viernes, mayo 24

¿EL PALAIS DE GLACE VOLVERÁ A BRILLAR?

El Palais de Glace-Palacio Nacional de las Artes, histórico edificio de Recoleta se encuentra en plena obra de remodelación y puesta en valor a cargo de los Ministerios de Cultura y Obras Públicas.

En un recorrido por las obras de remodelación, Tristán Bauer, titular de la cartera de Cultura, señaló a la prensa: “Cuando asumimos encontramos muchos espacios en estado realmente calamitosos; recuerdo cuando llegamos al Cabildo, a la Manzana de las Luces, a la Biblioteca de calle México y acá al Palais de Glace. Tengo un profundo agradecimiento a todo el equipo del Ministerio de Obras Públicas, encabezado por Gabriel Katopodis, porque juntos logramos revertir esta situación patrimonial”.

Su par de Obras Públicas dijo que han invertido alrededor de casi tres mil millones de pesos en la remodelación del histórico edificio, situado en calle Posadas 1725 del barrio de Recoleta, construido por J.L. Ruiz Basadre e inaugurado el 14 de julio de 1910 como pista de patinaje sobre hielo y luego de baile.

Actualmente es un espacio institucional destinado a la exhibición de arte argentino y funciona también como sede del Salón Nacional de Artes Visuales que posee un patrimonio de alrededor de mil obras.

En el primer piso se ubican tres murales de la década del 30, realizados por Alfredo Guido. Decorador, muralista, ilustrador, grabador y pintor de caballete, Guido se formó en el taller del artista italiano Mateo Casella, junto con Emilia Bertolé. En 1913, participó en el Salón Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, obteniendo el Primer Premio de Pintura en 1924.

En el espacio central, de aproximadamente treinta metros de diámetro, se destaca una cúpula con un inmenso lucernario central, rodeado por columnas de estilo clásico.

Sobre el valor histórico y cultural de este edificio, la secretaria de Patrimonio Cultural, Valeria González reflexiono: “Cómo garantizamos que esta obra no quede parada después del 10 de diciembre, creo que la mayor garantía es que la sociedad lo entiende como propio y lo quiere y lo valora, me parece que esa es la mayor garantía”.

Sobre los trabajos de remodelación, la arquitecta Delfina Apaolaza, a cargo de la rmodelación puntualizó: “Esta obra se inició en 2018 con otra empresa, la obra se detuvo, se rescindió el contrato y la nueva empresa toma la obra en un edificio que estaba parcialmente desmantelado y con parte de la obra ya ejecutada. La idea ahora es continuar con ese trabajo, reparar aquellas cuestiones que eran urgentes de reparar, la terraza que actualmente se encuentra filtrando, la puesta en valor de la fachada, las instalaciones, y la cúpula, toda la adecuación de los sanitarios, para que pueda volver a funcionar como el museo que es y que todos queremos recuperar”.

Cuando comenzaron las obras de restauración, el equipo de trabajo se encontró con que el paso del tiempo había comprometido severamente la infraestructura. Desde el inicio de restauración integral en marzo de este año, buscan la modernización de las instalaciones y una mejoría en los métodos de conservación de las obras de arte. Durante este proceso, las piezas que residían en el edificio quedaron al resguardo de la Manzana de las Luces y en el Centro Cultural Borges.

Una de las partes más complejas de llevar el Palais de Glace a su estado original fueron los ambientes que se habían convertido en oficinas. Para los especialistas, esas eran las salas «más dramáticas». «Muchas veces la adaptación de estos espacios genera daños en el bien y el desafío de ahora es poder repararlo», contó Apaolaza y explicó, «Toda la parte de restauración tiene que ver con la búsqueda de los colores originales para el arreglo del edificio para que vuelva tener la imagen original».

Durante estos meses, se desarrollaron refuerzos estructurales y tratamientos en las costillas de hierro y una revisión de todos sus componentes. Además, se realizó un cambio en la instalación eléctrica, se incorporó un nuevo sistema de aire acondicionado y también se renovó la luminaria. Los interiores de esta joya arquitectónica tuvieron cambios en el espacio del auditorio, la biblioteca, sus murales, hogares y los elementos ornamentales de yeso que lo caracterizaban. Ahora los elementos decorativos yacen en una mesa y esperan ser devueltos a las paredes.

«Los yesos se van a ir incorporando toda la decoración una vez que se termine el trabajo que se está haciendo. Con esos moldes hacemos las reproducciones de los elementos faltantes. Se sabe que está ornamentado, pero no está determinado cómo, por eso, se está haciendo la investigación», detalló una de las restauradoras.

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