luna, Inés Zurraco, Roberto Jacoby, Paula Castro, Alejo Ponce de León, Catalina Schliebener, Tobías Dirty, Mariela Scafati, Yael Desbats, Ad Minoliti, Barbara Bianca LaVogue, Blixmi velo Aurin, Daiana Rose, Fabio Risso Pino, Ana Wandzik, Claudia del Río, Martina Aguirregomezcorta, Emilio Bianchic, Constanza Giuliani, Virginia Negri, Pomarola Talk, Aníbal Brizuela, Juan Ojeda, Santiago Villanueva, Delfina Liébana, Sonia Ruiz, Abril Carissimo, Sara Sauce, Flavia Da Rin, Cristina Coll, Porkeria Mala, Antonio Verny, Agustina Leal, Nina Kovensky, Jazmín Kullock, El Pelele, Andres Piña, Sofía Torres Kosiba, Cecilia Sosa, Malena Pizani, Martin Farnholc Halley, Carrie Bencardino, Laura Códega

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *