viernes, febrero 27

BORGES. QUINO. KLEMM. TRES ÍCONOS DE LA CULTURA EN EL RECOLETA

El Centro Cultural Recoleta presentó su programación 2026: un ambicioso calendario que tendrá como eje central tres exposiciones de gran escala dedicadas al escritor Luis Alberto Borges, al artista (creador del mítico personaje de Mafalda) y al artista Jorge Federico Klemm. Habrá muestras inmersivas, objetos inéditos y un diálogo entre el pasado y el presente de la creación nacional.

El jueves 26 de febrero de 2026, el Centro Cultural Recoleta presentó la programación para el presente ciclo. El acto de presentación estuvo encabezado por su director, Maximiliano Tomas, y la ministra de Cultura porteña, Gabriela Ricardes,  acompañados de artistas, gestores, periodistas y diplomáticos para develar los secretos de un año que promete marcar un antes y un después en la vida cultural de la región.

El anuncio central fue la relevancia de las tres grandes exposiciones dedicadas a figuras que, desde distintas trincheras, moldearon el imaginario argentino: Jorge Luis Borges, Federico Klemm y Mafalda. La primera en llegar a las salas será la más indómita. En abril, el Recoleta inaugurará una antología dedicada a Jorge Federico Klemm, artista, coleccionista, galerista y, sobre todo, un animal mediático antes de que el término existiera. La muestra, producida junto a la Fundación Klemm, reunirá más de noventa obras y buscará reconstruir el espíritu de las performances y exhibiciones que el propio Klemm realizó en el CCR durante los noventa y los dos mil. Curada por Federica Baeza, Guadalupe Chirotarrab y Santiago Villanueva, la exposición promete devolverle al ruedo la potencia de un creador que hizo del gesto estético una declaración de principios.

Pero el plato fuerte llegará en mayo. «Estamos trabajando desde hace meses junto a la Fundación Borges y un comité de especialistas», adelantó Tomás desde el escenario. La muestra ocupará los 800 metros cuadrados de la sala Cronopios, el corazón expositivo del centro cultural. «Será una exhibición para un público amplio, que puede o no conocer la obra de Borges, aunque pretendemos que la puedan disfrutar también los más acérrimos borgeanos», agregó. La promesa incluye objetos personales, documentos inéditos y un recorrido que abordará al autor de El Aleph desde todos los ángulos posibles: el escritor, el polemista, el ciego que veía más allá, el lector infinito.

La curaduría estará a cargo de Rodrigo Alonso y Daniel Fischer, secundados por un verdadero dream team de especialistas: Pablo Gianera, Lucas Adur, Germán Álvarez, Laura Rosatto, Gonzalo Aguilar, Matías Bauso, Patricio Zunini, Mariela Blanco y Martín Hadis. Pero Borges no se quedará en las paredes: habrá un ciclo de cine con una retrospectiva de Josef von Sternberg (uno de sus directores fetiche), un programa musical titulado «Fervores y caprichos musicales de Borges» que indagará tanto en sus amores (el tango, la milonga) como en sus desprecios (Brahms, Debussy), y un ciclo de charlas, Borges 360°, que se extenderá de abril a octubre.

Si Borges representa la cumbre de la literatura nacional, la tercera gran figura del año encarna otra cumbre: la del humor con conciencia social. En octubre, el Recoleta dará entrada en la misma sala Cronopios a Mafalda, la niña que odia la sopa y ama la paz, creación inmortal de Joaquín Lavado, Quino. Pero no será una muestra de cuadritos y viñetas, al menos no en el sentido tradicional. Se trata de «Mafalda inmersiva», una experiencia desarrollada durante dos años y medio por un equipo argentino-español-británico que promete revolucionar el concepto de exposición biográfica.

Quince salas con proyecciones animadas, mapping, realidad virtual multiusuario, juegos interactivos y esculturas volumétricas de Susanita, Felipe, Manolito, Libertad, Guille y Miguelito. Cientos de objetos icónicos para que los fanáticos de la tira (es decir, casi toda Latinoamérica) se sumerjan en el universo de la pequeña gran filósofa de clase media. La muestra podrá visitarse desde octubre de 2026 hasta marzo de 2027, y luego iniciará una gira internacional que la llevará a Madrid, Barcelona, Ciudad de México, Roma y París. Una manera de confirmar que Mafalda, como Borges, ya no es solo argentina: es patrimonio de la lengua y la conciencia global.

Pero el año del Recoleta no se agota en estos tres hitos. El calendario incluye la primera exposición institucional en Buenos Aires de la artista Liv Schulman (con curaduría de Carla Barbero), el Archivo Caminante de Eduardo Molinari (un recorrido sensible por los imaginarios poético-políticos juveniles), homenajes a Mireya Baglietto y Renata Schussheim en la Sala Histórica, y dos apuestas internacionales de peso: una muestra del español Isidoro Valcárcel Medina (figura clave del conceptualismo ibérico) y otra del joven artista Marco Giordano, con apoyo del Italian Council.

También habrá espacio para la arquitectura (la Bienal en septiembre), la fotografía (la esperada World Press Photo en noviembre) y la danza, con el estreno de «Quimera», del gran coreógrafo Oscar Araiz, en el escenario íntimo de La Capilla.

Afuera, en la terraza del Recoleta, el sol del atardecer se filtraba entre los paraguas y los vasos de vino tinto. Los invitados comentaban las novedades con ese entusiasmo cauto que caracteriza al mundillo cultural porteño, siempre temeroso de la decepción. Pero esta vez, algo en el aire —quizás la combinación de un Borges inédito, un Klemm rescatado del olvido y una Mafalda en 3D— hacía pensar que 2026 será, por fin, el año en que el Recoleta logre lo imposible: que el público masivo y el lector de biblioteca se encuentren en la misma sala, frente a frente, y reconozcan que, después de todo, comparten la misma patria.

*El Centro Cultural Recoleta (Junín 1930) puede visitarse de martes a viernes de 12 a 21, y los sábados, domingos y feriados de 11 a 21, con entrada gratuita para residentes argentinos. Toda la programación en su sitio web.

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