SHORT FILM FESTIVAL

En octubre Buenos Aires será parte del festival de cortometrajes más grande del mundo: shnit-International Shortfilmfestival. Un certamen cinematográfico único en su especie, que se realiza en diversas ciudades en los cinco continentes de manera simultanea. La capital de Argentina es su sede en Sur América y tendrá el honor de presentar 64 cortometrajes elegidos en una convocatoria que desde el año pasado supera los 6.500 cortometrajes presentados al Festival desde 141 países.

El shnit es una fiesta magenta de historias cortas y diferentes para todos los gustos y todas las edades. Nació hace doce años en Berna, Suiza, y este año se consolida como uno de los festivales más importantes del circuito cinematográfico para la exhibición y promoción de cortometrajes. No sólo por su calidad y variedad, sino porque ha cruzado fronteras, convirtiéndose en un evento de alcance transcultural con sedes (playgrounds) en Kioto, Cairo, Nueva York, Bangkok, Ciudad del Cabo, San José, Buenos Aires y –este año- Moscú. El evento tiene por objetivo ser un festival de cine transnacional que une al planeta en una fiesta cinéfila.

Los «shortfilmlovers» de Argentina encontraran en el programa shnit OPEN, que se presentará en Buenos Aires, una selección de cortometrajes en competencia con un jurado internacional que otorga premios en tres categorías: 10, 20 y 40 minutos, cada uno por US$20.000. El Festival presenta una competencia de calidad excepcional, ya que al realizar una selección de 64 cortos de alto nivel y extraordinaria diversidad, podría decirse que cualquier participante del shnit OPEN es un ganador, al sobresalir de entre miles de cineastas de todo el globo. Además, todos los trabajos seleccionados participan por el Premio de la Audiencia de los Playgrounds.

La sede del Playground Buenos Aires será el BAMA CINE ARTE del 10 al 12 de octubre, un teatro lleno de historia, recuperado y puesto al día con la mejor tecnología para que los cinéfilos argentinos puedan disfrutar de proyecciones de alta calidad y en el cual el Playground Buenos Aires no podría sentirse más a gusto para dar comienzo a una fiesta dedicada al cine corto y diferente.