viernes, marzo 27

INFLACIÓN PORTEÑA EN ALZA

El 2026 arrancó con un nuevo aceleramiento de inflación en la Ciudad de Buenos Aires. Según el informe correspondiente al primer mes del año elaborado por el Instituto de Estadística y Censos porteño, el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad (IPCBA) registró en enero un aumento mensual del 3,1%, por encima del 2,7% de diciembre, y una variación interanual de 31,7%. Este dato confirma una dinámica de recomposición de precios relativos que combina ajustes sectoriales, estacionalidad y una presión de base persistente.

El comportamiento por grandes agregados muestra que los servicios volvieron a empujar la suba: en enero se incrementaron 3,5%, por encima de los bienes, que avanzaron 2,3%. Los precios estacionales treparon con fuerza —15,8%—, impulsados principalmente por turismo, recreación y paquetes vacacionales, mientras que los precios regulados tuvieron un avance más moderado, de 1,7%. La inflación núcleo, medida por el denominado Resto IPCBA, anotó 2,2% mensual, un indicador que alerta sobre una presión subyacente que no se limita a factores temporales.

En el detalle por rubros se registraron movimientos dispares, con sobradas señales de que el consumo urbano guía la pauta: Recreación y cultura lideró las subas con 7,4% mensual; Restaurantes y hoteles mostró un salto de 5,3%; Alimentos y bebidas no alcohólicas y Seguros y servicios financieros crecieron 4,0% cada uno; y Transporte avanzó 3,7%. Otras divisiones aumentaron en menor medida: Bebidas alcohólicas y tabaco +2,5%; Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles +2,4%; Salud +2,2%; Equipamiento y mantenimiento del hogar +1,7%; Información y comunicación +0,9%; Educación apenas +0,1%; y Prendas de vestir y calzado cayó −1,0%.

Para hogares y comercios porteños, el cuadro supone la continuación de una pauta de ajuste de precios que combina aumentos estacionales y subas que atraviesan la cadena de servicios. La mayor incidencia de recreación, turismo y gastronomía explica buena parte del salto mensual, pero la inflación núcleo indica que no todo se explica por reacomodamientos temporales.

La falta de actualización de la metodología del IPC a nivel nacional (INDEC) altera la composición y los ponderadores de la canasta de consumo, de modo que rubros como las tarifas de servicios públicos pasan a tener mayor peso y, por ende, influyen más en la inflación oficial; esto ya se vio en 2024, cuando el fuerte ajuste de tarifas elevó las diferencias entre el IPC vigente y el IPC con ponderadores actualizados (la interanual cercana en 2025 fue 31% vs. 32%, pero la acumulada desde noviembre de 2023 alcanza 259% con la metodología antigua y 276% con la actualizada), y su impacto se concentra en sectores cuyos precios no compiten con importaciones, amplificando la transmisión a los ingresos reales de los hogares; con el esquema que sostiene en INDEC actualmente -que corresponde a una a canasta de consumos de 2004-, es probable que en 2026 vuelva a observarse una mayor divergencia entre índices y una presión que se traducirá automáticamente en menor poder adquisitivo.

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