BAFICI: COMPETENCIAS OFICIALES Abr04

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BAFICI: COMPETENCIAS OFICIALES

Este año, la Competencia Internacional cuenta con 15 títulos. Con un total de 9 óperas primas, hay títulos de Alemania, Estados Unidos, Canadá, España, Francia, Israel, Japón, Reino Unido, República Checa, Suecia, Suiza y Uruguay. Otra particularidad es que un tercio de las películas están codirigidas por entre 2 y 3 personas.

La alemana Music and Apocalypse, dirigida por Max Linz, es una sátira, por momentos convertida en musical, en torno al sistema universitario. Monos, de Alejandro Landes, el director nacido en Brasil pero colombo-ecuatoriano y cuya primera película fue sobre Evo Morales (Cocalero), es una coproducción entre seis países que tiene como coguionista a Alexis Dos Santos, premiado en el BAFICI por Glue en 2006.

La selección también incluye Noemí Gold, una comedia porteña de Dan Rubinstein, en la que pese a intentarlo, Noemí no logra interrumpir su embarazo y, como si fuera poco, recibe como huésped a su primo separado, un popular comediante estadounidense en las redes sociales de dudoso talento; y Ojos negros, de Marta Lallana e Ivet Castelo, en la que Paula, una chica de 14 años con dificultades para relacionarse, debe pasar el verano con su tía y su abuela agonizante en el pueblo de su familia materna a la que apenas conoce.

Este año hay dos títulos canadienses en la Competencia: MS Slavic 7, una película codirigida por Sofia Bohdanowicz (a quien BAFICI dedicó una retrospectiva pionera dos años atrás) y Deragh Campbell, en la que una joven descubre en el archivo de Harvard que su bisabuela mantuvo una correspondencia con un poeta polaco, en los años previos a la Segunda Guerra Mundial; y Spice It Up, una comedia en la que una estudiante de cine lucha para completar su proyecto de tesis.

Codirigido por Isabelle Dupuis y Tim Geraghty, The Unicorn es un documental sobre el álbum de música country homónimo editado por Peter Grudzien en 1974, el primero abiertamente gay del género. L’Homme fidèle narra un triángulo amoroso dirigido y protagonizado por Louis Garrel y coescrito junto al mítico Jean-Claude Carrière. God of the Piano, la ópera prima de Itay Tal, es un thriller en el que Anat, una reconocida pianista, siente que la sordera de su hijo amenaza sus planes de convertirlo, también, en un gran músico, y toma una decisión impactante.

We Are Little Zombies, la ópera prima de Makoto Nagahisa, cuenta la historia de cuatro adolescentes que acaban de perder a sus padres y se encuentran en un crematorio, con un estilo visual que recuerda por momentos a Wes Anderson y con mucha música pop. Ray & Liz está estructurada en tres episodios basados en las memorias del director y fotógrafo Richard Billingham, con foco en sus padres, Ray y Liz, y en la experiencia de crecer en los márgenes geográficos y sociales de Birmingham, atravesado por un humor inquietante.

Aniara, de Pella Kagerman y Hugo Lilja, es una adaptación sci-fi del poema de Harry Martinson, el Nobel de Literatura sueco, que narra las dramáticas complicaciones del viaje de unos colonos a Marte. Koko-di Koko-da, de Johannes Nyholm, es una fábula nihilista que cuenta el devenir de una pareja traumatizada que se adentra en el bosque con la intención de acampar y salvar su relación, pero se ven atrapados en una sangrienta y surreal pesadilla.

En Cronofobia, de Francesco Rizzi, un hombre misterioso y una mujer dolida cruzan sus caminos en el paisaje gélido de Tesino, en Suiza, y entablan una relación en la que casi nada es lo que parece.

Por último, en Los Tiburones, la ópera prima de Lucía Garibaldi por la que fue premiada en Sundance, Rosina, una adolescente ve o cree ver la aleta de un tiburón y ese rumor altera la paz del balneario, mientras ella vive esos momentos en los que todo puede parecer extremadamente intenso.

La Competencia Oficial Argentina es una de las más calientes del Festival y este año presenta 14 películas. Entre ellas, las nuevas producciones de José Celestino Campusano: Hombres de piel dura, sobre la relación secreta entre un chico que vive en el campo y un cura: Raúl Perrone y su ITUZAINGO V3RIT4, en la que el director oriundo de Ituzaingó explora su territorio de origen a través de los personajes del cine, el teatro y la noche; y Santiago Loza, que en Breve historia del Planeta Verde -premiada en la Berlinale- narra la aventura que emprenden Tania, una chica trans, y sus dos amigos con el fin de cumplir el deseo póstumo de su abuela: regresar a un alien pequeño y violeta al lugar donde apareció.
Luego de su memorable debut con La noche (BAFICI 2016), Edgardo Castro regresa al BAFICI con Familia, un egotrip en el que un hombre solitario regresa a su casa natal.
Método Livingston, de Sofía Mora, es un documental sobre un arquitecto exitoso ignorado por la Academia, Rodolfo Livingston; y Margen de error, el cuarto largometraje de Liliana Paolinelli, es una comedia protagonizada por Susana Pampín en la que los hombres apenas aparecen.
En Fin de siglo, la ópera prima de Lucio Castro, dos hombres se conocen en Barcelona y después de pasar un día juntos se dan cuenta de que ya se han conocido veinte años atrás.
Badur Hogar, la segunda película de Rodrigo Moscoso después de Modelo 73 (BAFICI 2001), es una comedia de enredos salteña que cuenta la historia de Juan y Luciana, quienes logran construir una relación atípica, pasional… y llena de mentiras.
En Ínsula, de María Onis, durante el rodaje de un documental sobre la comunidad aborigen El Traslado, ubicada al este de la provincia de Salta, una pareja de realizadores empieza a cuestionarse el sentido de su trabajo mientras entra en una crisis que alcanza hasta a su propia relación amorosa; y en La creciente, de Franco González y Demián Santander, Matías, un joven marginal, llega escapando a unas islas del río Paraná e intenta rearmar su vida.
Las facultades, de Eloísa Solaas, documenta la instancia más estresante del año para cualquier estudiante: los exámenes finales. La vida en común, de Ezequiel Yanco, presentada en estreno mundial compartido con Visions du Réel, Festival Internacional de Cine de Nyon, es un retrato de la infancia desamparada; La visita, de Jorge Leandro Colás, muestra las historias de algunas de las quinientas mujeres y un puñado de hombres que llegan cada fin de semana al pequeño pueblo de Sierra Chica para visitar a los presos del complejo penitenciario; y La excusa del sueño americano, de Florencia de Mugica y Laura Mara Tablón, es un documental en el que Silvana visita a su madre, radicada en Miami desde 2002, para comprobar que a pesar de la tecnología hay una enorme distancia entre ambas, y que tal vez sea tiempo de conectarse con ella de otra manera.

En su séptima edición, la Competencia Vanguardia y Género presenta 23 títulos libres e inclasificables con sello 100% BAFICI, más dos cortometrajes Fuera de Competencia.
Este año, la Competencia presenta cuatro películas argentinas: Ceniza verde, de Pablo Mazzolo, que recrea una historia ocurrida en los cerros de Córdoba cuando, en 1575, cientos de mujeres, niños y ancianos Hênia-Kâmîare saltaron al vacío para evitar la esclavitud; Ojo de mar, de Pavel Tavares y Benjamín Garay, que transcurre entre las montañas del norte neuquino y muestra una cultura sincrética que lucha para no desaparecer; Lands of the Sea, de Azucena Losana, en la que junto a carpinteros y pescadores de Valparaíso, Chile, Leonel Vasquez construyó una instalación de sonido en un bote de madera, mediante la cual se oyen las voces de artesanos pescadores que narran sus conflictos con la industria pesquera; y El diablo blanco, de Ignacio Rogers, en la que un grupo de amigos treintañeros sale de viaje en auto a través del país y quedan atrapados en un pueblo hostil, bajo la influencia maligna de una antigua leyenda local.
También hay tres títulos canadienses: Danny, de Lewis Bennett y Aaron Zeghers, en el que tras ser diagnosticado con cáncer, Danny toma una videocámara y comienza a filmar una película con él como personaje central; Mangoshake, de Terry Chiu, una suerte de coming of age anárquico
y trash que narra las desventuras de un grupo de amigos que se reúne en su puesto de batidos de mango para detonar el aburrimiento; e Instructions on How to Make a Film, el último trabajo de Nazli Dinçel que integra performance, voces en off, películas analógicas, el lenguaje, la ética de la etnografía y la narrativa.
En Analóxica, Anxos Fazáns filma con su cámara de Super 8 en una playa desierta a dos personas que, pareciera que improvisando, se acercan al agua, nadan y juegan, se besan y tienen sexo; en Cantares de una revolución, de Ramón Lluís Bande, el músico Nacho Vegas visita algunos de los lugares más icónicos de la revuelta asturiana de 1934 y reinterpreta las canciones de aquel tiempo; Letters to Paul Morrissey, de Armand Rovira, es un ensayo en el que tres personajes entablan con el director norteamericano conocido por colaborar con Andy Warhol, un imaginario epistolario fílmico; y Apuntes para una película de atracos, de León Siminiani, en la que obsesionado con hacer una película de atracos, un director de cine se pone en contacto con quien supo ser uno de los ladrones más buscados de toda España en lo que se convierte en el surreal retrato de una improbable amistad.
Además, dos cortometrajes de Siegfried A. Fruhauf: Water and Clearing, una indagación sobre nuestra percepción del movimiento a partir de la imagen de una tina hecha de madera que se llena gradualmente de agua; y Where Do We Go, en el que una performance del baterista Jörg Mikula sirve para explorar la relación recíproca entre cine y música.

Black Bus Stop, de Kevin Jerome Everson y Claudrena N. Harold, es un homenaje al punto de encuentro icónico para los estudiantes negros de la Universidad de Virginia en los años 80 y 90; y The Children of the Dead, de Kelly Copper y Pavol Liska, es un film de zombies mudo y musical, en el que lo vulgar y el ridículo logran brillar.

Hay dos películas francesas: Ma nudité ne sert à rien, un emotivo autorretrato libre de inhibiciones y lleno de preguntas a cargo de la realizadora y actriz Marina de Van; y Mens, de Isabelle Prim, que cuenta la historia de Jean, un curioso adolescente que hereda de su abuela el archivo de un misterioso asesinato de 1895 y comienza una investigación para esclarecerlo.

Por su parte, Retrospekt, de Esther Rots, reúne diversos episodios de violencia doméstica, ajenos y propios, que acontecen en la vida de Mette mientras espera la llegada de su segundo hijo. Viva Matanzas, de Dick Verdult, es una absurda coreografía histórica de una batalla de la bahía de Matanzas, con el estilo excéntrico del multifacético Dick el Demasiado.

Desde Portugal llegan dos títulos: Fordlandia Malaise, de Susana de Sousa Dias, que reúne el pasado y el presente de la ciudad fundada en 1928 por Henry Ford en la selva amazónica; y Anteu, de João Vladimiro, que propone una mirada radical y novedosa sobre el recurrente tópico de los pueblitos idílicos y moribundos.

Fuera de competencia se presentan: Shakti, un cortometraje de Martín Rejtman, en el que el mismo día en que muere su abuela, Federico decide separarse de su novia, Magda; y Leyenda dorada, de Chema García Ibarra e Ion de Sosa, en la que mientras los bañistas nadan en una pileta municipal, juegan a los naipes o cantan, pequeños milagros se suceden con la gracia leve del verano.

En su cuarta edición, la Competencia Latinoamericana ofrece 8 producciones que dan cuenta del complejo y diverso entramado que configura el cine de nuestra región e incluyen ficciones y documentales, con un total de 6 óperas primas.

En Gran Orquesta, de Peri Azar, el hallazgo de un baúl perdido con dos mil partituras de Héctor y su Gran Orquesta de Jazz, una de las big bands argentinas más notables de los años 50, desencadena la accidentada búsqueda de sus integrantes con el afán de reconstruir su historia, su sonido y el destino del jazz.

Cartero, el primer largometraje de ficción de Emiliano Serra, está ambientado a fines de los noventa, en pleno auge de las privatizaciones y crecimiento de la pobreza, y sigue de cerca a Hernán, un joven lleno de ilusiones que consigue un empleo en el Correo Central.

Mr. Leather, de Daniel Nolasco, es un documental que se sumerge en la comunidad gay de San Pablo, cuando la coyuntura política pretende convertirla en una amenaza y mientras cuatro contendientes se disputan el título del concurso Mr. Leather Brasil.

Antes que llegue el Ferry, de Juan Caunedo, Vladimir García y Raúl Escobar, es una película se extraña singularidad con siete historias autónomas que retratan con mucho humor e imaginación a La Habana tras el restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos.

En La asfixia, Ana Isabel Bustamante escarba en la memoria colectiva en busca de justicia por su padre, desaparecido durante el conflicto armado de Guatemala de 1982, y por toda una generación.

Casos complejos, policial de Omar Forero, retrata un conflicto entre dos personajes irreconciliables: un fiscal que aún conserva la esperanza de lograr cambios en la sociedad y un joven sicario que no tiene otra opción que matar para vivir, inmersos en una región del Perú tomada por las bandas criminales y asolada por la corrupción.

En Los días de la ballena, de Catalina Arroyave Restrepo, Cristina y Simón son dos rebeldes y entusiastas grafiteros que recorren las calles de Medellín, una pasión que los lleva a enfrentarse con una peligrosa banda criminal.

La fundición del tiempo, de Juan Álvarez Neme (cuya El cultivo de la flor invisible se vio en BAFICI 2012), es un ensayo documental que observa (e imagina) las relaciones entre la humanidad y la bestialidad.

La Competencia Oficial Derechos Humanos pone lo social y lo político en primer plano. Diez títulos de diversas partes del mundo entre los cuales está Putin’s Witnesses, de Vitaly Mansky, un documental filmado en el año 2000 que sigue al controvertido líder ruso en su primer año en el gobierno para dar cuenta, desde una cercanía hoy impensada, de los entretelones del poder y reflexionar sobre el silencio y la complicidad.
Además, se presentará ¿Quién mató a mi hermano?, de Ana Fraile y Lucas Scavino, que versa sobre la desesperada búsqueda de amigos, familiares y militantes de los derechos humanos tras la desaparición de Luciano Arruga, en la que se descubren las complicidades del Estado; y Espero tua (re)volta, de Eliza Capai que retrata las protestas y tomas de escuelas del movimiento
estudiantil brasileño durante la última década.

En 1999, de Samara Chadwick, la directora vuelve al pequeño pueblo y al colegio secundario de su adolescencia en donde se le disparan sus recuerdos alrededor de un evento trágico; y en Vigilia en agosto, de Luis María Mercado, a días de su casamiento, Magda es testigo de una serie de trágicos acontecimientos que involucran a su novio, con las sierras de Córdoba como fondo.

Año a año cientos de jóvenes son secuestrados y asesinados en diversas regiones de México. Mediante los testimonios de quienes se animan a desafiar las amenazas y la impotencia colectiva, la meticulosa investigación de Soleils Noirs, de Julien Elie, da lugar a un retrato tan inquietante como poético sobre el tema.

Por último, Selfie, de Agostino Ferrente, un documental en el que dos adolescentes se filman a sí mismos en un barrio de Nápoles dando cuenta de la larga sombra de violencia que la mafia aún proyecta sobre Italia; Il Dono, de Giuliano Fratini, que recupera el exilio en un lugar secreto de Andrei Tarkovski tras el estreno de Nostalgia y previo a su mítica conferencia de Milán en 1984; Hamada, de Eloy Domínguez Serén, que ofrece un fresco sobre la vida en Argelia de tres amigos, confinados en la inmensidad del desierto del Sahara; y Kabul, City in the Wind, de Aboozar
Amini, que retrata la vida cotidiana en Kabul a través de varios personajes, entre ellos: Abas, un chofer de colectivo, y Afshin y Benjamin, dos hermanos.

La Competencia Oficial de Cortos Argentinos tendrá este año 18 cortometrajes de directores argentinos, 15 de los cuales tendrán su estreno mundial durante el BAFICI. Los títulos son Blue Boy, de Manuel Abramovich; El brazo del Whatsapp, de Martín Farina; El récord, de Daniel Elías; En la plaza oscura, de Nicolás Schujman; Ensayo para salir, de Paula Grinszpan y Lucía Maciel; Grandes son los desiertos, de Sacha Amaral; Guiso de Saturno, de Juan Linch; La siesta, de Federico Luis Tachella; Lo que perdí en el fuego, de Sofía Ferraro; Los rugidos que alejan la tormenta, de Santiago Reale; Mis noches con Julia, de Rodrigo Alonso Kahlo; Romance de la ternura tardía, de Ana Bugni; Schwaneck, de Julieta Giménez Zapiola; Shendy Wu: un diario, de Ingrid Pokropek;

Todo lo cercano se aleja, de Francisco Bouzas; Tres Atados, de Kevin Zayat; Un deseo, de Agustina Claramonte; y Yo maté a Antoine Doinel, de Nicolás Prividera.