DE PACTOS, NEGOCIOS Y BUENOS AIRES

    Y la ciudad ahora es como un plano
De mis humillaciones y fracasos;
   Desde esta puerta he visto los ocasos
   Y ante este mármol he aguardado en vano
Aquí la tarde cenicienta espera
El fruto que le debe la mañana;
Aquí mi sombra en la no menos vana
Sombra final se perderá, ligera.
No nos une el amor sino el espanto…

(Fragmento del poema Buenos Aires de Jorge Luis Borges)

20 de diciembre de 2012. Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Pocos son los ediles que recuerdan que ese día se conmemora el 11º aniversario de la revuelta popular de 2001, que descabezó al gobierno de De La Rúa bajo la consigna: “Que se vayan todos”.  Están ocupados en otros en menesteres: se los ve transitar de despacho en despacho, se los oye susurrar detrás de las puertas, hacer promesas, sellar acuerdos, rosquear…  No se trata de algarabía. Nada de eso.  Más bien de una afiebrada preocupación por cumplir con los deseos de sus mandos superiores (públicos y privados).  A las 17:30 está convocada la sesión extraordinaria. Hay que votar sobre tablas -es decir, sin tratamiento previo en las comisiones- una veintena de proyectos que cambiarán la geografía de la Ciudad. ¡Y, no hay quórum! Se pide un cuarto intermedio, luego otro y otro más.

Afuera, la calle arde. Una indefinida hilera de policías y vallas de seguridad rodea el palacio legislativo.  Del otro lado la hinchada del Club Huracán brama. Se resisten a la aprobación del denominado “Plan Maestro para la Comuna 8″ en el que cientos de hectáreas de espacios verdes públicos serán destinadas a explotaciones comerciales, entre ellos, los terrenos de La Quemita. Los vecinos de la villa Rodrigo Bueno, acompañan.  Ellos temen la erradicación de ese asentamiento de aprobarse el convenio Macri-IRSA en la Costanera Sur. También hay vecinos de Caballito que se oponen a la construcción de un nuevo Shopping en ese barrio, trabajadores de la isla De Marchi,  ONGs por la defensa del espacio público…

Adentro, siguen las negociaciones: descartan tratar el Master Plan Comuna 8, el régimen regulatorio de la áreas de servicios en los espacios verdes (bares en plazas); la rezonificación para el polo audiovisual nacional en la isla De Marchi, el Shopping de Caballito , y el Plan de Evacuación y Simulacro.

A las 21.45, se materializan en el recinto 53 diputados. Apenas iniciada la sesión, el diputado de Andréis (PRO) propone tratar sobre tablas el convenio Macri-IRSA en la Costanera Sur. La tribuna explota. Insultos. Gritos. Cuando se recupera la calma, tan sólo un voto frena la iniciativa.

A las 22.30, se abre el debate. Los legisladores de Proyecto Sur, Buenos Aires para Todos y la UCR denuncian la existencia de un “pacto PRO-K, para entregar la Ciudad a las corporaciones privadas, dejando de lado las necesidades de sectores vulnerables”, y anticipan los votos negativos de sus bloques.  También se escuchan voces en defensa de los planes de Gobierno, tanto del porteño como del nacional. A las 2.00 de la madrugada, casi de un tirón, se aprueban una veintena de leyes. La mayoría, con más de 40 votos a favor.

Algunos de estas leyes implican la enajenación del espacio público o la venta de bienes que forman parte del patrimonio de los porteños. Otras, en cambio, se presentan como ambiciosos proyectos sociales que, se espera, no encubran pingües negocios inmobiliarios.

 Venta del ex Mercado de Plata

Emplazado en una de las manzanas más cotizadas de la Ciudad -sobre avenida Pellegrini, entre las calles Sarmiento, Perón y el legendario pasaje Carabelas-, edificio del ex Mercado del Plata, valuado en 90 millones de dólares, es una presa apetecible para la especulación inmobiliaria.

El proyecto subasta pública del ex Mercado del Plata, pergeñado por Mauricio Macri, ingresó a la Legislatura porteña en octubre de 2011, con el objetivo de que el producto de esta venta sea destinado al desarrollo de anteproyectos, proyectos y obras  del Centro Cívico en el barrio de Barracas.

El 20 de diciembre de 2012, se aprobó la venta del ex Mercado del Plata, sobre el texto original  sin ninguna de las modificaciones propuestas por el kirchnerismo, con 42 votos afirmativos (PRO, interbloque K -a excepción de Lubertino y Rachid- y Bases para la Unión).

Nueve días antes de esta votación, en Audiencia Pública, los vecinos se opusieron de su venta. Consideraron el edificio es un bien público con un alto valor patrimonial. Denunciaron que “macrismo y kirchnerismo coinciden en un modelo de ciudad excluyente, privatizada y planificada desde la especulación inmobiliaria y las grandes corporaciones”.  Y se pronunciaron en contra de la ubicación del Centro Cívico  en la zona sur de la Ciudad, debido a que avanza sobre los terrenos del Hospital Borda. Pero, se sabe, las Audiencias Públicas no son vinculantes, de manera que nada de lo que se habló en la misma modificó el proyecto.

A la hora de la votación y con la finalidad de conseguir los votos del bloque kirchnerista, el PRO se comprometió “verbalmente” a no afectar las instalaciones del Hospital Borda. Sólo eso. En cuanto al destino del ex Mercado del Plata, trascendió que será adquirido por una corporación inmobiliaria para construir un exclusivo hotel boutique.

 Rezonificar es la tarea

El jefe de la bancada kirchnerista, Juan Cabandié, admitió la existencia de un acuerdo con el macrismo. Explicó que, más allá del agrado o desagrado le provoquen las leyes que el PRO presentó en la mesa de negociación, el único objetivo de su bloque es menguar el déficit habitacional. Y enfatizó que la “prenda de negociación” son las 4.500 viviendas del programa Pro.Cre.Ar. A partir de este argumento, en la sesión del 20 de diciembre pasado, el kircherismo logró el aval del PRO para incorporar al Código de Planeamiento Urbano los terrenos, desafectados del uso ferroviario, de los barrios de Parque Patricios y Pompeya para la construcción de viviendas sociales. A cambio, la Nación cederá medio millón de metros cuadrados para la “creación de nuevos espacios verdes, paliando así una significativa necesidad urbanística de la Ciudad”.

En el mismo paquete se incorporaron al Código de Planeamiento Urbano, como distritos de zonificación Urbanización Futura-UF, los predios ferroviarios en Caballito, Palermo y Liniers. Los mismos serán vendidos, a emprendedores privados, para la construcción de edificios de hasta ocho pisos. El producto de estas ventas solventará las obras de soterramiento del Ferrocarril Sarmiento. El 35% de las tierras se destinará a la venta y el 65% será cedido a la Ciudad en calidad de espacios públicos.

En la Audiencia Pública, celebrada nueve días antes de esta votación, centenares de vecinos se manifestaron en contra de esta última rezonificación. Consideraron que los barrios Palermo y Caballito están sobreconstruidos, tienen problemas de falta de luz y entienden que seguir construyendo en esa área sólo empeorará este tipo de problemas. Exigieron que se lleve a cabo un estudio de impacto ambiental. Denunciaron que este proyecto  intenta “blanquear” el shopping a cielo abierto que la corporación IRSA está construyendo en Palermo. Y advirtieron que los créditos del Plan Pro.Cre.Ar., son otorgados a través el Banco Hipotecario, cuyo presidente Elsztain, también lo es de IRSA, la mayor beneficiaria en lo que a construcción se refiere en la Ciudad.

Sin Canon

El Centro de Transferencias de Cargas del Sur que se erigirá en los predios del Parque Roca en la Comuna 8. El controvertido proyecto, presentado por el Ejecutivo porteño, y aprobado con la anuencia del bloque kirchnerista en la histórica sesión del 20 de diciembre, platea la cesión por 30 años de 37,5 hectáreas del Parque Roca a la empresa Centro de Transferencia de Cargas Administradora S.A., para la construcción de un centro concentrador logístico.

La iniciativa permitirá desconcentrar la circulación y estacionamiento de camiones en los barrios de Barracas, Pompeya y Parque de los Patricios. Lo cuestionable es que la empresa quedará eximida de pagar canon y será eximida de pagar los impuestos durante diez años. Además,  35 hectáreas de este espacio verde quedarán cubiertas por cemento, lo que provocará que se pierda superficie absorbente, con el consiguiente  peligro de inundación para los barrios aledaños a este predio.

Luego de la Audiencia Pública celebrada, también con 9 días de anticipación a la aprobación definitiva del proyecto, los ediles  acordaron que, como contraprestación,  la Ciudad recibirá dos edificios en el ámbito de la Comuna 8: uno de 3.500 metros cuadrados destinado a la educación de gestión estatal. Y otro de  500 metros cuadrados,  que se convertirá en un centro de salud comunitaria. Sobre este último punto, lo que no advirtieron los legisladores porteños es que, precisamente en el ámbito de la Comuna 8, existe un hospital construido hace 4 años, que no está en funciones por falta de personal.

En todo está IRSA

El PRO trabajó hasta último momento para lograr el apoyo del interbloque K y aprobar  convenio Macri-IRSA, que prevé la construcción del barrio de lujo Solares de Santa María en la Costanera Sur. Este proyecto incluirá 16 torres de viviendas de 50 pisos, docks, embarcaderos, un hotel, un centro comercial y equipamientos varios. La consecuencia implicada en la construcción de la “Dubái Porteña” es la erradicación de la villa Rodrigo Bueno donde viven 5000 personas y el avance sobre los terrenos públicos que pertenecen a la Reserva Ecológica Costanera Sur. En una ciudad declarada en emergencia habitacional para cientos de miles de sus vecinos este emprendimiento, pensado para captar compradores de sectores medio altos y altos con una capacidad habitacional de apenas 15.000 personas, no convence. Como moneda de cambio, IRSA prometió que entregará a la Ciudad 15 millones de dólares por la rezonificación del predio. El beneficio que obtendrá la empresa se calcula en 5000 millones de dólares.

Leyes que están en carpeta

La Legislatura porteña sancionará en el transcurso de este año las leyes aprobadas en primera lectura, que han pasado por Audiencias Públicas, a saber:

  • La construcción del barrio de lujo Santa María de los Buenos Aires, en la ex Ciudad Deportiva de Boca y lindando con el barrio Rodrigo Bueno, de 5000 habitantes
  • La rezonificación de la Isla De Marchi  para construir un “polo tecnológico” por parte del gobierno nacional.
  • La autorización a la empresa IRSA para la construcción de un shopping en Caballito.
  • La aprobación del denominado “Plan Maestro para la Comuna 8″ donde cientos de hectáreas de espacios verdes públicos pasarán a ser destinadas a explotaciones comerciales y con grandes y generalizadas exenciones impositivas.

Todas estas normativas tienden a reorientar la vida de las poblaciones, desplazándolas y “liberando” territorios para que sean usufructuados por la lógica económica de las grandes corporaciones, generando procesos de expulsión, desplazamientos de poblaciones carenciadas, apropiación de lo público, agresiones contundentes al ambiente y degradación institucional.

En esta lógica, la vivienda ha dejado de ser un bien de uso para transformarse exclusivamente en un bien de cambio, una mercancía sólo accesible a unos pocos económicamente privilegiados e incluso, en muchos otros casos, en un activo financiero. La progresiva demolición de la sustancia urbana, la indiscriminada construcción de torres obedecen exclusivamente a una lógica especulativa, cuya contracara es la dificultad de acceso a la vivienda por parte de los sectores populares y clases medias, así como del hacinamiento en villas, barrios, hoteles e inquilinatos de los carenciados.