GENTE EN LA CALLE Y OLA DE FRÍO

Ni las mantas ni las viandas calientes -que se reparten cuando hace menos de cinco grados- ni los dispositivos transitorios montados en clubes por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sirven para paliar la problemática de las personas en situación de calle, cuya vulnerabilidad se acrecienta con el frío, aunque la búsqueda de soluciones debe trascender las condiciones climáticas, según especialistas.
Marta y Luis viven con sus dos hijos bajo la autopista 25 de Mayo y anoche fue la más fría de lo que va del año, pero aún así prefirieron arroparse y “aguantar” sin ir a ningún parador.
“Ya pasamos por esto: te ofrecen ir al parador de Costanera Sur que van familias, pero a la mañana te sacan y, además, la situación allí adentro es fea, y quedas pegado con el tema de los chicos, es jodido porque después te los quieren sacar y nosotros queremos estar con nuestros hijos”, indicó Marta, mientras aclaraba el día, los niños dormían en los colchones y ella en un jarrito calentaba agua para armar un mate cocido que en instantes compartirían en familia.
“Yo no quiero que mis hijos estén acá, pero tampoco que se los lleven. Qué hacemos sin los pibes, después es muy difícil recuperarlos, nosotros conocemos mucha gente a la que le pasó”, sostuvo la mujer.
Cada año, cuando comienzan las bajas temperaturas el Gobierno de la Ciudad de Buenos lanza el Operativo Frío, pero si bien el calendario pautado es de junio a agosto, este año aún no se hizo el lanzamiento oficial.
El operativo consiste en recorridas nocturnas más intensivas por parte de los trabajadores del BAP (Programa Buenos Aires Presente), que ofrecen paradores para pernocta y, si las personas no aceptan, se entrega un equipamiento de frazada, gorro, guantes, medias y una vianda seca.
Existe, además, una “operativa extraordinaria” que se monta los días denominados como “frío u ola polar” que, según el Gobierno porteño, “son aquellos donde la temperatura mínima es igual o inferior a 5 grados y la máxima es igual o inferior a 11 grados”.
“Frente a esta situación, se suma a la Operatoria Ordinaria el trailer, el cual es emplazado en lugares estratégicos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Allí se hace entrega de comida e infusión caliente por medio de la Cocina de Campaña”, detalla el Gobierno porteño en su sitio web.
“En Chacarita, como estamos organizados el operativo frío nos sirve para obtener abrigo, cuellos polares, medias, gorros y más frazadas. Nosotros pedimos y ellos nos dan, pero no deja de ser un paliativo, no hay una solución y los compañeros aquí no se quieren trasladar a los paradores porque ya los conocemos y el régimen es horrible”, explicó Facundo, referente de la Agrupación Horizonte de Libertad, conformado por personas en situación de calle o que han transitado esa realidad en los alrededores del cementerio de la Chacarita.
“No está mal que se reparta en la emergencia, el tema es que todos los años pasa lo mismo: viene el frío, te regalan cosas pero no se hace un laburo para sondear cuál es la situación de fondo y no se trabaja sobre eso el resto del año. Entonces este operativo es un parche”, agregó.
Las críticas al “régimen” de los paradores y hogares que ofrece como alternativa a la calle el gobierno porteño son una constante entre las personas sin techo.
“Cuando ingresás allí sentís que son aguantaderos de pobres; para los locos está el Borda, para las locas el Moyano, para nosotros estos paradores, que funcionan como depósito, para que no estés en la calle a la vista de todo el mundo”, afirmó Facundo.
En este sentido Horacio Ávila, de Proyecto 7, una organización que hace diez años trabaja con la problemática, señaló  que “la forma de ayuda que propone el Gobierno porteño es complicada porque se acerca a la persona en calle y le ofrece tal o cual cosa, sin escuchar su necesidad y su situación, entonces si la persona no acepta esa ‘ayuda’, encima te criminalizan”.
“Cada año se monta el operativo frío con iguales características y lo que uno piensa es que ya hay algo que está pifiado, porque si hubiera un trabajo constante con las personas que están en calle, comprometido y que buscara realmente resolver, no haría falta un operativo según el clima”, sostuvo.
Más allá de las críticas en cuanto al concepto de trabajo, Ávila cuestionó que como parte del operativo “se abren dispositivos en clubes, por ejemplo, sin las condiciones edilicias para esto ni el personal capacitado, entonces uno tiene a un boy scout al frente de situaciones que no sabe manejar”.
Ávila indicó que “si bien la situación de calle es dramática durante todo el año, es verdad que el frío agudiza el problema y los compañeros que tienen patologías respiratorias terminan con cuadros muy graves, e incluso con la muerte”.
El referente de Proyecto 7 señaló que “cada año mueren unas 80 personas en situación de calle” y detalló que “la semana pasada se murió un adulto mayor que paraba en la puerta de la Iglesia San José de Flores, y tenemos unas tres adultas en la puerta del Hospital Ramos Mejía que se encuentran en un estado muy grave, a la vista de todos”.