martes, marzo 31

VUELVE «OSLVALDO LAMBOGHINI OBRAS COMPLETAS»

En su segunda temporada, Osvaldo Lamborghini, obras completas. Primera parte, vuelve a poner en escena un desafío que pocas compañías se animan a asumir: llevar al teatro la obra de un autor que hizo de la fuga, la condensación y la ilegibilidad programática una estética. Ignacio Bartolone, junto con Agustina Pérez en la dramaturgia, no intenta domesticar a Lamborghini ni traducirlo a un lenguaje escénico “comprensible”. Por el contrario, la puesta se instala en el corazón de su poética: la idea del “autor de un solo texto”, ese continuum vital y artístico donde prosa, verso, imagen y vida se confunden sin jerarquías.

La obra no busca reconstruir una biografía ni ilustrar los textos más célebres —El fiord, Sebregondi retrocede, El niño proletario—, sino activar su potencia. En escena, Hernán Franco, Juan Isola y Valentín Pelisch funcionan menos como intérpretes que como vectores de una materia verbal y visual que se expande, se superpone y se interrumpe. El resultado es un dispositivo que rehúye la linealidad y apuesta por una teatralidad que vibra entre lo performático y lo plástico.

Bartolone entiende que Lamborghini no distinguía entre palabra e imagen, y la puesta responde a esa intuición con una composición escénica que se mueve entre lo renacentista y lo futurista: cuerpos que escriben, voces que dibujan, imágenes que irrumpen como si fueran versos. La escena se vuelve un laboratorio donde los materiales lamborghinianos se reconfiguran sin nostalgia, sin la tentación de la cita reverencial.

El riesgo mayor —y también su mayor logro— es que la obra no pretende “explicar” a Lamborghini. No lo ordena, no lo clausura, no lo vuelve pedagógico. Lo deja vibrar. Y en esa vibración, el espectador se enfrenta a una experiencia que exige atención, entrega y cierta disposición a perderse. Pero es justamente en esa pérdida donde aparece lo más interesante: la posibilidad de leer a Lamborghini desde el teatro sin reducirlo, sin simplificarlo, sin traicionarlo.

«Osvaldo Lamborghini, obras completas. Primera parte», confirma que la compañía La espada de pasto no trabaja sobre los textos; trabaja con ellos, en fricción, en diálogo, en combate. Y en ese gesto, la obra se vuelve no solo un homenaje, sino una continuación posible del proyecto lamborghiniano: una obra que no se deja fijar, que insiste en su exceso, que sigue escribiéndose incluso después de que cae el telón.

Esta obra, creación de la Compañía La espada de pasto y realizada en coproducción con el Galpón de Guevara en el marco del programa de residencias artísticas VIVA, cuenta con el apoyo de Mecenazgo y su puesta en escena se llevará a cabo a partir del lunes 23 de febrero a las 20.30 horas, en el Galpón de Guevara (Guevara 326).

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