
El 4 de febrero se conmemora el 26º Día Mundial contra el Cáncer, fecha impulsada para visibilizar y sensibilizar sobre esta enfermedad que, según la OMS, causa 10 millones de muertes cada año.
El Día Mundial contra el Cáncer tiene como objetivo visibilizar y sensibilizar sobre una enfermedad que, según la OMS, causa 10 millones de muertes anuales, y se enmarca en el segundo año de la campaña 2025-2027 “Unidos por lo único” de la UICC, que promueve un enfoque centrado en las personas para situar a pacientes, familias y comunidades en el centro de los sistemas de salud; esto implica no solo el tratamiento médico, sino incorporar las experiencias y necesidades de quienes viven y cuidan a las personas afectadas para construir sistemas confiables y sensibles a sus preferencias. En apoyo a la campaña, sitios emblemáticos en todo el mundo y en nuestro país se iluminarán de naranja para generar conciencia, y la Fundación SALES —socio activo de la UICC— participará activamente para llamar la atención de autoridades y población; la fundación, que respalda desde hace más de tres décadas investigaciones del CONICET con reconocimiento internacional, también apoya desde hace 27 años la iniciativa Cáncer con Ciencia mediante talleres gratuitos del Programa de Autocuidado para pacientes, familiares y cuidadores, contribuyendo así a identificar deficiencias y buenas prácticas en la atención oncológica.
En este sentido, la UICC hace un llamamiento a gobiernos, organizaciones e instituciones sociales para que la oncología adopte una atención verdaderamente centrada en las personas, un enfoque probado para mejorar resultados y experiencia durante el tránsito por el cáncer. Aunque no es novedoso, su implementación enfrenta barreras importantes: falta de voluntad política, presiones financieras, limitaciones de recursos, formación insuficiente, resistencia al cambio y desigualdades sistémicas. Para avanzar, es imprescindible la participación activa de las personas afectadas en el diseño de los servicios y la reorientación de las políticas sanitarias, junto con una financiación nacional adecuada y sostenible. Asimismo, se requiere educación y capacitación del personal sanitario en modelos colaborativos y holísticos, y garantizar acceso equitativo para ofrecer una atención que respete las necesidades y valores de cada individuo.
