martes, febrero 7

A 18 AÑOS DE LA MASACRE DE CROMAGNÓN

El 30 de diciembre de 2004, hace 18 años, una bengala encendida en el recital que la banda Callejeros ofrecía en el boliche República Cromañón prendió fuego el techo de material inflamable. El incendio que se desató en el local, donde había entrado el doble de concurrencia admitido, sumada a la imposibilidad de abandonar el lugar por la salida de emergencia que estaba bloqueada, ocasionó la muerte de 194 personas y lesiones de diferente consideración a 1.500 jóvenes.

En 2009 la justicia condenó al gerenciador del local Omar Chabán, al manager de la banda Diego Argañaraz, al subcomisario Carlos Díaz, al coordinador general del boliche Raúl Villarreal y a las funcionarias del Gobierno porteño: Fabiana Fiszbin y Ana María Fernández.

En 2011 Casación atenuó las calificaciones de incendio doloso a culposo -y achacó esa misma figura a los integrantes de Callejeros-; y de incumplimiento a omisión de los deberes de funcionario público al entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad, Aníbal Ibarra.

El 27 de octubre pasado , el Congreso de la Nación aprobó la ley nacional 27.695 de expropiación del local de Cromañón para la creación de un sitio de memoria.

«Cromañón nos atravesó a todos»

La «posibilidad de construir memoria y promover cierta reparación» que brindó el Estado al expropiar el sitio donde ocurrió la masacre de Cromañón, el ex-boliche de Balvanera donde hace 18 años murieron 194 jóvenes y hubo casi 1.500 heridos, fue destacado por Diego Zenobi, el moderador de la mesa «Experiencias con Espacios de la Memoria» realizada en la Plaza de Mayo, momentos antes de la lectura del documento y la marcha hasta el santuario que realizará el Movimiento Cromañón que nuclea a víctimas, familiares y amigos de la tragedia.

«El hecho de que el Estado y la política hayan promovido la expropiación y la creación de un espacio de memoria no es sólo algo que promueve una cierta reparación sino que da la posibilidad concreta de contar la historia, construir memoria y seguir releyendo lo sucedido desde la perspectiva de los propios afectados», dijo Zenobi, el antropólogo e investigador que coordinó la mesa organizada por el Movimiento Cromañón de la que participaron sobrevivientes y familiares de víctimas de la masacre; la hermana de Luciano Arruga, Vanesa Orieta; la coordinadora de víctimas del incendio del supermercado paraguayo Ycuá Bolaño, Liz Torres Herrera; y la integrante del ex centro clandestino de detención Virrey Cevallos, Alba Pereyra Lanzilotto.

Las distintas experiencias son casos de «naturaleza muy diferente», pero que tienen como punto en común que «todos implican situaciones de violencia que involucran al Estado, y en algunos casos también a actores privados», remarcó el antropólogo, quien sostuvo que la expropiación para convertir el lugar en un Espacio de memoria «permite que Cromañón siga haciéndose carne en la comunidad, en la gente, en los vecinos y en las militancias de diferente tipo».

No obstante, sumó una serie de interrogantes sobre los cuales prestar atención a partir de esta «reparación»: pensar quiénes serán los actores implicados en el proyecto -de creación de espacio de memoria-, qué hará el Estado y cuánto tiempo llevará ese proceso. Tras lo cual recordó que en los casos del Ex CCDTyE Virrey Cevallos se hizo lugar de memoria «casi tres décadas después», el memorial de Ycuá Bolaños se inauguró «casi 20 años después del hecho» y la expropiación del destacamento y la concreción de Espacio Luciano Arruga «siete años después de la muerte de Luciano».

Con estos antecedentes, «habrá que trabajar mucho para que los tiempos sean otros», advirtió

«Que no nos cuenten Cromañón»

Por su parte, la organización No Nos Cuenten Cromañón realizó otro acto de homenaje en el Obelisco porteño. Allí, el cantante Patricio Fontanet, ex líder la banda Callejeros, dio un recital en un nuevo aniversario del trágico hecho.

Bajo la consigna «La musica no mata» y «Llevo a los pibes por siempre», Fontanet cantó unos 20 minutos sin hacer alusión alguna a la masacre y tras presentarse con el tema «Normal», luego interpretó Ciegos, O No, Más Allá, Dos Secas. Al concluir el recital, el público empezó a coreaar «a estos pibes los mato la corrupción» y «Callejeros es un sentimiento que no puedo parar».

Pablo Pettinaroli, sobreviviente de la masacre, señaló que estos 18 años «fueron como la adolescencia. Uno se pone a pensar que ha pasado mucho tiempo y hasta a veces es muy agotador pero acá estamos luchando para que no ocurra más», también indicó que a partir de Cromañón «el público está más calmado, tomo otro tipo de conciencia. Mayormente se tomó dimensión de lo ocurrido esa noche. Aunque todavía quedan resabios del peligro de esa noche en algunos lugares»

«Luego de Cromañón lo que me propuse es ir a un recital porque si dejaba pasar un tiempo me iba a costar demasiado. Esto no me iba a alejar de lo que más amo», destacó.

Elsa Meilan, quien perdió a su esposo Mariano Valsangiacono y a su cuñada Verónica, en el hecho aseguró que «no importa si pasaron 10 o 18 años, el dolor siempre está». En este sentido señaló que la recuperación del boliche simboliza «la resignificación de la lucha y todo lo que sufrieron en estos 18 años».

En esta misma línea indicó «nosotros estamos obligados a luchar y mantener viva la memoria de ellos y para que las generaciones sepa lo que pasó».

Javier García, sobreviviente de Cromañón, señaló que «para nosotros es cerrar un círculo. Es algo hermoso que Patricio (Fontanet) haya tocado en nuestro escenario, porque ellos también son sobrevivientes».

«Ellos sacaron gente del boliche, visitaron morgues cómo nosotros y nos acompañaron en las primeras marchas. Así que para nosotros son compañeros de lucha», destacó, y agregó «Es un acto de justicia para muchos de nosotros, aunque entendamos que algunos no les guste y entendemos su dolor».

Previo al recital se leyó un documento en el que destacaron el clima de alegría y «de otro semblante» en la gente en este nuevo aniversario de la masacre, tanto por por la obtención del campeonato mundial de Fútbol como por «la recuperación del espacio del Obelisco» para «los que bancamos a Fontanet en plena convicción de su inocencia».

También reivindicaron la recuperación del espacio donde funcionó el boliche -que será entregado a los familiares de las víctimas- y que muchos chicos que no conocieron lo que fue Cromañón se acercaron «a este espacio de memoria y lucha colectiva».

«Nos ganamos el derecho de contar esa historia, es un pago mínimo a tanto dolor, lágrimas y lucha derramada. Recuperamos este lugar para mantener viva la memoria y el reclamo de verdad y Justicia», indicaron en el texto.

Unidos por Cromañon

En horas de la mañana, familiares, amigos y sobrevivientes de la masacre de Cromañón, realizaron un evento artístico denominado «Arte y Memoria» que se desarrolló en Bartolomé Mitre y Ecuador, donde funcionó el boliche y donde se quiere un Espacio de la Memoria a partir de una ley sancionada con ese fin en octubre pasado.

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