COLORES EN LA CHACARITA
La Avenida Guzmán, que bordea uno de los pulmones históricos de la ciudad —el Cementerio de la Chacarita—, dejó de ser por unos días un tramo más de paredones grises para convertirse en un taller a cielo abierto. Más de mil metros cuadrados de muros se transformaron en superficie pictórica: andamios, grúas, botes de pintura y, sobre todo, manos de artistas que desplegaron jornadas intensas para sumar color y sentido a un entorno que, hasta ahora, habitaba la memoria en silencio.
La intervención forma parte de un proyecto integral del Gobierno de la Ciudad orientado a embellecer y revalorizar muros y espacios públicos del barrio. No se trata solo de aplicar pigmento a la piedra: la obra pretende devolver presencia a los muros del cementerio, abrir una lectura que dialogue con la espiritual...










