martes, marzo 3

HISTORIAS DE RECOLETA Y RETIRO

Los Álzaga (III) y el virrey Liniers

por Gabriel Luna

Durante las Invasiones inglesas de 1806-1807, Martín Álzaga era otra vez alcalde de Buenos Aires (ya lo había sido en 1795). Tenía entonces 51 años, había hecho fortuna gracias al contrabando y tráfico de esclavos, y había hecho carrera política gracias al dinero y sus relaciones sociales. Estaba casado con Magdalena Carrera Indá de 41 años y ya tenían 14 hijos. Lucía, Francisca, Cecilio, Narcisa, Andrea, Ángela, Ana, Paula, Romana, Félix, Tiburcia, Agustina, Atanasia, Mariano y Francisco. La primera hija, Lucía, ya de 25 años, se había casado con un vasco emprendedor y socio de Álzaga, José Requena, siguiendo la tradición de acumulación familiar. Y el último hijo, Francisco, entonces de 4 años, rompería la tradición familiar de acumular por parentesco y negocios espurios y se convertiría en un simple asesino.

Tras las frustradas Invasiones Inglesas, Liniers, el general del ejército español, y Álzaga, el comerciante y alcalde al comando de la milicia urbana de la resistencia, fueron proclamados héroes. Liniers fue nombrado virrey del Río de la Plata y Álzaga retuvo el puesto de alcalde de Buenos Aires —la primera autoridad después del virrey—. Liniers (también llamado el conde de Buenos Aires) disfrutaba de jolgorios y noches fogosas con sus amantes, y con la famosa Ana Périchon, la ex aristócrata parisina que tenía residencia y casa de tertulias en la esquina actual de Corrientes y Reconquista; mientras que Martín Álzaga, más proclive a la vulgar acumulación y al poder, aumentaba su flota, el tráfico de esclavos y su relación con comerciantes y ciertos personajes políticos. En pocos años, la suerte y la sociedad de ambos cambiarían mucho y para siempre.

Los grandes cambios que los separaron fueron de época y también individuales. En principio, en 1808, después de invadir Portugal con la ayuda de España, Napoleón también decide invadir España. Fernando VII, el rey español superado por la fuerza, abdica; Napoleón lo confina en el castillo de Valençais (Francia). Y corona a su hermano, José Bonaparte, como José I de España. Estalla así la guerra por la independencia y contra Francia, sostenida por las Juntas comunales de las principales ciudades de España. Y comenzarán también las revoluciones por la independencia en América, contra España.

En estas circunstancias, el virrey Liniers recibe ofertas de los tres sectores que se disputan el mundo y su figura crece a los ojos de todos. Se dice que hay una oferta inglesa de parte de su amante Ana Périchon, casada con Thomas O’Gorman, un súbdito de la Corona Británica. Y consta una oferta española, de parte de la infanta Carlota de Borbón —la hermana de Fernando VII— que está instalada en Río de Janeiro con su marido Juan VI, el rey de Portugal. La infanta Carlota pretende ser regente del Imperio español, quiere reemplazar a su padre Carlos IV y a su hermano Fernando VII, que están presos en Francia, y busca el apoyo de los pueblos americanos. Y la tercera oferta que recibe Liniers viene nada menos que de Napoleón Bonaparte, quien, enterado de la existencia de un virrey de origen francés en el Río de la Plata, que es considerado un héroe por vencer a los ingleses, envía un emisario.

Todo esto hace crecer una gran animosidad en Álzaga.

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