LA HUELGA DE LAS TRABAJADORAS DOMÉSTICAS
El 20 de enero de 1888 quedó signado en la memoria urbana como una fecha de ruptura con el orden social: las trabajadoras domésticas —criadas, niñeras, planchadoras y lavanderas—, junto con cocheros y porteros, declararon una huelga que, por su alcance social y simbólico, puso en jaque relaciones laborales, a las autoridades municipales y al orden público vigente. No se trató de una protesta aislada ni de un episodio efímero: fue la manifestación de un malestar acumulado, la respuesta colectiva a formas de control y estigmatización que organizaban, en la práctica, las vidas de centenares de hogares porteños.
A finales del siglo XIX, Buenos Aires es la ciudad de la consolidación moderna: creciente población, oleadas de inmigrantes, nueva organización de los servicios urbanos y una esfera p...










