CRÓNICA DE UN RECORRIDO POR LA NOCHE DE LOS BARES NOTABLES
por Lucía Pereyra
Apenas crucé la puerta, sentí ese cosquilleo que me produce Buenos Aires cuando decide ponerse sus mejores galas de noche. Era jueves, pero no un jueves cualquiera: la Ciudad había decretado que esa noche los Bares Notables serían los verdaderos anfitriones, y yo —porteña por adopción y por convicción— no podía faltar.
Arranqué el recorrido en la Confitería La Ideal, donde la Orquesta del Plata hacía vibrar el piso con un tango que parecía recién salido de un bandoneón de 1920. Me acomodé entre turistas emocionados y vecinos que conocían cada rincón del lugar como si fuera su propia cocina. El mozo, con esa elegancia que solo se aprende sirviendo café por décadas, me guiñó un ojo mientras dejaba un cortado que olía a historia.
De ahí me dejé llevar por la corriente...

