AUMENTA LA PRECARIEDAD LABORAL

La actividad de los repartidores de comida experimentó un notable aumento en los últimos meses a raíz del aislamiento social generado por la pandemia del coronavirus pero el crecimiento de la demanda desnudó las “precarias condiciones de trabajo” y falta de legislación específica en varias provincias.

Al menos siete empresas internacionales operan en la Argentina como cadetería, una de las categorías consideradas “servicios esenciales” por los decretos presidenciales que autorizan su libre circulación en el país durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio que rige desde el 20 de marzo.

A la par de los ingresos que logran los repartidores, en su mayoría jóvenes que se desplazan en bicicletas con mochilas térmicas, las críticas al sistema se multiplican en Córdoba, Santa Fe, Neuquén y Mendoza por el trato impersonal que reciben por parte de las aplicaciones que brindan el servicio y porque no los consideran empleados, sino “intermediarios”.

Con cerca de 3.000 trabajadores de este tipo Córdoba es una de las provincias donde más se notó el aumento de las actividades de reparto o delivery.

Allí, Ángel, repartidor de Glovo, manifestó  que tiene que trabajar un mínimo de 12 horas para recaudar un promedio mensual de 40.000 pesos, sin deducciones, y reveló que debe “costear personalmente el seguro, los gastos de movilidad y la facturación” como monotributista.

“Solo nos dan un alcohol en gel y dos barbijos por mes”, detalló Hugo, trabajador de Pedidos Ya y señaló que “el trabajo bajó al menos un 10%” desde la Fase 5, cuando se habilitaron bares y restaurantes, porque durante el aislamiento “había más pedidos” pero no había compensación por parte de la empresa.

Gustavo, que realiza delivery para un bar, destacó que esa modalidad “tiene más ventajas que las aplicaciones” ya que le pagan un básico para las primeras diez entregas y a partir de esa cifra reciben un plus, además, le pagan el seguro contra accidentes y robos: “Trabajo de 20 hasta las 2 de la madrugada; se puede ganar hasta 2.500 pesos por noche”, afirmó.

En Rosario, donde días atrás los repartidores encabezaron una protesta, Catriel Sosa, delegado del sector, cuestionó la “precarización” del sector porque, dijo: “No te reconocen como trabajador, sino como intermediario; ese es el debate de fondo”.

Sosa remarcó que durante la cuarentena las empresas de aplicaciones móviles “se vieron beneficiadas porque por un lado aumentó la demanda, y por el otro quedaron muchas personas sin trabajo, e ingresaron como monotributistas”.

En Mendoza, el aislamiento posibilitó el nacimiento de varios emprendimientos y muchos comercios subsistieron gracias a eso pero el trabajo fue disminuyendo con la apertura de actividades.

Los repartidores mendocinos señalaron que si bien la demanda creció, los beneficios dependen de la empresa.

“Yo estuve en Uber Eats y los pedidos subieron en época de pandemia”, contó a Télam Alejandro Vigari, que trabaja con su moto en diferentes horarios y señaló que “hay más trabajadores en todas las apps pero sin sueldo fijo”.

En Chubut se disparó el uso del delivery, sobre todo en el rubro “comidas elaboradas” de rotiserías y restaurantes.

“Yo pasé de hacer uno o dos pedidos por turno, a casi 15 en poco tiempo y son muchos los que comenzaron a trabajar de esta manera”, explicó a Télam Roberto, de 25 años, quien asegura que sus “principales clientes son personas que no pueden salir de la casa por salud”.

En Trelew, la aplicación “Lo pedís, te lo llevamos” se organizó a través de una cooperativa en abril, con apoyo municipal, para ofrecer reparto de restaurantes.

Norberto Rojas, uno de los socios de la cooperativa, recordó: “Esto surgió como un emprendimiento de 10 repartidores a quienes nos dieron de baja de una app, nos agrupamos y logramos una cartera de clientes que hoy abarca unos 50 comercios locales habilitados”.

El delegado de los repartidores de una de las apps en Neuquén, Freddy Silva, dijo a Télam que “son muy precarias las condiciones de trabajo” y agregó que “hay compañeros a los que le han cerrado la cuenta (él es uno de ellos) por exigir los pagos de hasta 45 días de atraso”.

“Tienen que entender que hay que pagar alquiler, hay que comer y no se puede retener ese dinero tanto tiempo”, acotó.

Durante la pandemia –según la información de los repartidores– el número de trabajadores aumentó casi al doble en la capital y aspiran a que se legisle la actividad para “estar protegidos y ganar derechos laborales”, añadió.

En el caso de la ciudad de Santa Fe, los repartidores notaron “una baja significativa en la cantidad de pedidos” desde finales de marzo.

Una consulta con repartidores de una de las empresas realizada por la agencia de noticias Télam da cuenta de un promedio de entre de 10 viajes y un tope de hasta 20 en la primera quincena de abril, para el caso de los cadetes que trabajan en bicicleta, que a mediados de julio cayó a entre 7 y 10, siempre en turnos de 4 horas.

Las condiciones de contratación, remarcaron, son las mismas en casi todo el país, con cadetes inscriptos en el monotributo, al igual que las tarifas y los montos que reciben por viaje, que no se han modificado en estos meses.

La pandemia en San Luis significó para el rubro delivery un crecimiento, que sigue en auge aún con la provincia en Fase 5, la más liviana de la cuarentena.

Agustín Sosa, un trabajador de 21 años, comentó que “en los primeros tiempos de la cuarentena eran constantes los pedidos. Antes ocurría los fines de semana, pero ahora es todos los días, aunque más tranquilo”.

El joven manifestó que está en condiciones laborales informales, pero le queda una “buena ganancia”, en especial porque muchos clientes “suman propinas”.

También en Río Negro el servicio de repartos “se triplicó y se mantiene ofrecido por las casas de comida”, informó la Cámara de Agronomía Industria y Comercio de General Roca.

En Viedma se brindaron cursos de venta y cobro online a comerciantes, ya que “muchos se tuvieron que adecuar a esta modalidad”, explicaron fuentes de la Cámara e indicó que el 40% de los comercios sostiene este servicio.