sábado, enero 31

VERANO EN LA USINA DEL ARTE

La Usina del Arte se prepara para un fin de semana destinado a la música en vivo: dos conciertos de carácter distintivo que convocan tanto a seguidores de la canción popular como a familias en búsqueda de una experiencia artística compartida. En el marco de Cultura de Verano, las funciones del sábado 24 y el domingo 25 prometen consolidar al espacio como escenario de referencia para propuestas de alto nivel; las entradas se pueden reservar en festivalesba.org, donde también figura la programación completa.

El sábado 24 a las 20 h subirá al escenario Nahuel Pennisi, músico cuya trayectoria traza un recorrido que va de la calle a los grandes auditorios. Guitarrista, cantante y compositor, Pennisi llegó a la visibilidad pública desde la escena independiente y, con los años, se transformó en una de las voces más reconocibles de la música argentina contemporánea. Su obra, marcada por canciones que combinan sensibilidad melódica y un trabajo vocal distintivo, le valió múltiples Premios Gardel y reconocimientos internacionales como nominaciones y premios en los Latin Grammy; además, recibió distinciones locales que subrayan su peso cultural, como la declaración de Ciudadano Ilustre por la Legislatura porteña. En La Usina, su presentación —pensada para el formato íntimo pero potente que lo caracteriza— espera conjugar repertorio propio con arreglos que rescaten esa mezcla de tradición y modernidad que define su propuesta artística.

El domingo 25 a las 17 h será el turno del concierto homenaje María Elena Walsh Sinfónico, una invitación explícita a la familia. La propuesta reencuadra el universo poético y musical de Walsh en un lenguaje orquestal: Katie Viqueira y su trío —con Norbi Córdoba, Federico Mizrahi y Fabián Miodownik— compartirán escenario con la Orquesta Sinfónica Aeropuertos Argentina, dirigida por el maestro Néstor Tedesco. Los arreglos orquestales, especialmente desarrollados para la ocasión, buscan respetar la ternura y la imaginación de las canciones originales a la vez que las expanden en texturas sinfónicas. El repertorio anunciado incluye piezas emblemáticas —Manuelita, La cigarra, Canción para bañar la luna, Barco quieto y El reino del revés— que, recreadas en clave sinfónica, proponen una lectura renovada de una obra que atravesó generaciones.

Ambas presentaciones subrayan dos facetas de la escena musical local: por un lado, la consolidación de artistas contemporáneos que surgieron de circuitos alternativos y hoy ocupan espacios masivos; por otro, la preservación y reinvención del acervo cultural a través de formatos orquestales que acercan a los más jóvenes a repertorios clásicos de la infancia y la canción argentina. La Usina del Arte, con su arquitectura y programación, funciona nuevamente como punto de encuentro donde la música se vive en comunidad, entre el público que llega a buscar la emoción en primera fila y las familias que privilegian el acceso a propuestas pensadas para todas las edades.

Quienes asistan encontrarán, además de las funciones, una propuesta pensada para compartir: conciertos que dialogan con la memoria colectiva y con las trayectorias personales de artistas que han marcado la escena nacional.

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